Cómo enseñar a los niños a reconocer sus emociones

Antes de intentar enseñar a los niños a reconocer sus emociones, debemos aprender a reconocer las nuestras.

Escrito y verificado por la psicóloga Patricia Alfonso Molina en 22 Abril, 2019.

Última actualización: 22 Abril, 2019

Pensamos que las necesidades básicas de los más pequeños se cubren con alimentación, ropa, techo y estudios. Sabemos que el cariño y el afecto son importantes, y podemos suponer que es suficiente con mostrarlos. Pero olvidamos algo imprescindible: enseñar a los niños a reconocer sus emociones.

Vivimos en una sociedad que se vuelve cada vez más exigente, agresiva y competitiva. Por esto, criamos a nuestros hijos como pequeños adultos; queremos que sean los más preparados, los más educados, los que siempre ganen.

En un escenario en el que las emociones se pueden interpretar como una debilidad, enseñarles a reconocer lo que sienten, les dará una herramienta con la que guiarnos en su crianza.

“Desde el inicio al niño se le enseña a pensar de esta manera, siempre en términos de comparación; de éxito y fracaso. Un sistema pensado para producir unos cuantos ganadores, que siempre están compitiendo entre sí.”
– Doris Lessing –

La importancia de enseñar a los niños a reconocer sus emociones

En un sistema basado en el logro resulta indispensable conocerse a uno mísmo. De esta forma, sabremos cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles, podremos trabajar con base en ellos y conseguir nuestras metas, sin “morir en el intento”.

Conocernos implica, necesariamente, poder reconocer nuestros sentimientos y emociones. Lo indispensable para adquirir una buena competencia emocional es asimilar, aceptar o gestionar las emociones propias. Para ello, necesitamos:

  • Conocer y familiarizarnos con el vocabulario emocional.
  • Poder poner nombre a lo que sentimos en un momento concreto.
  • Saber expresar nuestras emociones de la forma adecuada.
  • Reconocer cómo se sienten los demás, con base en cómo se expresan.
  • Identificar qué es lo que está afectando (y cómo) a nuestro estado emocional.

Desarrollo emocional del niño

Desde el nacimiento, las emociones nos rodean. Estas se integran en nuestra vida, ayudándonos a conformar nuestra personalidad. Para esto, es indispensable la interacción con los adultos. El niño imitará (y se contagiará) de las manifestaciones emocionales de las personas con las que interactúe a lo largo de su vida.

El primer referente social que tiene un bebé es la familia. No obstante, este modelo va cambiando conforme crece. Al llegar a la escuela, aparecen nuevos modelos emocionales a imitar (educadores, compañeros, etc.). Con la adolescencia, el referente a seguir será el grupo de amigos.

Debido a este cambio de modelos, los niños pueden ir variando rápidamente la forma en que expresan sus estados emocionales. Puede aparecer inconsistencia y ambivalencia, lo que puede dificultar el proceso de aprendizaje.

Lenguaje y reconocimiento emocional

De los seis a los doce años, se integra el lenguaje como medio de comunicación e interacción con los demás. Conforme la capacidad cognitiva se desarrolla, aumentan los vínculos sociales. De esta forma, la cultura va condicionando el control de nuestras emociones.

Al final de esta etapa, ya se ha adquirido el conocimiento social necesario para poder valorar nuestras variables personales, creando el autoconcepto y la autoestima. Por esto, es importante:

  • Impulsar el uso del lenguaje para poder expresar y comprender las emociones.
  • Expresar el afecto y el cariño a través del lenguaje.
  • Generar un ambiente enriquecedor, afectuoso y comprensivo.
<em data-reactroot=""> “Cada vez más las emociones se van diferenciando entre sí y se van manifestando</em><br data-reactroot=""/> <em data-reactroot="">con mayor rapidez, intensidad y duración, pudiendo llegar a transformarse</em><br data-reactroot=""/> <em data-reactroot="">en sentimientos.”</em>
~ – Rafael Bisquerra – ~

Cómo ayudar a los niños a reconocer sus emociones

Los niños aprenden mediante la imitación. Por esto, para enseñar a los niños a reconocer sus emociones, es indispensable saber detectar las nuestras. Recordad:

  • La madurez emocional se adquiere mediante la experiencia. Por esto, es importante que los adultos les enseñen mediante la práctica.
  • Enseñarle a expresar sus emociones de una forma adecuada al contexto. No se le debe reprimir, solo ayudarle a controlarlas.
  • No catalogar las emociones como buenas o malas. Todas son necesarias y tienen una función adaptativa.

  • No hacerle creer que siempre ha de estar feliz y que la tristeza es mala. Esto dificultará su expresión y podrá generarle una mala imagen de sí mismo cuando se sienta triste o enfadado.
  • Las emociones pueden ser difíciles de controlar, pero cada situación es una oportunidad para seguir aprendiendo a gestionarlas.
  • Las emociones nos son actos voluntarios. No desaparecen por el simple hecho de no querer sentirnos así. Muchas veces, la única forma de que desaparezcan es dejarlas salir.
  • No todos sentimos lo mismo en situaciones idénticas. Incluso, puede que no reaccionemos igual en las mismas situaciones en distintos momentos de nuestra vida.
  • Ayudarle a detectar cuál es el verdadero motivo por el que se siente de una determinada forma. Por ejemplo, preguntarle qué pensamiento le viene a la cabeza cuando se pone triste, qué siente en su cuerpo y qué hace para sentirse mejor.
  • Todos tenemos derecho a sentir y expresarse emocionalmente. Así, es importante que se sienta escuchado y comprendido cuando lo necesite.
  • Aprender jugando.
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5 cuentos para trabajar las emociones en los niños

Enseñar a los niños a manejar sus emociones es muy importante, pues así desarrollarán eficazmente su inteligencia emocional. Los cuentos para trabajar las emociones en los niños son una forma muy flexible y práctica de ayudarlos a controlarlas.



  • Asociación española contra el cáncer. (2011). La emociones, comprenderlas para vivir mejor. Ed: Ministerio de Sanidad y política social.
  • BISQUERRA, R. (2012). ¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y adolescencia. Ed: Faros.
  • LANTIERI, L. (2008). Inteligencia emocional infantil y juvenil. Madrid. Aguilar.
  • RENOM PLANA, A. (2007). Educación emocional, programa para educación primaria. Ed: Wolters Kluber.

Licenciada en Psicología por la UNED en el año 2005, con habilitación sanitaria. Máster en Neuropsicología Clínica y Máster en Mediación y Resolución de Conflictos. Patricia Alonso Molina es experta en psicología de emergencias, psicooncología, ansiedad, duelo, depresión y altas capacidades. Aunque comenzó la carrera trabajando en emergencias y en cuidados paliativos, está en continua formación, lo que hace que se haya ido especializando en varios ámbitos. Actualmente, trabaja en su propia consulta, a la vez que colabora con otros proyectos, como: la Red Nacional de Psicólogos para la Atención a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, Psicoemergencias CV, ALASAC (Asociación Altas Capacidades y Talentos de Alicante). Además, es coordinadora del Grupo de Trabajo de Altas Capacidades del COP de Alicante.