Formas para estimular la visión del bebé

Francisco María García · 17 noviembre, 2017
Jugar con el bebé, escondiendo su juguete favorito, es otra forma de contribuir con su desarrollo visual. Si se deja solo una parte visible, él será capaz de encontrarlo.

En el inicio de la vida todo está por descubrir. Estimular la visión del bebé será una tarea hermosa que le abrirá los ojos a una vida plena de experiencias y éxitos.

En el recién nacido, el olfato y el tacto son los sentidos más desarrollados. La vista es limitada, puede percibir lo que ocurre alrededor, pero le cuesta enfocar un objeto dentro de su campo visual. Hasta los 2 años de edad, estimular la visión del bebé será un gran reto y los colores los grandes aliados.

La conquista de ese mundo exterior al que comienza a conocer será más fácil en la medida en que la estimulación visual se inicie a más temprana edad.  Mientras más pequeño esté, más probabilidades hay de un rápido progreso.

Cuando el bebé logra discriminar formas aumenta su percepción visual, un aspecto fundamental para la etapa escolar. Los padres deben estimular esa capacidad para incrementar la velocidad en el reconocimiento de objetos y de situaciones de la vida diaria.

El primer y mejor estímulo es el rostro materna. El bebé nunca se cansa de cruzar miradas con su mamá. Si ella se sitúa a 25 centímetros de su pequeño rostro, la distancia en la que es capaz de enfocar bien en los primeros meses de vida. Con ello, las palabras tiernas y divertidas que le diga mirándole a los ojos causarán un efecto placentero que lo guiarán a buscarla siempre.

Formas de estimular la visión del bebé.

Voces y miradas, el vínculo materno

El recién nacido asociará el rostro de mamá a su voz, al tacto, a las caricias, a saciar el hambre, a la seguridad. Es recomendable mantener el contacto visual al darle el pecho, al bañarlo, cuando juegan. Cuando el bebé mira y toca a su mamá mientras ella le habla y acaricia, se refuerza el nexo afectivo.

Fijar la mirada en un objeto es un logro que obtiene a partir de las seis semanas de vida. Puede seguir movimientos, percibir luces y sombras, contrastes y formas.

Sonajeros rojos o en colores que contrasten le ayudan, a partir del tercer mes, a relacionar la vista con el oído para buscar la procedencia de los sonidos. Al agitar el objeto y desplazarlo, él lo seguirá con su mirada. Tiene preferencia por figuras de diferentes tamaños y con diseños elaborados.

También se puede estimular la visión del bebé a través de luces que él intentará seguir y que, además, contraerán sus pupilas, un indicativo de que todo marcha bien. Dejar que mire sus manitas, que descubra que puede moverlas es de suma importancia. Pronto intentará tomar objetos y comenzará a ser consciente de su propio cuerpo. Este es el inicio de la coordinación entre sus ojos y sus manos.

Formas de estimular la visión del bebé.

Juguetes y peluches

Agitar un peluche distinto en cada mano mientras se le habla al bebé, alternando el movimiento, atraerá su atención hacia el objeto que se anima. Además de estimular su visión, inicia el proceso de aprender a conversar.

Los móviles de colores alegres, con juguetes colgantes de distintos tamaños, son de una gran utilidad en la estimulación visual. Le ayudan a practicar su coordinación, al mirarlos y tratar de alcanzarlos.

Grandes aliados en esta tarea de estimular la visión del bebé son los alimentos de colores que puede tomar con los dedos. Al llevarlos a la boca, va desarrollando aún más la coordinación entre el ojo y la mano y aumenta el engranaje de sus cinco sentidos.

Fotos y otras actividades

Mostrarle fotos de familiares es un excelente estímulo para la visión del bebé. A partir de los 8 meses no sólo está en capacidad de reconocer rostros, sino de recordar a personas queridas. Es positivo llevarlo al parque o a la playa y permitirle observar el paisaje. Y también objetos específicos como hojas, piedras, carros o animales. De esa forma, aumentará su capacidad visual. Mostrárselos, al tiempo que se le habla, desarrolla sus habilidades.

Poco a poco el bebé comienza a discriminar y reconocer objetos. Los busca con su mirada y se hace más consciente del mundo que le rodea. Fija la vista en pequeñas cosas, comienza a percibir la profundidad y sigue objetos que se mueven rápidamente

A medida que la estimulación avanza, el bebé será capaz de diferenciar lo que está cerca de lo que está lejos. Será más consciente del mundo que le rodea y estará en mayor capacidad de afrontar situaciones novedosas. Otro éxito en la hermosa experiencia de aprender a vivir.