Psicopatía infantil: 5 características que la definen, diagnóstico y causas

Algunos niños muestran conductas extrañas que acaban aislándolos de su entorno. La presencia de ciertos patrones de conducta desde la niñez puede conformar rasgos psicopáticos que en el futuro alterarían la salud mental de la persona.

La psicopatía infantil se pone de manifiesto en ciertas actitudes que no encajan con el comportamiento esperado para esas circunstancias. Las consecuencias principales se producen en las relaciones del afectado con su entorno. Asimismo, son algo difíciles de tratar. A continuación, veremos las principales características de este problema.

La definición del término psicopatía indica que se trata de alteraciones conductuales causadas por trastornos psíquicos a pesar de la integridad perceptiva de la persona. Básicamente, detalla que el individuo que la padece, en este caso el niño, tiene funciones mentales y corporales plenas, pero su adaptación al medio no es la adecuada debido a estos fallos en la psique.

Aunque la palabra psicópata suene chocante y a menudo está ligada a personas adultas, estos rasgos se presentan también en infantes. De hecho, la mayoría de estas personas han mostrado síntomas de psicopatía desde la niñez.

Es necesario advertir, no obstante, que el psicópata no siempre es ese ser demente, violento y criminal que las películas nos muestran. Simplemente se podría tratar de una persona con falta de empatía o sensibilidad, como describiremos a continuación.

“La psicopatía infantil no afecta la capacidad cognitiva del niño, pero sí tendrá un efecto negativo en sus habilidades afectivas”

5 características de la psicopatía infantil

¿Cómo reconocer a un niño con rasgos psicopáticos? Los pequeños que padecen algún tipo de psicopatía infantil suelen presentar alguno o varios de estos problemas conductuales:

  • Son egocéntricos, incapaces de compartir y muy exigentes e inflexibles con sus padres.
  • Tienen tendencia a desobedecer. Si hacen caso, suele ser bajo amenazas e igualmente intentarán salirse con la suya.
  • Difícilmente expresarán emociones. En los niños, las emociones son muy evidentes. Prácticamente no las disimulan, sobre todo las primarias. Si un niño exterioriza poco este tipo de respuestas al ambiente, puede ser una señal de una psicopatía.
  • Sienten poca empatía. Les cuesta mucho identificar e interpretar las emociones de los demás. Además, también les será difícil involucrarse en una relación afectiva con otra persona.
  • Son insensibles. No sienten culpa, remordimiento ni se disculpan por sus malas conductas. Estas suelen ser frecuentes, ya sea en forma de agresiones físicas o verbales, para imponer dominio.

Por otro lado, en los adolescentes, la inclinación a la rebeldía y la transgresión de normas suelen ser indicadores de psicopatía. Incluso también podría serlo el consumo de sustancias nocivas como alcohol, tabaco o drogas, aunque estas son actitudes que podrían darse de igual manera, sin conformar rasgos psicopáticos.

La psicopatía infantil genera conductas violentas.

Diagnóstico de la psicopatía infantil

Como señalamos previamente, algunas de estas conductas pueden darse como características de la personalidad del niño. Sin embargo, los rasgos psicopáticos se caracterizan por extenderse en el tiempo.

Comúnmente aparecen cerca de los 5 años, a medida que el niño comienza a ampliar su círculo social. En un niño que no presente estas alteraciones, estas malas conductas o actitudes desaparecerían tras el aprendizaje de las normas y valores que rigen la vida social. El castigo, afirman los especialistas, no es la forma ideal de lograr esto.

“El psicópata tiene funciones mentales y corporales plenas, pero su adaptación al medio no es la adecuada”

En los niños con psicopatías, en tanto, esto no ocurre. La principal razón es que no sienten culpa por lo que hacen. Su agresividad innata hace que les sea incomprensible sentir el dolor de la otra persona o tenerle compasión, incluso por sus seres más cercanos. Repetimos que la violencia no solo puede ser ejercida de modo físico. También puede tratarse de violencia psicológica o verbal.

Ho  los avances tecnológicos permiten medir las respuestas cerebrales frente a determinados estímulos y, así, se podrían identificar rasgos psicopáticos mediante un estudio llamado tomografía por emisión de positrones. 

¿Cuáles son las causas de la psicopatía infantil?

Como todos los trastornos mentales, la psicopatía no tiene una causa única y específica. Más bien, se habla de una combinación de factores. Se distinguen principalmente tres tipos de causantes de estos rasgos psicopáticos:

  • Factores genéticos: los niños cuyos padres, abuelos u otros familiares cercanos han tenido rasgos psicopáticos son más propensos a presentarlos. Lo mismo ocurre entre hermanos gemelos.
  • Factores biológicos: el daño o las disfunciones cerebrales pueden determinar la adquisición de una psicopatía. Asimismo, la mala conexión entre la amígdala (encargada de regular las emociones) y la corteza prefrontal también puede ser un origen de este trastorno.
  • Factores psicológicos: la existencia de una vulnerabilidad psicológica, activada por condicionantes específicos del ambiente como el maltrato o el abuso, pueden llevar a conductas psicopáticas.
Las agresiones son comunes en niños con psicopatía, que no sienten culpa por lo que hacen.

Consejos para tratarlo

La terapia psicológica es una alternativa muy compleja para estos casos que, según psicólogos de la University College London (Reino Unido), se dan en uno de cada cien niños. Esto se debe a que los propios pacientes son incapaces de tener una comunicación sincera y abierta con los demás. Peor aún si es alguien que no conocen, como sería el caso del terapeuta.

No obstante, la planificación de un tratamiento psicológico intenso, duradero y en una institución que cuente con los recursos humanos y equipos interdisciplinarios para hacerlo puede funcionar. Esto último es importante, ya que dejar a una sola persona a cargo de otra con psicopatía podría ser extremadamente desgastante para su salud mental.

La mayoría de los especialistas dicen que su socialización es algo difícil, aunque algunos programas actuales apuntan a la disminución de la reincidencia.

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