9 alternativas para evitar gritar a tu hijo

15 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
Muchas veces, el trabajo, el cansancio y los problemas hacen que nos encontremos irritados y lo paguemos con los niños, pero esto no hace otra cosa que empeorar la situación.
 

En muchas ocasiones, el cansancio, la paciencia y el enfado nos hacen gritar a los niños, pues nos parece la manera más sencilla de lograr autoridad y atención de forma rápida. Pero a nadie nos gusta que nos griten, y tampoco los gritos hacen ningún bien. Aquí vamos a ver algunas alternativas para evitar gritar a tu hijo.

El aprendizaje de los niños va ser siempre mejor si se hace de una forma constructiva, sin gritos. Al final, estos generan estrés y miedo en los pequeños, y eso no es lo que estamos buscando. A veces (a todos los padres nos ha pasado alguna vez), perdemos los nervios y gritamos, aun sabiendo que no está bien hacerlo. Vamos a ver algunas claves para evitar gritar a los niños.

Claves para evitar gritar a tu hijo

La primera clave a tener en cuenta para evitar gritar a tu hijo es que no quieras hacerlo, que se tenga claro que los gritos no son buenos. Si piensas que los gritos son una forma de educar, estos consejos no te servirán de mucho.

Toma conciencia de que pierdes los nervios y a veces gritas sin querer

Reconocer que a veces recurres a los gritos cuando te sientes nervioso, enfadado o cansado es el primer paso para evitar los gritos. De esta forma, cada vez que vayas a gritar, has de poner de tu parte para evitar hacerlo.

Padre regañando a su hijo intentando evitar gritar a su hijo.
 

Controla tus emociones

Los gritos son una expresión de la ira y la rabia. Si te dejas arrastrar por esta emoción, acabarás explotando como un volcán y dando gritos. ¿Qué puedes hacer para evitar esto? Tienes que dirigir esa ira hacia otra cosa; puedes utilizar técnicas de relajación, mindfulness o meditación.

Trabaja la paciencia para evitar gritar a tu hijo

Sí, la paciencia puede ejercitarse. La paciencia no es una cosa con la que se nace; la paciencia, como todo, puede entrenarse controlando las emociones y con determinación. De esta manera, tendrás más paciencia cada día.

No pagues tus problemas con los niños

A veces, llegas a casa cansado o irritado del trabajo y lo acabas pagando con quien no debes hacerlo. Pero los niños acaban siendo la gota que colma el vaso después de un día duro de trabajo. Por ello, intenta relajarte antes de entrar en casa; hacer ejercicios de respiración nos ayudará a calmarnos.

No te pongas al nivel de los niños

Recuerda tu edad y la de tus hijos. No debes ponerte a su nivel; los niños hacen cosas de niños y tienen errores, como todos. Nosotros estamos para corregir esos errores y guiarlos.

Utiliza, al igual que tu niño, la técnica de la tortuga

Al igual que se utiliza esta técnica con los pequeños, los adultos también pueden ponerla en práctica. Cuando te sientas enfadado y a punto de gritar, piensa en una tortuga cuando se mete en su caparazón y, ahí dentro, cuenta hasta 10, hasta que te calmes.

 

Busca alternativas para que te obedezcan

Una técnica que puedes utilizar y que resulta muy eficaz es la técnica del sándwich. Esta consiste en decir primero al niño lo que hace bien, luego le comentas qué es lo que está haciendo mal o qué quieres que cambie, y terminas dándole las gracias por intentarlo y esforzarse.

Madre intentando no gritar a su hija para regañarla.

Pide perdón

No has de olvidar que los padres son los modelos a seguir para nuestros hijos, así que pide perdón a tu hijo cuando sea necesario. De esta manera, le estarás enseñando a pedirlo él también.

No pierdas nunca el respeto a tus hijos

Si terminas gritando y hablando mal a tus hijos, perderás el respeto si no se lo tienes tú a ellos.

Por qué debes evitar gritar a tu hijo

  • Si gritas, los niños obedecerán por miedo, pero a la larga esto acabará perdiendo el efecto. Cuando sean mayores, acabarán buscando modelos autoritarios, que son con los que se han educado.
  • Si gritas, estás enseñando a los niños que las cosas se solucionan a base de gritos y ellos harán lo mismo.
  • Si piensas que los gritos generan autoridad, estás equivocado; lo único que producen es que los niños acaben alejándose de los padres.
 
  • Los gritos dañan su autoestima y acabarán siendo adultos con muchos miedos y puede que se conviertan en alguien autoritario y agresivo.

Sobre cómo evitar gritar a tu hijo

Como ves, los gritos no traen nada bueno; dañan su autoestima, los convierte en personas asustadizas e incluso agresivas. Por esta razón, es importante evitar gritar a tu hijo. Estas alternativas pueden serte de gran ayuda para educar niños felices, sanos y para respetar su autoestima. La educación tiene que basarse en el respeto, no en los gritos y el miedo.