3 peligros de automedicar a los niños

Francisco María García 10 enero, 2018
Automedicar a los niños no es aconsejable. Aunque se disponga de medicinas en casa, ante cualquier síntoma de enfermedad debe ser el pediatra quien indique lo que se debe hacer.

Automedicar a los niños e inclusive a los adultos es una de las prácticas más peligrosas y desaconsejables que pueden existir. Sin embargo, y pese a los peligros que esto representa, es muy común que los padres den medicaciones a sus hijos sin consultar a un profesional.

Automedicar a los niños, una práctica peligrosa

La automedicación es la administración de recetas naturales o medicamentos sin la supervisión médica correspondiente. Los efectos secundarios de esta práctica pueden perjudicar seriamente la salud a corto y largo plazo. Lo peor es que, en algunos casos, puede llegar a ser fatal.

En muchas ocasiones, un simple dolor de barriga es tratado erróneamente con analgésicos. Otro error muy común es suministrarles a los niños antibióticos cuando presentan un cuadro de fiebre.

Tanto la receta médica como la dosis adecuada son fundamentales para tratar de forma efectiva un cuadro clínico. Y estas son facultades de los profesionales.

Lo cierto es que suministrar de forma incorrecta un medicamento puede tener consecuencias muy serias para la salud.

Las consecuencias de automedicar a los niños

1.- Resistencia a los antibióticos

Uno de los principales problemas de la administración de antibióticos sin la debida supervisión médica es desarrollar resistencia a estos.

En muchas ocasiones las afecciones respiratorias, gastrointestinales o fiebres son tratadas con antibióticos. Sin embargo, un 85% de estas enfermedades son originadas por virus, por lo tanto, no necesitan antibióticos.

“Los efectos secundarios de esta práctica pueden perjudicar seriamente la salud a corto y largo plazo”

2.- Posibles intoxicaciones

Suministrar un medicamento de forma errónea es peligroso, pero también lo es suministrar una dosis no adecuada. Aspectos como el peso y la altura del niño son fundamentales en este sentido.

Si la dosis es baja, probablemente no logre curar la afección del niño y, por el contrario, si la dosis es más alta, puede llegar a sufrir una intoxicación que puede incluso poner en peligro su vida.

Nunca se debe automedicar a los niños, así como tampoco a los bebés.

3.- Efectos secundarios de automedicar con antibióticos

Automedicar a los niños con antibióticos cuando no son necesarios puede traer diversos efectos secundarios. Entre los más comunes se encuentran: diarrea, erupciones en la piel, problemas respiratorios, cansancio, intoxicación y alergias severas que pueden provocar en el peor de los casos la muerte.

Errores que se deben evitar

  • Seguir consejos de otros padres en cuanto a la medicación. La razón es que en apariencia los síntomas del niño son muy parecidos a los del otro y por tanto se asume que la afección es la misma. Es importante recordar que el pediatra es el único especialista capacitado para diagnosticar y recetar.
  • Guardar los medicamentos sobrantes recetados en oportunidades anteriores y aplicarlos cuando el niño vuelve a enfermar. Una vez más se debe considerar que, aunque parezcan ser los mismos síntomas, es preferible llevar al niño al pediatra y que sea este el encargado de hacer un diagnóstico.
  • Buscar información en Internet también es otra gran equivocación que cometen muchos padres. La principal razón es que en la web hay mucha información, tanto valiosa como no, y solo una persona con conocimientos es capaz de discernir entre ellas.
  • No temer ante la posibilidad de que se trate de una enfermedad grave sin contar con el diagnóstico de un profesional. Puede que en realidad sea algo menor muy sencillo de tratar.
Automedicar a los niños puede tener consecuencias gravísimas para su salud.

Automedicar a los niños, un problema con solución

El experto para tratar las dolencias de los niños es el médico especialista en pediatría. Este es el único con los conocimientos necesarios para hacer un diagnóstico y recetar un tratamiento adecuado.

Nunca deben compararse los síntomas con los de otros niños y tampoco se debe buscar información en Internet. Mucho menos, claro, automedicar a los niños. Las consecuencias de esta práctica pueden ser fatales.

Lamentablemente, automedicar a los niños es una práctica bastante más frecuente de lo que se cree. Por eso es necesario informarse y crear conciencia en torno a este tema.

No importa si los padres trabajan y no tienen mucho tiempo, siempre se debe buscar la manera de llevar al niño al médico cuando presente alguna dolencia.

La salud del niño está en juego y algo que puede parecer inofensivo puede terminar perjudicando su salud. La automedicación no es algo banal y es de suma importancia concienciar sobre sus riesgos.

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