Acoso escolar: ¿Cómo detectarlo y tratarlo?

Macarena · 2 octubre, 2015

El acoso escolar o bullying constituye una forma de maltrato psicológico, físico o verbal entre pares. Este abuso intencional impartido por compañeros provoca un cambio drástico en el comportamiento del menor, quien se siente avergonzado por esta exposición. Pero, ¿cómo detectar y tratar el acoso escolar?.

Los expertos señalan al acoso escolar como una situación difícil de atravesar por el alumno, pues consiste en un desequilibrio de poder o fuerza. Los niños sometidos a esta intimidación constante viven aterrados, sienten pánico de ir a la escuela e incluso sufren depresión y experimentan tendencias suicidas.

Generalmente los padres y profesores son los últimos en enterarse de lo que ocurre en las aulas debido a que la vergüenza y el miedo a posibles represalias suelen paralizar a los alumnos, que optan por guardar el secreto y sufrir en silencio.

¿Cómo detectar el acoso escolar?

Tanto los miembros de la comunidad educativa como los padres tienen la obligación de actuar ante los casos de intimidación en el aula. La prevención y erradicación de la intimidación escolar conlleva el compromiso de crear un ambiente seguro donde los niños puedan progresar social y académicamente.

Es fundamental educar a nuestro hijo desde una edad temprana en los valores del respeto, la amistad, la no agresión y la confianza. Así siempre podrá abordar todos los temas y expresar sentimientos, dudas y miedos. Entonces será más fácil actuar y detectar las señales de alerta.

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El aislamiento es uno de los primeros síntomas del bullying

Indicios y conductas del hostigamiento escolar

  • No quiere ir al colegio y falta a clase, cuando nunca antes evitaba asistir a la escuela.
  • Procura estar acompañado a la entrada y a la salida del colegio.

  • Empieza a bajar gradualmente su rendimiento escolar.

  • Es capaz de fingir enfermedades o malestar para evitar ir a clase.

  •  En casa oculta el problema, evade hablar del colegio.

  • Se perciben cambios de humor y comportamiento.
  • Manifiesta ira o rabia.
  • Se muestra más infantil y aniñado.
  • Sufre pesadillas y cambios en el sueño, pérdida de apetito, enuresis, vómitos, etc.
  • Presenta un estado de ansiedad y nerviosismo que puede desencadenar en ataques de pánico.
  • Pasa más tiempo en casa que antes, ya no sale a jugar con sus amigos.
  • Busca compañeros de menor edad, dado que con ellos se siente seguro.
  • Presenta señales de agresión física (golpes, hematomas, rasguños). Al preguntarle qué ocurrió, se pone agresivo y nervioso, pero no responde con naturalidad y miente. Argumenta que sufre caídas o accidentes frecuentes.
  • Padece dolores somáticos, como dolores de cabeza, de estómago, etc.
  • Se ve dominado por la tristeza, el llanto y la irritabilidad.

5 Consejos para tratar el acoso escolar

  1. Observe la actitud de su hijo para detectar señales de abuso. Recuerde que no siempre los niños son propensos a decir lo que están padeciendo. Si descubre que su hijo es víctima de bullying, sostenga conversaciones abiertas en las que pueda enterarse de lo está sucediendo en la escuela para tomar medidas apropiadas en pos de rectificar esa situación. Hágale saber a su hijo que está dispuesto a ayudarlo.

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    No responder al bullying con violencia es lo mejor
  2. Enséñele a su hijo a enfrentar situaciones de acoso escolar. Si no es posible adoptar medidas a nivel administrativo, una buena opción es transmitir al pequeño técnicas para hacer frente a la intimidación, sin exponerse a maltratos físicos. Es importante que su hijo aprenda a ignorar al acosador o a crear estrategias para manejar la situación. Ayude al niño a identificar maestros y amigos que puedan auxiliarlo antes o durante el hostigamiento.
  3. No responder al acoso con violencia. Como afirma el dicho popular, “dos males no hacen un bien”, por lo cual es fundamental actuar con calma ante estos hechos. Si bien puede resultar difícil actuar con templanza ante un caso de acoso escolar contra nuestro hijo, debe evitar demostrar enojo o llorar. Además se puede hacer entrar en razón al acosador insinuando que lo conveniente es alejarse del niño víctima para evitar futuros problemas.
  4. Reportar el caso de intimidación en la escuela. De ser posible, certificar el reclamo mediante una carta con copia al Superintendente Escolar, en caso de que su pesquisa inicial no haya aportado respuestas a la problemática.
  5. Ofrecerle al pequeño la asistencia de un orientador o psicólogo. Lo ideal es que el chico reciba ayuda terapéutica, no por poseer un trastorno psicológico, sino justamente para evitar que lo desarrolle a futuro como consecuencia de esta situación de stress de la que se siente prisionero.