Solidaridad, la mejor enseñanza del coronavirus

12 abril, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga María Matilde
Hablamos en este artículo sobre una contundente enseñanza que nos deja el coronavirus: la necesaria solidaridad entre las personas como forma de combatirlo.

La pandemia a la que el mundo se enfrenta, provocada por el coronavirus, nos deja a toda la sociedad una gran enseñanza, la solidaridad. Hoy ya podemos afirmar que un insignificante y pequeño virus, y a la vez potente y omnipresente, como nadie pudo anticipar, nos ha dejado una buena lección.

Así, todos, como ciudadanos del mundo, estamos aprendiendo y confirmando que la solidaridad entre las personas es la única herramienta para superar graves problemas, así como para avanzar y mejorar como sociedad.

Solidaridad, la mejor enseñanza del coronavirus

La educación y la enseñanza es un tema que suscita mucha controversia, y siempre es tema de discusión cuáles deben ser sus objetivos o cómo debe organizarse y llevarse a cabo.

Sin embargo, en nuestros días, hay un aspecto en torno al cual, tanto padres como especialistas en educación, comienzan a estar más de acuerdo, y es sobre la importancia de la práctica y la experiencia como forma de aprender los conocimientos.

Pues bien, lo que nos está tocando vivir y experimentar al mundo entero, como consecuencia del coronavirus, es una lección que no hubiésemos podido aprender si solo nos la cuentan. Hemos tenido que enfrentarnos a una situación extrema para que, como humanos, podamos realmente aprender qué significa ser solidario. Y comprobar y darnos cuenta qué es, en qué consiste y en qué nos beneficia a todos la solidaridad.Niño con un cartel mostrando la solidaridad por el coronavirus.

En el colegio se insiste en enseñar a niños y adolescentes, contenidos curriculares relacionados con los valores. Y entre estos contenidos el tema de la solidaridad es fundamental, y en torno a lo cual, se planifican clases, lecciones y diversos talleres. Y ya no solo los niños, sino toda la sociedad en general, no podíamos llegar a imaginar que íbamos a aprender, de una forma tan práctica y vivencial, sobre solidaridad.

Así, todos estamos aprendiendo mediante la práctica cómo opera el concepto de la solidaridad. Concepto que, en teoría, hace referencia al apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Y, salvando las diferencias, el coronavirus no es una causa ajena, sino un problema de todo el mundo.

¿Qué nos enseña el coronavirus sobre solidaridad?

La enseñanza de solidaridad que nos deja el coronvairus la estamos aprendiendo a través de lecciones tan claras como:

  • Todos dependemos de todos, y cada acción individual repercute en uno mismo y en todos los demás.
  • No debemos ni podemos subestimar el poder de las personas cuando hacen las cosas juntas. En ocasiones, es la única estrategia para conseguir objetivos.
  • Ninguna persona es infinita, inmortal, ni mejor, ni superior que nadie. Y lo que hoy tengo y me aporta seguridad puede desaparecer en un segundo. Además, es cierto que en algún momento de nuestras vidas necesitamos de manos y gestos amigos para salir adelante.
  • Debemos comprender que la verdadera solidaridad se erige sobre la sensibilidad y la empatía. Se edifica sobre la posibilidad de poder mejorar la vida y la situación de otra persona que lo necesita, y no entiende de colores, edades ni economías.
  • De nada vale acumular cosas materiales, dinero, casas, coches o ropa. Al final, lo único que nos llevaremos de esta vida son momentos con la familia y con los amigos.

«La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsable de todos».

-Juan Pablo II-

Comida colgada a la puerta de una casa como muestra de la solidaridad, la mejor enseñanza del coronavirus.Una reflexión sobre lo que nos está enseñando el coronavirus

Frente a esta pandemia provocada por el coronavirus, son muchas las reflexiones, individuales y colectivas, que, como sociedad debemos hacer. Reflexiones en torno a la importancia de cuidar el planeta y de construir un sistema sanitario efectivo para todos. Como también, de garantizar la protección de sectores sociales más vulnerables, como los ancianos y los niños.

Además, no debemos descuidar la seguridad y protección de aquellas personas que permiten que todos los ciudadanos podamos tener nuestras necesidades básicas cubiertas.

Pero, con seguridad, la mejor enseñanza que nos deja el coronavirus es la solidaridad. Pero, para esta enseñanza, no hemos aprobado aún el examen final, ya que, para ello, deberemos ser capaces de ser solidarios, en estas circunstancias y siempre.

Así, en un futuro, cuando hayamos vencido al coronavirus y recuperemos nuestras libertades de poder salir a la calle, de retomar nuestras relaciones sociales y nuestra vida cotidiana, ojalá no desaprendamos esta enseñanza de solidaridad. Y no volvamos a encerrarnos, ya no en nuestros hogares, sino en nuestros egoísmos, inseguridades, racismos, intransigencias, opiniones, y guerras sin sentido.

Ojalá sigamos, como sociedad, actuando hoy y siempre bajo la premisa de la solidaridad, y reconozcamos que un mundo de TODOS y para TODOS es un mundo en el que las personas se necesitan y dependen las unas de las otras.