Qué hacer cuando tu ansiedad comienza a contagiarse a tus hijos

11 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Si eres una madre con ansiedad, quizá te estés dando cuenta de que tus hijos comienzan a tener miedos también.

Si eres madre o padre, sabrás que criar hijos es todo un desafío. Quien te diga que es fácil te estará mintiendo descaradamente. Lo que sí es cierto es que es gratificante y lo mejor que te haya podido pasar en la vida, pero fácil no es. Por eso, si tienes ansiedad, criar hijos puede ser incluso más complicado. ¿Qué hacer cuando tu ansiedad comienza a contagiarse a tus hijos?

Ser madre con ansiedad

Cuando eres madre y tienes ansiedad, te fijas más en los miedos típicos y apropiados para la edad de tu hijo, como, por ejemplo, tener miedo a la oscuridad, a las tormentas o a los extraños. Aunque, si tu hijo también tiene otros miedos, como montar en bicicleta, no subirse en escaleras mecánicas, miedo a los perros o los ruidos fuertes, entonces, puede que empieces a pensar de otro modo.

Cuando un niño tiene una lista muy larga de cosas que evita porque le dan miedo, es posible que te comiences a preocupar por sus temores. Quizá te hayas dado cuenta de que hay un problema cuando alguno de sus miedos es demasiado irracional.

Hijo abraza a su madre para ayudarla a superar su ansiedad.

Aunque seas una madre primeriza, si tienes ansiedad y, a medida que tu hijo crece comienza a tener demasiados miedos, es posible que sus miedos sean producto de tu ansiedad.

Tú también tienes tus propios miedos

Entiendes mejor que nadie a tu hijo con miedos porque tú también los tienes. Tener ansiedad es tener miedos. Por ejemplo, puedes tener ansiedad o miedo por:

  • Conducir.
  • Los incendios.
  • Los terremotos.
  • Las atracciones.
  • Cualquier cosa que te haga sentir fuera de control.
  • Las enfermedades.

Quizá los miedos irracionales de tu hijo te ayuden a entender que tu ansiedad se ha convertido en un problema al que hay que poner solución cuanto antes. Es necesario pedir ayuda a un profesional para que pueda orientarte tanto a ti como a tu hijo respecto a la ansiedad y los temores que surgen a diario.

Encuentra un terapeuta para tratar tu ansiedad

En este sentido, como decimos, es importante que encuentres a tu terapeuta y te des cuenta de que no tienes que seguir viviendo entre sufrimiento y dolor.

Cuando se tiene ansiedad y se es madre, los sentimientos de impotencia se exacerban; no solo te tienes que preocupar por ti y tu supervivencia, sino que también debes preocuparte por la supervivencia y bienestar de tu hijo.

Con la ayuda de tu terapeuta, aprenderás a reconocer y honrar el nudo perpetuo que tienes en la garganta. Aprenderás a inhalar y exhalar a través de tu ansiedad. También aprenderás a resistirte cuando quieres esconderte del mundo, y que no tienes que evitar todo lo que te asusta porque eres lo suficientemente fuerte como para enfrentarte a tus miedos.

Deja de decirles a tus hijos que tengan cuidado

Cuando comprendas mejor tu ansiedad y poco a poco la vayas superando, entonces, dejarás de decirles todo el tiempo a tus hijos que tengan cuidado. En lugar de decirles esto a tus pequeños, puedes decirle cosas como:

Hija abrazando a su madre par aliviar su ansiedad.
  • Estoy aquí.
  • Te miro, cariño.
  • ¿Quieres que te ayude?
  • Creo en ti.
  • Eres capaz.

Así, de manera lenta, pero constante, tus hijos enfrentarán sus propios miedos. Contigo a su lado serán capaces de hacer las cosas y darse cuenta de que no tienen nada que temer. Aprenderán a confiar en sí mismos.

Podrás respirar hondo y aceptar tus miedos, pero no serán miedos que te paralicen; podrás controlar la ansiedad en lugar de que ella te controle a ti. El miedo no se apodera de cada uno de los centímetros de tu ser. Sabrás respirar hondo y decirte a ti misma que todo está bien, que tú estás bien.

Así, tus hijos aprenderán que a tu lado las cosas siempre salen mejor; que no hay un mundo tan peligroso que deban temer; que, aunque es cierto que en la vida nos encontramos con obstáculos, son barreras normales que, con constancia y perseverancia, se pueden superar.

Y lo más importante: sabrán que su madre siempre estará a su lado para todo lo que necesiten. Si mamá ha podido superar sus miedos, ¡ellos también! Porque, mamá, eres su mejor ejemplo y tus hijos son el reflejo de tus acciones y, aunque no te lo creas, también de tus pensamientos.