El síndrome del niño empantallado

13 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
¿Crees que tu hijo vive "pegado" a las pantallas? Puede que sufra el síndrome del niño empantallado. A continuación, te contamos en qué consiste este problema.

El síndrome del niño empantallado todavía no está recogido en ningún manual médico o de psiquiatría. Sin embargo, no cabe duda de que es una realidad que existe y que cada vez está más presente en la sociedad, pues son muchos los menores que pasan largos periodos de tiempo “enganchados” a las nuevas tecnologías.

Ante esta problemática situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda “reemplazar los periodos prolongados en que los niños pequeños permanecen sujetos o dedicados a actividades sedentarias frente a una pantalla por juegos más activos, velando al mismo tiempo por que tengan un sueño suficiente de buena calidad”.

Asimismo, aconseja sustituir las pantallas por libros, cuentos, canciones, puzles, etc. Es decir, por recursos pedagógicos más adecuados para el correcto desarrollo de los pequeños.

Niño con una tablet al lado mientras juega con el móvil con síndrome del niño empantallado.

Teniendo esto en cuenta, puede que ahora mismo te estés preguntando: “¿Mi hijo presenta el síndrome del niño empantallado? ¿Qué significa esto? ¿Qué consecuencias tiene?”. ¡No te preocupes! A lo largo de las siguientes líneas descubrirás la respuesta a todas estas cuestiones. ¡Presta atención y toma nota!

El síndrome del niño empantallado

El sedentarismo y la digitalización que caracterizan a la sociedad actual están afectando en el estilo de vida que adoptan las nuevas generaciones.

Así, los niños, prácticamente desde el momento de su nacimiento, se ven rodeados por multitud de dispositivos electrónicos, lo cual, si no se trata con cautela, puede convertirse en un verdadero problema. Una de las graves consecuencias que puede conllevar la exposición excesiva de los menores a las pantallas es el conocido como síndrome del niño empantallado.

Dicho término es el utilizado por la pedagoga y terapeuta del lenguaje Tamara Chubarovsky, para referirse a la adicción de algunos niños por las pantallas. Es decir, al abuso que estos hacen de las nuevas tecnologías, pasando gran parte de su tiempo “pegados” a una pantalla, ya sea la de la televisión, la tablet, la consola, el ordenador, etc.

¿Qué consecuencias tiene este síndrome?

El síndrome del niño empantallado perjudica especialmente a los pequeños de edad infantil, o sea, a aquellos que tienen entre 0 y 6 años y que están en pleno proceso de crecimiento y desarrollo. Así, algunas de las consecuencias negativas y afectaciones que pueden observarse en los niños que padecer dicho síndrome son la siguientes:

  • Mayor riesgo de presentar sobrepeso debido al sedentarismo que supone permanecer mucho tiempo frente a las pantallas.
  • Pérdida de agilidad.
  • Dificultad para utilizar la imaginación y ser creativos.
  • Dificultad para desarrollar capacidades relacionadas con la competencia lingüística.
  • Incapacidad de divertirse sin recurrir a la tecnología, mostrando aburrimiento y apatía en estas situaciones.
  • Poco interés por el entorno y por el mundo que les rodea.
  • Dificultad para desarrollar la inteligencia interpersonal.
  • Problemas de sueño.

Hacer frente al síndrome del niño empantallado

Para hacer frente al síndrome del niño empantallado es necesario que las madres y los padres se comprometan a pasar tiempo de calidad con sus hijos sin emplear, para ello, las nuevas tecnologías.

Se trata de realizar junto a los niños actividades divertidas que estimulen su mente y su creatividad, tales como leer cuentos, cantar canciones, jugar con muñecos o con juegos de mesa, hacer recetas sencillas de cocina, etc.

Asimismo, conviene llevar a cabo alguna actividad física en familia, ya sea ir a dar un paseo, andar en bicicleta, practicar un deporte, etc. Con esto, se pretende garantizar el desarrollo físico y mental de los pequeños.

Niño jugando con un móvil.

“Cuando los padres disfrutan realmente la compañía de sus hijos, se convierten en los mejores maestros que los niños y niñas puedan tener.”

-Glenn Doman-

Pero ello no quiere decir que haya que prohibir el uso de las pantallas en el hogar. Al fin y al cabo, hay que aceptar que las nuevas generaciones pertenecen a la era digital y esta es una realidad de la que no se les puede privar. Sin embargo, hay que ser consciente de los problemas que puede acarrear el abuso y la exposición excesiva a este tipo de dispositivos.

En definitiva, conviene vigilar y limitar el tiempo que los niños pasan cada día delante de las pantallas y ofrecerles otras opciones de diversión. ¿Te animas a poner en práctica estos consejos?

  • Vara Robles, E., Pons Grau, R., Lajara Latorre, F., Molina, S. M., Villarejo Romera, V. y Planas Sanz, E. (2009). Impacto del abuso de pantallas sobre el desarrollo mental. Pediatría Atención Primaria11(43), 413-423.