Cómo cuidar tus pechos durante la lactancia materna

Si estás pensando en darle el pecho a tu futuro bebé, este artículo es para ti. Entérate cómo debes cuidarlos para poder disfrutar plenamente de tu lactancia.
Cómo cuidar tus pechos durante la lactancia materna
Angela Herrero Marin

Escrito y verificado por la técnico en farmacia y doula Angela Herrero Marin.

Última actualización: 13 abril, 2022

La lactancia materna es la forma más natural de alimentar al bebé y sus beneficios son incontables y, muchas veces, irremplazables. Por este motivo, la mayoría de las embarazadas manifiesta su voluntad a favor de darle el pecho a sus pequeños todo lo que les sea posible.

Con frecuencia aún se escuchan algunas frases clásicas como “tienes que preparar el pecho para amamantar”. Sin embargo, no hay que preparar nada para poder alimentar a tu hijo, porque tu pecho está perfectamente diseñado para este fin.

Pero lo que sí puedes (y debes) hacer es conocer más acerca de los cuidados que se le deben brindar a los pechos durante la lactancia. Hay ciertas maneras de prevenir las complicaciones más comunes (como las grietas del pezón) y el hecho de ponerlas en práctica a tiempo te permitirá disfrutar de tu lactancia al 100 %. Incluso, mantenerla todo el tiempo que tú y tu bebé deseen.

A continuación, te vamos a brindar algunas pautas para que tengas en mente cuando llegue tu momento. ¡Apunta!

“La lactancia no debe doler”

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Es probable que esta frase también la hayas escuchado bastante y si eres primeriza, te angusties al sentir más que una simple molestia al colocar a tu bebé al pecho. ¿Es que acaso te han mentido o hay algo malo contigo? Nada de eso, pues el dolor es una sensación subjetiva que se relaciona con cientos de factores. No obstante, hay algo de verdad en esta premisa.

Al comienzo de la lactancia, es esperable que sientas tus pechos molestos y algo irritados. Tus pezones han pasado a ser el elemento más preciado de ese bebé hambriento, que los succiona casi de manera permanente, durante unas 10 a 12 tomas diarias. Sumado a esto, la piel que los recubre queda húmeda y se vuelve más propensa a la irritación por el roce con tu ropa.

Finalmente, todos los cambios físicos y hormonales que sufre tu cuerpo luego del parto hacen que tus pechos se vuelvan mucho más sensibles. Esto es muy lógico de pensar si tienes en cuenta cuánto han crecido y el nivel de irrigación sanguínea que tienen para producir la leche. ¡Tus glándulas mamarias trabajan a tiempo completo!

En conclusión, todos estos factores influyen en la percepción de la sensación dolorosa de los pechos. Pero afortunadamente, al cabo de un tiempo, tu cuerpo se acostumbra y los tejidos se adaptan a esta nueva condición. Y poco a poco, las molestias cesan casi por completo.

Ahora bien, si por el contrario el dolor perdura por semanas o se agregan algunos otros malestares (como sangrados, fiebre o endurecimientos), lo mejor es solicitar ayuda profesional a una asesora de lactancia para valorar qué es lo que realmente sucede.



Consejos para el cuidado de los pechos durante la lactancia

A continuación, te vamos a compartir algunos consejos útiles para evitar el dolor y otras complicaciones frecuentes de la lactancia. Así que, presta atención a ellos y ponlos en práctica.

1. Valora el agarre del bebé

Tras las primeras tomas del recién nacido es importante comprobar que el agarre del bebé sea correcto. El acople inadecuado entre la boca y el pezón es la causa principal del dolor y del desarrollo de grietas en las primeras semanas de la lactancia.

Por este motivo, las guías NICE recomiendan que se revise la técnica de lactancia de la mamá desde las primeras tomas, ya que cuanto antes se actúe, antes se resolverá el problema.

Debes tener en cuenta que el desarrollo de lesiones en el pezón no es algo normal y que debe ser corregido para que no interfiera con la lactancia.

2. Coloca al bebé al pecho todas las veces que sea necesario

La lactancia materna a libre demanda es una de las 10 claves más importantes que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Dicha estrategia no solo es beneficiosa para el niño, sino también para su mamá, ya que de esta manera asegura un correcto vaciamiento de la glándula y previene muchas complicaciones.

Durante las primeras horas del bebé, los médicos de la maternidad te indicarán cuál es el intervalo de tiempo óptimo para evitar que el niño baje su nivel de glucosa en sangre. Pero luego de esta etapa crítica de adaptación al medio exterior, el mismo bebé será capaz de detectar las señales de su cuerpo para alimentarse. Lo mismo te pasará a ti y por este motivo, ofrecer el pecho cuando alguno de los dos lo necesite, será lo correcto.

3. Procura mantener una buena higiene de tus pechos

Este aspecto es fundamental para proteger la delicada piel del pezón y ayudarla a reforzar sus defensas naturales. En este sentido, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • No laves los pechos en exceso: la piel de tus pechos está limpia y no hay que higienizarla ni antes ni después de cada toma del bebé. Con lavar tus senos una vez al día, durante la ducha diaria, es más que suficiente.
  • Evita el uso de productos irritantes sobre la piel de tus mamas: el mejor producto para la higiene de tus pechos es el agua y el jabón. No se recomiendan cosméticos irritantes ni abrasivos ni desinfectantes.
  • Mantén los pechos al aire: durante las primeras semanas, que es el momento en el cual los pezones se irritan más, lo ideal es mantenerlos al aire. Como cualquier herida, el hecho de estar al descubierto favorece al secado y a la curación natural.
  • No es necesario aplicarse leche: aún se recomienda poner unas gotas de leche después de las tomas para curar posibles grietas que puedan aparecer. Sin embargo, se ha comprobado que realizar este procedimiento puede empeorar los cuadros de mastitis. ¡Ten cuidado!

Productos comerciales para el cuidado de los pechos

Antes de terminar, vamos a hacer una mención a algunos productos comerciales que se ofrecen como una ayuda para el cuidado de los pechos durante la lactancia. No obstante, debes saber que las recomendaciones de su uso basadas en evidencia científica son escasas. Por ende, no te fíes de ellos al 100 % y ante la duda, consulta con tu médico o asesora de lactancia.

Sujetadores de lactancia

Son un buen aliado de la lactancia, sobre todo cuando sales de casa. Debes asegurarte de utilizar uno que se adapte bien a tu talla, que recoja y que sostenga perfectamente el pecho sin comprimirlo.

Para los primeros días, lo recomendable es que sea sin aros, para evitar la incomodidad tras la subida de la leche.

Crema para el cuidado de los pechos

En el mercado existen varias marcas de lanolina destinadas al cuidado del pezón y a la curación de las grietas. No obstante, hay cierta controversia en torno a su uso ya que se ha comprobado que no hay una mejoría significativa cuando se las coloca. Incluso, puede dificultar el agarre al bebé.

Para curar las grietas, lo que hay que hacer realmente es conseguir un buen agarre. Sino, aunque consigamos que una grieta se cure, volverá a aparecer otra más adelante.

Parches de hidrogel

Estos apósitos se colocan sobre los pezones cuando hay dolor con el fin de aliviarlo y se pueden meter al frigorífico para agregar un efecto frío.

Algunos especialistas los recomiendan para la curación de las grietas. Sin embargo, los estudios científicos de mayor calidad no han encontrado resultados más satisfactorios que aquellos que se obtienen por medio de la orientación de un especialista en lactancia.

Protectores de pezones

Cuando hay irritación en los pezones, el simple roce con la ropa puede llegar a ser muy molesto y aún peor cuando ocurren pérdidas accidentales de leche. Por este motivo, una buena opción para utilizar fuera de casa son los protectores de pezones. Estos elementos cuentan con unos orificios para dejar pasar el aire y facilitar así la curación de la piel.

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Ante todo, una buena educación

Como has visto, no hay grandes misterios para cuidar tus pechos durante la lactancia. Si bien es normal sentir algo de dolor al principio, no debes naturalizar esta sensación y debes pedirle ayuda a una asesora de lactancia. Recuerda que la primera causa de las complicaciones de la lactancia es el acople inadecuado entre la boca y el pezón, por lo que revisar la técnica nunca estará de más.

Por otro lado, no hacen falta cursos caros ni técnicas complejas para prepararse para la lactancia. Solo hace falta contar con un buen apoyo y con información de calidad para saber qué hacer cuando inicies este hermoso camino con tu futuro bebé. ¡Que lo disfrutes!

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