¿Qué es la placenta acreta?

Mervis Romero · 16 marzo, 2018
La placenta acreta es un trastorno que ocurre cuando esta se encuentra adherida de forma anormal y con mucha fuerza al miometrio. Te explicamos sus causas y posibles complicaciones.

Durante el embarazo se pueden llegar a presentar complicaciones que podrían poner en riesgo tu vida y la del bebé. Por ello, hay que estar alerta y realizar todos los exámenes de rutina. Una de las complicaciones no muy frecuentes pero sí de riesgo es la placenta acreta, ya que puede causar grandes hemorragias durante el embarazo. 

Este trastorno puede poner en gran peligro la vida de la mamá durante el embarazo a causa de las hemorragias. Por ese motivo, hace necesario tener una cesión de parto programada con especialistas para reducir las posibilidades de muerte durante el embarazo.

¿Qué es la placenta?

La placenta es un órgano que tiene la función de intermediaria entre el útero de la mujer y el feto. Normalmente, la placenta permanece adherida a la superficie interna del útero para garantizar la estabilidad y protección del feto. Una vez cumplidas las 37 semanas del embarazo, la placenta es expulsada del útero junto con el bebé.

Hay ocasiones en las que este procedimiento no es tan sencillo, debido a que la placenta no sale con facilidad; esto se conoce como placenta acreta, aunque depende de las complicaciones particulares del embarazo.

¿En qué consiste la placenta acreta?

Es un trastorno en el que la placenta está adherida de forma anormal y con mucha fuerza a la pared del útero. Como consecuencia, no puede desprenderse con facilidad y se complica su expulsión durante el parto.

Esto sucede porque las vellosidades de la placenta están adheridas a las paredes musculares del útero, conocidas también como miometrio. Esto sucede en el 75% de los casos y en ellos es necesaria la realización de una histerectomía.

La placenta acreta se agrava aún más cuando las vellosidades alcanzan a invadir el miometrio. Esto se conoce como placenta increta; sucede solo en el 18% – 20% de los casos.

La vida de la madre y el bebé corren riesgo en los casos de placenta acreta.

Cuando las vellosidades pasan las paredes del útero y comienzan a afectar a otros órganos como la vejiga, se la denomina placenta percreta. Ocurre muy poco: solo en el 5% de los casos.

Lo complejo de este trastorno es que difícilmente muestra síntomas. Sin embargo, se puede detectar a través de hemorragias prenatales que usualmente se aprecian en la orina cuando la vejiga se ve afectada por el trastorno.

¿Cómo se diagnostica la placenta acreta?

Esto depende, en gran medida, del momento del embarazo en el que se haga el diagnostico.

Un diagnóstico prenatal de la placenta acreta puede ser de gran ayuda, pues de esta manera el equipo de especialistas en hemorragias se podrá preparar para el parto y disminuir considerablemente las posibilidades de muerte del recién nacido y de la madre.

El diagnostico se realiza principalmente a través de ecografías y ultrasonidos para la detección y supervisión del trastorno.

Si el caso se torna complicado porque la paciente presenta tumores en el útero, placenta previa, rasguños en las paredes del útero o antecedentes de cesáreas por partos anteriores, se puede realizar una evaluación mediante una ecografía transvaginal o un doppler color.

Ahora bien, si el doctor evalúa la situación como de alto riesgo, puede recurrir en últimas estancias a la resonancia magnética. Así tendrá una evaluación precisa de los planos anatómicos y podrá apreciar el estado de la placenta dentro del útero con mayor eficacia.

En el trascurso del parto, se pueden realizar diagnósticos a través de manifestaciones clínicas. Por ejemplo, al detectar una hemorragia exagerada en la cesárea o al notar que la placenta no sale con facilidad debido a la adherencia exagerada al miometrio.

La placenta acreta se da cuanto esta no se desprende del útero durante el parto.

Complicaciones de la placenta acreta

Entre las complicaciones que se pueden presentar, se encuentran:

Para el bebé

La placenta acreta no interrumpe ni daña el desarrollo del bebé en el interior del útero. Sin embargo, si el trastorno comienza muy temprano en el embarazo, puede llegar a terminar en un aborto no deseado. Si esto no sucede, lo más seguro es que el bebé nazca antes de las 37 semanas; es decir, que se dé un parto prematuro.

“Normalmente, la placenta permanece adherida a la superficie interna del útero para la estabilidad y protección del feto. Hay ocasiones en las que este procedimiento no es tan sencillo, por diversos motivos”

Para la mamá

En el caso de la placenta acreta, la mamá puede tener muchas complicaciones. Entre las más comunes se encuentran:

  • Hemorragia vaginal exagerada. Esto ocurre porque la placenta está adherida fuertemente al miometrio y se le aplican maniobras para que sea expulsada del útero. Esto pone la vida de la madre en riesgo.
  • Ruptura del útero.
  • Infecciones.
  • Pérdida del útero. Sucede cuando el embarazo se complica hasta el punto de tener que realizar una histerectomía.
  • Pérdida del feto. Se aprecia más cuando el embarazo es prematuro.

En caso de que padezcas de placenta acreta, no dudes en ponerte en manos de tu médico de confianza. Él podrá diagnosticar el caso y tomar las medidas más seguras para preservar tu vida y la del bebé.