Método para combatir la obesidad infantil de María Sandón

 

El método de la dietista y nutricionista María Sandón contra la obesidad infantil ya ha tenido resultados, lo probó con un grupo de niños de Cataluña quienes redujeron su masa corporal, obtuvieron mejor percepción física de su cuerpo, su estado de ánimo mejoró y aprendieron hábitos alimenticios saludables.

El método para combatir la obesidad infantil de María Sandón no surgió de la noche a la mañana. Éste se deriva de años de estudio análisis de éxitos y fracasos de tratamientos que han surgido en los últimos tiempos.

La nutricionista junto a la psicóloga Silvia Serrano descubrió que una de las mejores maneras para tratar la obesidad es la atención grupal porque “los pequeños pueden verse reflejados en otros niños como ellos”, dijo Sandón en una entrevista a un medio de comunicación español.

El programa se basa en tres puntos claves: el ejercicio y la aplicación de buenos hábitos de alimentación que consisten en enseñar a comer bien sin limitar las comidas.

La experta recomienda enseñarle a los niños de entre 6 y 12 años de edad con sobrepeso u obesidad, pautas de alimentación sana.

Si el niño es menor de 5 años de edad, son los padres los que deben encabezar el tratamiento, lo cual se refiere a responder por el niño todo lo que interesa a la terapia.

De los 5 a los 9 años de edad, los niños tendrán más autonomía en el tratamiento, aunque hace necesaria la vigilancia y la responsabilidad de los padres.

Solamente a partir de los 9 o 10 años de edad es que el niño tendrá mayor grado de responsabilidad y podrá responder con casi total libertad al tratamiento.

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Lo primordial es mejorar los hábitos

“El principal problema son los malos hábitos, pero de la familia entera, el niño focaliza el problema, pero realmente cuando ves el funcionamiento de esa familia y te das cuenta de que es un problema global”.

-María Sandón, nutricionista-

El tratamiento contra la obesidad infantil también está orientado hacia los padres, a quienes de igual manera se les enseña a comer bien y saludablemente, lo importante que es el desayuno, y a cómo tratar y hablar a los niños.

Muchas veces los padres no saben qué comen sus hijos, fuera o en casa, porque a veces no comen ni cenan con ellos, ahonda la nutricionista.

Esto es importante porque los jóvenes no son conscientes de lo que hacen mal. Así que es imprescindible que los niños sepan alimentarse bien, ellos mismos, sin castigarse. Deben aprender qué es o no sano.

Es vital que comiencen a ser una persona individual para decir no a comer chucherías por el simple hecho de que sus compañeros o amigos lo hagan.

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A mover el cuerpo

Sandón subraya la importancia de incorporar en sus rutinas prácticas deportivas, pues el sobrepeso y el sedentarismo desencadenan serios problemas de salud.

“Ya en la adolescencia, en al menos 25%  de los obesos aparecerán signos de diabetes, colesterol elevado o apnea (ahogo) del sueño. Y esa mala salud irá a peor al convertirse en adultos, reduciendo su esperanza de vida en hasta 10 años”, explica Sandón.

Inicialmente se buscará una actividad más atractiva y que esté más de acuerdo a los intereses y a las posibilidades del niño. La idea es empezar con movimientos suaves a los que el niño se vaya adecuando de forma gradual.

Pues si empieza un ejercicio fuerte al principio el niño puede asustarse, cansarse, y al final rechazarlo.

Y aunque el ejercicio o la rutina de ejercicio sea suave debe desarrollarse de manera continua, a diario. Además es indispensable que la actividad sea divertida e interesante.

Al mismo tiempo que se introduce una actividad física a la vida del niño se debe reducir el tiempo que él dedica a la televisión o a otras actividades sedentarias.

Las emociones cuentan

En ese método destaca el esfuerzo psicológico, ten en cuenta que los niños con sobrepeso suelen tener problemas con otros niños que les pueden crear la misma distorsión de su cuerpo.

Los niños pueden sufrir insultos en la escuela, lo que les provoca sin duda una baja autoestima, hasta el punto que muchos padecen ansiedad o incluso depresión.

Algunos tienen episodios de atracón, aunque no vomitan, lo que puede derivar en trastornos alimentarios en un futuro. Por el método Sandón les ayuda a comprender el problema y desarrollar sus habilidades para que no se sientan el torpe de la clase, por ejemplo.

Pero sobre todo ten siempre presente que el tratamiento solo será efectivo si el niño cuenta con el apoyo y el estímulo de su familia.

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