8 consejos para que tus hijos te obedezcan

Amanda · 29 septiembre, 2015

Lograr que tus hijos te obedezcan es un desafío diario, pero conseguir que lo hagan es la mayor recompensa. Los niños son como pequeños ordenadores que están en blanco al momento de nacer y que con la ayuda de los padres van archivando diversos datos a medida que pasa el tiempo, por ello hay que atender a todos los consejos de “uso”.


Es preciso que los individuos responsables de su crianza sean conscientes de que ningún niño nace sabiendo todo lo necesario. En tal sentido, con cada etapa se va adquiriendo cierta independencia, libertad y capacidad para desarrollarse en sociedad.

En vista de ello, se recomienda a los padres que se guíe a los niños en ese proceso, de modo que sean capaces de diferenciar lo que está bien de lo que está mal. No obstante, debido a la dinámica de vida de muchas parejas, es probable que su tiempo se encuentre limitado para ello.

La dinámica de la vida diaria a veces no ayuda

En muchos casos, los padres han dejado a un lado la tarea de educar a sus hijos. Alternar la vida laboral con la personal o quizás tener que hacer numerosas actividades, ha llevado a los padres a dejar en segundo plano la ardua tarea de enseñar a sus hijos ciertos patrones de conducta, o también quizás los ha llevado a guiarlos de forma errónea.

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Es por ello que en muchas ocasiones las familias luchan con esa etapa en la que los más pequeños se convierten en unos desobedientes por excelencia. Lo siguiente es ver cómo ignoran las órdenes, gritan, se hacen los sordos o simplemente contestan de forma altanera.

Como consecuencia, los niños pueden llegar a convertirse en personas a quienes se les dificulta identificar los comportamientos negativos, transformándose en individuos vulnerables a cualquier peligro o, creciendo como sujetos irresponsables e irrespetuosos, pues son ellos mismos los que se crean su propio paradigma.

8 consejos para que tus hijos te obedezcan

No existe un manual de procedimientos para la educación de los niños, pues cada pequeño es diferente, no obstante, se pueden encontrar algunas claves que sirven de guía para lograr una crianza acertada. Entre estas tenemos las siguientes:

Establecer un sistema de normas y castigos

Es importante que los niños sean conscientes de que sus conductas se rigen por un conjunto de reglas. De esta manera, el niño debe saber comportarse según el lugar y grupo de personas con quien se encuentre.

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Además, es recomendable que le brindes la oportunidad de conocer las consecuencias de sus actitudes, por ejemplo, privarlo de algún elemento recreativo.

Darles instrucciones claras y precisas

Es posible que los niños ignoren las instrucciones porque no las comprenden. Por consiguiente, lo principal es que la instrucción contenga con exactitud la petición que haces, si es preciso, que se muestre un ejemplo de cómo queremos que se hagan las cosas.

Utilizar un lenguaje ameno

No es necesario estar enojado o utilizar un lenguaje hostil para dar órdenes, pues en la mayoría de los casos los niños suelen responder de mejor manera si se utiliza un lenguaje cortés y agradable, ya que son más abiertos a ello.

Procurar estar siempre a su nivel

Se recomienda evitar en lo posible gritarles a los hijos desde otra habitación o darles la espalda mientras se les habla. En este caso es preferible que los padres traten de estar a su nivel cuando conversan con ellos.

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Una buena opción es agacharse para estar a su altura, sentarse a su lado o inclinarse hacia ellos, de esta manera crearán un espacio más personal y facilitarán el entendimiento.

Utilizar técnicas conductuales

Aprovechar las técnicas diseñadas para modificar la conducta siempre es válido. Por ejemplo, agregar estrellas por cada comportamiento positivo y restarlas por los negativos; de modo que cuando el tiempo establecido termine, el resultado final será determinante en la elección de la recompensa.

No darle largas

Acostumbra a tus hijos a que las instrucciones se dan dos veces como máximo. Indicar lo mismo una y otra vez a los niños, puede llegar a ser desgastante y hasta frustrante para los padres.

Lo siguiente es que se cansen o se les olvide, o peor aún, que los padres terminen haciendo ellos mismos lo que se les pidió. Repetirlo demasiadas veces provocaría que tus hijos no te tomen en serio al momento de impartir una instrucción.

Por ello, que es recomendable enseñarles y acostumbrarles a que si no responden al momento de escuchar la segunda repetición recibirán algún castigo o, si están utilizando alguna técnica, ese comportamiento restará puntuación a su desempeño.

Hablar con los hijos

Los niños deben entender por qué se les está castigando, prohibiendo o indicando que haga alguna tarea. De esta manera, crecerán como individuos pensantes capaces de identificar sus errores o prevenirlos.

Reforzar sus comportamientos positivos

Es importante que los niños sepan que así como se les castiga, también refuerzan positivamente su comportamiento. En la mayoría de los casos un abrazo o un gesto de afecto trae mejores resultados que otra cosa.

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Estos son solo unos sencillos pasos que pueden garantizar a los padres la dirección correcta en la disciplina impartida a sus hijos. No obstante, es imperativo que reconozcas que no todo está escrito. Quizá puedas investigar un poco más sobre diversos estudios que puedan ayudarte también.