Todas esas cosas que te cuento bajito y al oído, hijo mío…

Valeria · 27 julio, 2017

Son tantas las cosas que les decimos al oído a nuestros hijos… Lo hacemos así, bajito y entre susurros, acariciando con la voz, abrazando con la mirada y aspirando la magia de esos instantes mientras les hablamos de la vida, de los sueños y de todas aquellas cosas maravillosas que les depara el futuro…

Resulta asombroso cómo la propia naturaleza o incluso la genética, enciende nuestros instintos para saber cómo dirigirnos hacia nuestros bebés. Sabemos sintonizar la voz en esa frecuencia perfecta con la cual calmar al niño, donde conectar emocionalmente con él y facilitar incluso el desarrollo de esas áreas asociadas al lenguaje.

El mejor legado de un padre a sus hijos es el tiempo que pasa con ellos

-Leon Battista Alberti-

Todas las mamás y los papás lo hacen: hablar con sus pequeños, aunque tengan pocos días, aunque sean recién nacidos. Necesitamos conectar con ellos y aún sabiendo que no nos entienden, les facilitamos esa inmersión directa en un entorno facilitador, lleno de estímulos positivos donde los sonidos, las voces, tienen una importancia esencial.

No importa qué les cuentes, no importa qué les digas. En esos primeros meses de vida lo que cuenta es la música de las emociones, el tono, el contacto de una voz cercana que acaricia la piel y que poco a poco, guiará sus miradas hacia esa boca que articula, hacia ese rostro familiar que es todo un festival de gestos divertidos, amables y sensacionales…

No lo dudes, háblale a diario a tu pequeño, cuéntale cómo es la vida, explícale todo lo que le aguarda el día de mañana…

Lo que le cuentes al oído favorecerá el desarrollo social de su cerebro

neuroeducación niña cerebro

Tenemos claro sin duda que los bebés no entienden el mensaje ni traducen el significado de esas palabras que le dedicas a diario.

Sin embargo, el niño queda prendado del timbre de voz de mamá, adora su sonido y sus vibraciones hasta el punto de que se sabe que los bebés pueden discriminar la voz de sus madres respecto a la de otras mujeres.

Tu voz no es desconocida para tu hijo

Cuando tu hijo llegó al mundo, tú no eras ninguna desconocida para él. Todo lo contrario, él ya conocía tu voz porque ahí, encerrado en ese universo uterino tan plácido y mágico a la vez, tu pequeño te ha estado escuchando. Lo ha hecho desde el cuarto mes, momento en que todo su canal auditivo ya se ha formado y es capaz de captar cualquier tipo de sonidos intrauterinos.

Asimismo, no podemos olvidar que el líquido amniótico es un gran conductor de sonidos y frecuencias, de ahí, que llegado el cuarto y quinto mes un bebé ya es muy sensible al sonido del exterior, hasta el punto de que puede reaccionar ante ruidos intensos y persistentes.

Por lo tanto, recuerda siempre que llegado el segundo trimestre de tu embarazo, ya es momento de hablarle, de dirigirte a él. Más tarde, cuando lo tengas contigo en brazos, ya puedes cantarle al oído, contarle historias, leerle cuentos si así lo quieres

Háblale desde su nacimiento para favorecer su desarrollo

madre con bebé en brazos disfrutando del hoy

La voz humana, nuestra capacidad para comunicarnos, es sin duda el atributo que caracteriza nuestra especie, es ese canal que nos ha ayudado a avanzar con éxito sobre otras especies. Es algo maravilloso que nos permite conectar mejor con nuestros semejantes, relacionarnos, crear vínculos, crear familias, alzar sociedades…

No es extraño que el cerebro del bebé que recibe desde bien temprano ese estímulo constante, se desarrolle de forma más óptima. Así, algo que se ha podido comprobar es que los niños que nacen prematuros se benefician notablemente de la voz materna, de esa comunicación afectiva que estimula la conexión neuronal y que incluso favorece la alimentación oral del bebé.

Es decir, no solo el aspecto físico y el contacto es necesario, a la clásica dimensión “piel con piel” que todos conocemos se le añade como principio indispensable la comunicación y el habla de la mamá y el papá que entienden, que dirigirse al recién nacido no solo es positivo, sino necesario.

Sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podemos llegar a ser

-William Shakespaere-

mamá durmiendo con su bebé

Beneficios de hablarle a tu bebé, de hablarle bajito y al oído…

  • La voz de mamá, serena, dulce y cercana, calma el estrés del bebé.
  • Aumenta los niveles de oxitocina, esencial para favorecer un vínculo fuerte y saludable.
  • Asimismo, la voz de mamá activa la corteza prefrontal y la región temporal posterior izquierda, áreas involucradas en el desarrollo y procesamiento del habla.
  • La voz suave de mamá estimula también la amígdala y el núcleo accumbens relacionados con las emociones, reduciendo la sensación de miedo y favoreciendo la sensación de seguridad.
  • Por otro lado, se sabe que al escuchar de forma constante las voces de los progenitores, se activa el área del giro fusiforme, la cual procesa la información visual de la cara.

Son como vemos, múltiples procesos neurológicos donde se conjugan el plano emocional con el perceptual y el perceptual con el propio desarrollo del habla del niño. Estamos más que seguros de que ya no necesitas más razones para seguir haciéndolo, para seguir explicándole a tu pequeño al oído mil cosas, mil historias y cantándole las más afiandas -o desafinadas- canciones de cuna.