Vacunación recomendada antes del embarazo

Amanda · 24 febrero, 2016

Un embarazo planificado, debe contar con cierto control desde el momento en que se concibe la idea. En este sentido, los hábitos deben adecuarse para proporcionar las condiciones saludables que contribuyan a los resultados deseados; por eso antes del embarazo se recomienda visitar a los expertos, quienes nos ayudarán a mejorar nuestro organismo para procrear.

Entre los consejos que nos va a dar un especialista se encuentra la vacunación, esto se evalúa por medio de una sencilla prueba de sangre, que indicará si nos hacen falta algunas vacunas para prevenir enfermedades durante el período de gestación. Además también puede ser de ayuda en el proceso de concepción, porque favorecen la disposición inmunológica para recibir los gametos masculinos, que son vistos como un elemento externo.

De igual manera, el papel de las vacunas es sumarse al contingente del organismo para rechazar infecciones de tipo viral que atacan ante un evento que lo vuelve más débil. Al respecto, la recepción y hospedaje de los genes pertenecientes al padre; debe pasar por un proceso de adaptación que implica esfuerzos adicionales para el sistema de defensa.

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¿Cuál es la vacunación recomendada?

Toda mujer que está buscando un bebé debe ponerse a disposición de un especialista, que le pueda indicar cuáles son las vacunas que le hacen falta. Es posible que algunas sustancias inmunizantes puedan ser colocadas cuando ya está adelantado el embarazo, pero aquellas que implican la inoculación de un virus activo, no deben ser colocadas a las embarazadas.

Entre las vacunas más importantes que convienen colocar por lo menos seis meses antes del embarazo tenemos. estos consejos:

  • Es aconsejable que se le dé prioridad a la vacuna de la rubéola y la triple viral (paperas, rubeola y sarampión); esta última debe estar actualizada, es decir, que la dosis debe ser diferente a la que se debe haber colocado por primera vez.
  • En el caso de la vacuna contra la rubéola, esta debe ser reforzada un mes después de su colocación
  • Otras recomendaciones se concentran en la inmunización contra los virus más comunes, entre estos hepatitis A y B, y varicela.
  • El DPTa, que es una vacunación que incluye protección contra la tos ferina, el tétano y la difteria; se recomienda cuando la futura madre no ha recibida la actualización en menos de diez años.
  • Si una mujer planea quedar embarazada en una época aproximada a la propagación de la influenza, se recomienda que también reciba la vacuna contra esta afección.

¿Cuáles son los riesgos de la no vacunación?

Es normal que algunas vacunas produzcan efectos secundarios en la persona inoculada; es común que se experimenten síntomas similares a la enfermedad tratada. Sin embargo, existe una diatriba social sobre los efectos graves que en un futuro pueden desarrollar las vacunas, sobre todo en los niños; pero los riesgos de la no vacunación tienden a ser mayores.

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En tal sentido, muchas personas han decidido evitar la administración de vacunas, argumentando que no son necesarias y que no ofrecen garantías sobre su efecto. Además en algunos casos, ciertas personas estiman que los efectos secundarios podrían ser más graves que las enfermedades que se desean prevenir.

No obstante, los especialistas exponen que la vacunación es una responsabilidad con la salud del futuro bebé y también con la de la madre; con esta se previenen potenciales perjudiciales al bienestar. Por esta razón una madre no vacunada enfrentará un embarazo con mayores riesgos, que aunque no necesariamente tenga que pasar por estos, la vuelve más vulnerable.

En tal sentido, si el embarazo se inicia sin tomar estas previsiones, la madre tendrá que tener más cuidado al no exponerse demasiado; evitar el contacto con cualquier agente viral, que nunca sabemos donde se encuentra. De igual manera, existen casos en los que la situación laboral expone a la madre con mayor fuerza a diversos virus, como es el caso de la labor docente y sanitaria, entre otras.

También es importante que sepamos la situación de las vacunas en la pareja, pues es posible que un contagio suyo pueda poner en riesgo a su mujer embarazada. Igualmente debe estar atento a que sea vulnerable de ser contagiado con virus, debido a su situación laboral.

No estar vacunado implica poner en riesgo nuestra salud y toda una comunidad, pues la propagación de muchos virus se detiene con la vacunación. Es preciso reconocer que más vale prevenir, pues no sabemos en qué momento vamos a encontramos expuestos y sin defensa.