7 excesos que han transformado la educación de los niños

Amanda · 24 marzo, 2017

Sin lugar a dudas la educación de los niños se ha transformado con el paso del tiempo, no solo a nivel escolar, también en casa. Algunos especialistas consideran que ciertos excesos han contribuido a que ocurran tales cambios. Al respecto, se puede hablar por ejemplo de la hiperpaternidad, que ha incidido enormemente en el comportamiento de muchos pequeños.

La familia actual parece ser mucho más accesible, cómoda y segura para los niños que la de hace medio siglo atrás. Al parecer, la educación en casa era más exigente, los hijos temían a sus padres y había obligaciones ineludibles. Ahora puede sentirse un cambio más atractivo para la descendencia; no obstante, algunos patrones de conducta causan preocupación.

¿De qué excesos hablamos? ¿Cómo la educación se transforma y perjudica a los niños? El psicólogo Borja Quicios, afirma que los niños se han “trastornado” como consecuencia de los modelos educativos. Cuando habla de trastorno, se refiere a una crisis educativa o a una revolución en el comportamiento. Veamos de qué se trata.

La transformación de la educación puede ocurrir por estos 7 excesos

El psicólogo Quicios expresa que los niños están sufriendo un trastorno debido a los excesos en la educación. Aunque la palabra suene fuerte, lo que él quiere decir es que se ha denunciado socialmente una conducta revolucionaria en los niños.

Frases como “los niños de ahora son muy precoces”, “los niños son groseros”, “mi hijo me contesta” o “los alumnos no respetan”.  Este tipo de declaraciones, son frecuentes en la actualidad, donde se hace hincapié en que algo ha cambiado. Los siguientes indicios explican a qué se refiere el especialista con denuncias sociales.

  • Padres y maestros muestran preocupación por sentir que ya no tienen control sobre los niños
  • Socialmente existen quejas acerca de la “mala educación”, malcriadez o falta de valores manifestados en los pequeños de ahora
  • Surgimiento de episodios de maltrato por parte de los niños hacia sus familiares adultos

De acuerdo con este tipo de videncias, el especialista explica que todo se halla inmerso en un contexto donde muchas relaciones familiares se han transformado. En consecuencia, identifica por lo menos 7 excesos.

Educación democrática

El especialista expone que los intentos por dejar de lado la educación autoritaria, han llevado a los padres a negociar con sus hijos. Esto es algo que permite ser flexibles, que los niños expresen sus ideas y que pueda existir un diálogo. Es decir, no es malo del todo.

madre dialogando con su hijo para disciplinarlo

Sin embargo, cuando nos excedemos,  la relación padre-hijo puede trastornarse. Ya no somos una autoridad para ellos. Según Quicio, el problema se produce cuando se genera un vínculo de amistad, donde de alguna manera hay más libertades.

Falta de tiempo de familia

El trabajo de los progenitores impide que la familia pueda pasar más tiempo de calidad. Esto trae como consecuencia que antepongamos intereses personales sobre los hijos. Por lo tanto, los adultos terminamos dando importancia a nuestros trabajos y los hijos notan eso. De alguna manera buscamos compensarlos por otras vías, entonces caemos en excesos de tipo material.

Demasiado consumo

Vivimos en una sociedad donde buscamos nuestro bienestar personal por sobre todas las cosas. Queremos tener, comprar y consumir sin límites. Según el especialista, educamos a nuestros hijos para que busquen tener y ser felices por medio de lo que poseen. Basamos nuestro bienestar en lo que tenemos, el aire acondicionado, la televisión gigante, el teléfono inteligente…

Opciones ilimitadas

A diferencia de la educación de otros tiempos, en la actualidad los niños tienen muchas opciones. No tienen tiempo para desarrollar la creatividad porque casi nunca están aburridos. Crear un modo de entretenerse no es de esta época, porque existen múltiples alternativas a nuestro alcance.

Velocidad en la información

Se acabó la incertidumbre y la sorpresa, porque vivimos conectados. La información llega a nosotros de manera instantánea; no toca buscar o esperar demasiado. Esto trae como consecuencia que los niños estén en constante tensión y no se relajen. Además, provoca que en algunos aspectos vayan por delante de sus padres.

Hiperpaternidad

La hiperpaternidad se refiere a todo lo que los padres están dispuestos a hacer por sus hijos. Esa necesidad de hacerles la vida más sencilla, terminar completando sus tareas o vivir solo para ellos, también puede afectar.

Los excesos son negativos en cualquier aspecto, por eso cuando se cometen en la educación, las consecuencias pueden tener un alcance social. Estar totalmente volcados en atención a los hijos es tan grave como no hacerlo.

Especialistas consideran que afectamos su capacidad de resolver problemas, tomar decisiones y desenvolverse socialmente. Por lo tanto, observamos la conocida malcriadez o el egoísmo, que resultan por la baja tolerancia a la frustración.

Sobreprotección

Tiene mucho que ver con la hiperpaternidad. Los niños sobreprotegidos podrían llegar a desarrollar conductas desafiantes ante los adultos, incluyendo sus propios padres. No es que se convierten en niños agradecidos por todos los cuidados de sus progenitores, al contrario, pueden desarrollar cierta petulancia e insolencia.