El castigo físico afecta el coeficiente intelectual de los hijos

Ariana · 21 octubre, 2015
El castigo físico y las agresiones verbales pueden llegar a crear a adultos resentidos, con la autoestima rota y muy vulnerables a las drogas y al suicidio.

 

 

Cuando nacemos, los seres humanos poseemos similares respuestas a estímulos que tenemos cuando ya somos mayores: el placer, la sorpresa, la ira, la angustia y la vergüenza entre otras. A medida que crecemos, estas respuestas se combinan con la experiencia para formar una vida emocional más compleja.

 

 

La parte afectiva de los niños se ve deteriorada cuando son maltratados, en la gran mayoría cuando los golpes van acompañados con palabras bruscas, que hacen que el chico pierda su autoestima, se deprima y evite estar en contacto con cualquier miembro de su familia y amigos. El cuadro de ansiedad y el pensamiento negativo hacia sí mismo desarrolla y disminuye un concepto de lo que el pequeño es como persona.

La inseguridad hace que no tenga buen rendimiento académico y no entienda lo que está estudiando, creando lagunas académicas graves.  Esta situación genera malestar en los padres y se rinicia el ciclo de maltratos y golpes.

Aún en países desarrollados, todavía hay muchísimos adultos que aprueban el castigo físico a pesar de que las evidencias apuntan a que, no solo no funciona, sino que empeora las cosas; sin contar que hay otras alternativas eficaces.
El castigo físico implica el uso de la fuerza corporal con la intención de que el niño experimente incomodidad y dolor con el fin de corregir su conducta.

Es importante que tengas en cuenta que la gran mayoría de los padres que son golpeadores fueron golpeados también.

 

Todo castigo es malicia; todos castigo en sí mismo es malo.

                                                                                               Jeremy Bentham

 

 

El castigo físico no sólo causa dolor en el niño; también puede originar traumas que lo acompañarán toda la vida. Uno de ellos es, según un estudio realizado por científicos estadounidenses, una reducción del coeficiente intelectual que perjudicará su rendimiento en cualquier actividad que emprenda en la juventud y en la vida adulta.

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Alternativas eficaces ante el castigo físico

Existen una variedad de alternativas que proporcionan a los padres una mayor comprensión acerca del desarrollo de sus hijos y en ciertos casos, disminuir la frustración e impotencia que a menudo conducen al castigo corporal. Una de las maneras más útiles de lograr esto es promover las palabras en vez de las acciones.

Veamos algunas opciones de cómo puedes  llevar a cabo  este proceso:

  • Puedes utilizar palabras en vez de acciones hablando con el niño acerca de cuáles comportamientos son aceptables y cuáles no, lo que es peligroso y por qué.
  • Escuchar al niño y saber por qué hizo algo o lo dejó de hacer, al permitirle explicar sus razones aumentarán sus capacidades para las tomas de decisiones.
  • La palabra “disciplina” viene del latín “discere” que significa “aprender” y en el comportamiento infantil tiene un significado especial, ya que estas conductas se conectan directamente con los sentimientos internos. Por tanto, la disciplina es un proceso que se ocupa del aprendizaje de la conducta y de los sentimientos que la causan.
  • Mejorar la autoestima del niño mediante elogios cuando cumpla con las normas de conducta.
  • Genera  diferentes reglas que no incluyan agresiones.
  • Demuéstrale mucho amor y cariño.
  • Los niños se identifican con sus padres, por lo tanto, sea un buen ejemplo. Ellos tienden a imitar a sus padres tanto en sus acciones como en sus palabras. Cómo se desempeñan, cómo hablan o cómo se comportan sus padres tiene un profundo impacto en el desarrollo de los hijos.
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El castigo físico es de eficacia limitada y tiene, potencialmente, efectos secundarios muy nocivos. Se debe ayudar y alentar a los padres a desarrollar métodos que no sean los azotes corporales para controlar el comportamiento no deseado.
Si realmente queremos sociedades con menores niveles de agresividad y violencia, no promover el castigo físico es una buena forma de comenzar.