Acoso escolar: ¿Cómo detectarlo y tratarlo?

El acoso escolar emite señales de alerta que el miedo, la vergüenza o el chantaje encubren. Estas alertas ante la discapacidad, las preferencias sexuales y las minorías étnicas forman parte de un plan de prevención integral.
Acoso escolar: ¿Cómo detectarlo y tratarlo?

Última actualización: 11 abril, 2022

El acoso escolar o bullying constituye una forma de maltrato psicológico, físico o verbal entre pares. Este abuso intencional impartido por compañeros provoca un cambio drástico en el comportamiento del menor, quien se siente avergonzado por esta exposición. Pero, ¿cómo detectar y tratar el acoso escolar?.

Los expertos señalan al acoso escolar como una situación difícil de atravesar por el alumno, pues consiste en un desequilibrio de poder o fuerza. Los niños sometidos a esta intimidación constante viven aterrados, sienten pánico de ir a la escuela e incluso sufren depresión y experimentan tendencias suicidas.

Generalmente los padres y profesores son los últimos en enterarse de lo que ocurre en las aulas debido a que la vergüenza y el miedo a posibles represalias suelen paralizar a los alumnos, que optan por guardar el secreto y sufrir en silencio.



¿Cómo detectar el acoso escolar?

Tanto los miembros de la comunidad educativa como los padres tienen la obligación de actuar ante los casos de intimidación en el aula. La prevención y erradicación de la intimidación escolar conlleva el compromiso de crear un ambiente seguro donde los niños puedan progresar social y académicamente.

Es fundamental educar a nuestro hijo desde una edad temprana en los valores del respeto, la amistad, la no agresión y la confianza. Así siempre podrá abordar todos los temas y expresar sentimientos, dudas y miedos. Entonces será más fácil actuar y detectar las señales de alerta.

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El aislamiento es uno de los primeros síntomas del bullying

Indicios y conductas del hostigamiento escolar

  • No quiere ir al colegio y falta a clase, cuando nunca antes evitaba asistir a la escuela.
  • Procura estar acompañado a la entrada y a la salida del colegio.
  • Empieza a bajar gradualmente su rendimiento escolar.
  • Es capaz de fingir enfermedades o malestar para evitar ir a clase.
  •  En casa oculta el problema, evade hablar del colegio.
  • Se perciben cambios de humor y comportamiento.
  • Manifiesta ira o rabia.
  • Se muestra más infantil y aniñado.
  • Sufre pesadillas y cambios en el sueño, pérdida de apetito, enuresis, vómitos, etc.
  • Presenta un estado de ansiedad y nerviosismo que puede desencadenar en ataques de pánico.
  • Pasa más tiempo en casa que antes, ya no sale a jugar con sus amigos.
  • Busca compañeros de menor edad, dado que con ellos se siente seguro.
  • Presenta señales de agresión física (golpes, hematomas, rasguños). Al preguntarle qué ocurrió, se pone agresivo y nervioso, no responde con naturalidad y miente. Argumenta que sufre caídas o accidentes frecuentes.
  • Padece dolores somáticos, como dolores de cabeza, de estómago, etc.
  • Se ve dominado por la tristeza, el llanto y la irritabilidad.

5 consejos para tratar el acoso escolar

  1. Observa la actitud de tu hijo para detectar señales de abuso. Recuerda que no siempre los niños son propensos a decir lo que están padeciendo. Si descubres que tu hijo es víctima de bullying, sostén conversaciones abiertas en las que puedas enterarte de lo está sucediendo en la escuela para tomar medidas apropiadas en pos de rectificar esa situación. Hazle saber a tu hijo que estás dispuesto a ayudarlo.

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    No responder al bullying con violencia es lo mejor

  2. Enséñale a tu hijo a enfrentar situaciones de acoso escolar. Si no es posible adoptar medidas a nivel administrativo, una buena opción es transmitir al pequeño técnicas para hacer frente a la intimidación, sin exponerse a maltratos físicos. Es importante que tu hijo aprenda a ignorar al acosador o a crear estrategias para manejar la situación. Ayuda al niño a identificar maestros y amigos que puedan auxiliarlo antes o durante el hostigamiento.
  3. No responder al acoso con violencia. Como afirma el dicho popular, “dos males no hacen un bien”, por lo cual es fundamental actuar con calma ante estos hechos. Si bien puede resultar difícil actuar con templanza ante un caso de acoso escolar contra nuestro hijo, debes evitar demostrar enojo o llorar. Además se puede hacer entrar en razón al acosador insinuando que lo conveniente es alejarse del niño víctima para evitar futuros problemas.
  4. Reportar el caso de intimidación en la escuela. De ser posible, certifica el reclamo mediante una carta con copia al Superintendente Escolar, en caso de que su pesquisa inicial no haya aportado respuestas a la problemática.
  5. Ofrécele al pequeño la asistencia de un orientador o psicólogo. Lo ideal es que el chico reciba ayuda terapéutica, no por poseer un trastorno psicológico, sino justamente para evitar que lo desarrolle a futuro como consecuencia de esta situación de stress de la que se siente prisionero.

Diez esferas de acción para poner fin al acoso escolar

La Unicef plantea diez esferas de acción para docentes y estudiantes que permitirían poner fin a la violencia en la escuela:

1. Abogar por un enfoque holístico que involucre a los estudiantes, el personal de la escuela, los padres de familia y la comunidad

Hablar con los actores implicados en el hecho educativo, directores, maestros, estudiantes, padres, líderes comunitarios. Todos deben estar conscientes de las distintas maneras en que se produce la violencia para avanzar con un plan de acción conjunta.

2. Lograr que los estudiantes se involucren en la prevención de la violencia

Los estudiantes deben recibir información y formación en derechos humanos, concebir reglas y establecer responsabilidades que coadyuven a la convivencia escolar.

3. Utilizar técnicas y métodos de disciplina constructivos

Diseñar reglas que sean “positivas, instructivas y breves”. Aplicar medidas disciplinarias educativas y no punitivas, y motivar comportamientos positivos, reconociendo, aupando y felicitando las buenas acciones.

4. Ser un factor activo y eficaz para poner fin al acoso

Definir el acoso y sus distintas manifestaciones con la participación de docentes, estudiantes y todo el personal de la escuela. Distribuir sanciones según la gravedad, orientar a los acosadores, ayudar a las víctimas y evitar la espiral de silencio en torno a la violencia.

5. Fomentar la capacidad de adaptación de los estudiantes y ayudarlos a afrontar los retos de la vida de modo constructivo

Crear en la escuela un programa de educación para la paz y de orientación que, en general evite cualquier acto o palabra violenta, por insignificante que sea.

6. Ser un modelo de conducta positivo denunciando la violencia sexual y por razones de género

Ser consciente de los prejuicios de género y asegurarse de que el tratamiento y las relaciones no discriminan ni establecen desigualdad para niños y niñas. Evitar a toda costa la violencia sexual y educar en torno a las formas de violencia de género.

7. Promover los mecanismos de seguridad escolar

Formular y aplicar medidas que eviten el abuso de poder y encontrar mecanismos viables para denunciar la violencia.

8. Brindar espacios seguros y acogedores para los estudiantes

Establecer con claridad qué sitios son seguros y cuáles peligrosos en la escuela. Trabajar en función de este mapeo en la construcción de una escuela segura en todos sus espacios.



9. Adquirir aptitudes de prevención de la violencia y resolución de conflictos y transmitirlas a los estudiantes

Recibir información y formación en torno a la resolución de conflictos a través de la no violencia, en materia de derechos humanos y en educación para la paz.

10. Reconocer la violencia y la discriminación contra los estudiantes discapacitados y los procedentes de comunidades indígenas o minoritarias y otras comunidades marginadas

Recalcar que todos somos diferentes y por ende únicos y que la diversidad, el respeto y la no discriminación es la garantía de paz.

El acoso escolar es un flagelo que para ser detectado y tratado, necesita de la participación activa de todos los agentes del hecho educativo, y ni el silencio ni ceder responsabilidades harán que desaparezca.

Si en la escuela hay niños con alguna discapacidad, que manifiestan una preferencia sexual distinta a la corriente mayoritaria o que procedan de un grupo o minoría étnica, prestemos atención, acompañemos y fomentemos activamente la educación en derechos humanos y diversidad.

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