Una realidad materna: extraño a mis amigas

18 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Si eres madre, quizá eches de menos a tus amigas por todo lo que tienes que hacer cada día.

Es bueno recordar continuamente lo bueno que se tiene en la vida, sobre todo en los momentos en los que te sientes agotada. Quizá sean todas las responsabilidades, las demandas continuas de los niños, los quehaceres que parece que no acaban nunca, el poco tiempo para dedicarte a ti misma… No hay sitio tampoco para las amigas.

Es posible que sientas que, cuando llegas a casa del trabajo, estás en una batalla perpetua contra el tiempo. Puede que te lleve una eternidad preparar la cena, limpiar la cocina, preparar tu comida para el trabajo, etc. A veces, tienes tantas cosas que hacer que parece que no merece la pena sentarse.

Cuando no estoy en el trabajo, estoy en casa

Cuando no estás en el trabajo haciendo cosas que debes hacer, estás en casa haciendo otras responsabilidades que también tienes que realizar para tu familia. Esto puede hacer que te sientas agobiada con tu día a día y que, de repente, comiences a sentir que extrañas a tus amigas.

Amigas de compras por la ciudad.

Echas de menos hacer planes con tus amigas por capricho, tener conversaciones ininterrumpidas con ellas sin tener que responder a preguntas como: “¿Dónde se esconde la luna durante el día?”. “¿Por qué los conejos tienen orejas flexibles? “. “¿Por qué no tengo orejas flojas?”. Puedes echar de menos cómo te hace sentir estar con amigas, lejos de tu casa o del trabajo, donde te necesitan.

La libertad de tener amigas

Hay una libertad que viene con pasar tiempo con amigas que te conocen “premamá”.Te hace sentir como un adulto que puede hablar sobre arte y libros, y sobre lo que sucede en las noticias sin preocuparse por las clases de fútbol, la clase de natación o la limpieza de la casa en la que tu otro tú adulto necesita pensar.

Hay una libertad que viene junto a estar rodeado de personas que te quieren más de lo que te necesitan. Sabías que la maternidad tendría sus desafíos para encontrar un equilibrio entre ser madre y ser quien solías ser, pero, en tu cabeza, pensaste que estarías manejando ese equilibrio un poco mejor de lo que lo haces ahora.

Sabías que verías a tus amigas menos, pero lo suficiente, y pensaste que, si no podías verlas, sería porque estabas pasando mucho tiempo de calidad increíble con tus hijos. En realidad, el 90 % de tu vida como madre, en este momento, son platos y ropa, y limpiar. Las tareas individuales están lejos de ser difíciles por sí mismas, pero un día lleno de ellas, una tras otra, está lejos de ser fácil.

Días sin amigas

Este tipo de días pasan lenta y rápidamente, van y vienen… Hasta que un día te das cuenta de que no puedes recordar cuándo fue la última vez que hablaste con tus amigas más cercanas. Tu gente. Los que realmente te atrapan. ¿Fue hace semanas? ¿Meses? Las echas de menos… Las has extrañado demasiado tiempo y esto te ha sobrecargado, por lo que sientes que debes hacer algo al respecto.

Grupo de amigas de comida junto a sus hijos.

La mayoría de las personas que ves en estos días son familiares, personas con las que trabajas y aquellas, como el amigo con el que puedes hablar mientras os reunís para hacer ejercicio o con el que puedes conversar al margen porque tu hijo juega fútbol con el suyo. Son humanos fantásticos, pero tus amigas son otras y las necesitas a ellas.

Intenta ver a tus amigas

Intenta ver a tus amigas; no te aísles de ellas. Mándales un mensaje o llámalas. Reconecta con ellas, que vean que te interesas aunque estés realmente ocupada; eso lo agradecerán. Intenta realizar una reunión semanal aunque sea en tu casa para hacerlo más fácil para ti.

Así, no tendrás que echar de menos compartir risas y hablar de lo que os interesa a todas con una buena botella de vino delante. Podrás compartir las preocupaciones y las frustraciones que hay entre vosotras y tener esas conversaciones en las que podéis llorar y reír al mismo tiempo. Podrás verlas cuando realmente las necesita y abrazaros en cualquier momento, aunque todas tengáis las agendas un poco apretadas.

Haz lo mejor para ti y tu familia, pero también para que tu círculo social no se estanque ni se apague. Si no tenéis tiempo para reuniros, que no os falten los mensajes de texto o las videollamadas.