Ser padres puede modificar tu cerebro

Valeria · 2 junio, 2017

Tener un hijo nos cambia la vida, renueva nuestras esperanzas, intensifica nuestras ilusiones y multiplica por diez nuestra capacidad de amor, de superación y de afecto. Sin embargo… ¿sabías que tener un bebé cambia de una forma asombrosa el cerebro de los padres?

Si hay algo a lo que estamos más que acostumbrados a leer y a escuchar es que tener un hijo, cambia la vida de una mujer. Lo hace primero durante el embarazo, con toda esa explosión de hormonas, con el cambio físico y con esa conexión temprana que hace con ese pequeñísimo ser que crece en su interior.

Asimismo, durante la época de lactancia -también de biberón- se construye ese vínculo temprano entre la madre y el hijo donde el cerebro, influenciado por ese torrente maravilloso de oxitocinas, intensifica aún más la unión de ella con su bebé. Sin embargo… ¿qué hay del papá? ¿está al margen de todos estos acontecimientos, de toda esta magia?

En absoluto. Ya es hora de que incluyamos a los padres en la crianza, en que se ponga el énfasis en derrumbar alguna de esas ideas de que “ellos solo ayudan”, de que se “limitan a estar”. Porque un padre no ayuda, está presente y ocupa su territorio vital, afectivo y significativo. Aún más, también él experimenta ciertos cambios a nivel cerebral que es necesario conocer…

Los padres, cuanto más cerca mejor

Papá cuanto más cerca mejor. Papá debe estar al lado de mamá y debe también disfrutar de sus instantes piel con piel, de sus momentos de siesta con el bebé, de esos baños donde el padre hace reír a su hijo a carcajadas…

La clave de esta necesidad de cercanía en realidad, es básica para fortalecer el vínculo con los bebés. Según un trabajo publicado en “Hormones and Behavior” cuanto más tiempo comparten los padres con su pareja y con sus hijos más oxitocina libera su cerebro. Es más, basta incluso con ver una fotografía de los hijos para que esa reacción se produzca al instante.

Sí, papá también segrega oxitocina como mamá

Como ya sabemos la oxitocina es clave en la maternidad. Estimula la lactancia e intensifica la necesidad de afecto, cuidado y atención de las mamás respecto a sus hijos. Esto es algo que ya sabíamos y que hemos leído y escuchado hasta la saciedad. Sin embargo, recordemos este dato: los papás segregan el mismo nivel de oxitocina cuando están con sus bebés que las madres.

¿No es maravilloso?

Papá nos protege y también lee nuestras emociones, nuestras necesidades

Si hay algo que estamos viendo ya con normalidad es cómo los hombres empiezan con más frecuencia a ser “amos de casa”, a elegir quedarse en el hogar para criar a sus hijos. Asimismo, también queda claro que son muchos los padres que comparten casi las mismas tareas y responsabilidades que sus parejas y muchos, también, eligen la paternidad en soledad al proceder a las adopciones.

  • Padres los hay de muchos tipos, lo sabemos, pero si hay algo que queda claro es que tienen la misma capacidad de amar, educar y de establecer un vínculo poderoso de afecto con sus niños como lo hacen las madres.
  • En vista de estos nuevos roles, hay algo que los científicos han podido ver también, algo que han definido como la evolución de la paternidad. Es como una adaptación de la especie donde ellos, han experimentado una serie de cambios en su cerebro donde poder criar a sus niños con gran efectividad.
  • Desd el Centro de Ciencias del Cerebro Gonda de la Universidad de Bar-Ilan, en Israel, se ha visto un nivel de actividad más significativa en el surco temporal superior del cerebro. Algo así implica, por ejemplo, que los hombres muestran mayores aptitudes para hacer lecturas emocionales, para identificar necesidades de los hijos, para entender sus emociones y ese mundo interior a veces complejo donde las mamás, hasta no hace mucho, eran las grandes especialistas.

El 6% de los padres pueden llegar a padecer depresión tras el nacimiento del bebé

No, la depresión postparto no es exclusiva de la mujer. Ellos no gestan, ellos no dan a luz, pero también experimentan una bajada de dopaminas al experimentar cosas tan elementales como sentirse aislado o apartado de la tarea de la crianza.

Si no se sienten útiles, si no disfrutan de esa cercanía y trato con su bebé también pueden desarrollar una depresión. Esto es importante considerarlo para recordar una vez más aquello de que “ellos no ayudan, ellos forman parte, ellos también mecen, alimentan, aman, crían y atienden”.

Tengámoslo en cuenta y disfrutemos plenamente y en conjunto de ese acto maravilloso que es tener un hijo.