Nolan: el legado de un pequeño gran guerrero

Macarena · 25 junio, 2017

Nolan Ray ha dejado un inmenso legado en la sociedad. Se trata de aquel pequeño gran guerrero que sacudió al mundo por su fortaleza. Por su conmovedora historia de vida terminó convirtiéndose, sin quererlo ni saberlo, en un niño emblema.

De algún modo este pequeño angelito representa una lucha incansable. Aquella que no siempre puede ganarse lamentablemente. Es la cara visible de todos esos valientes chicos que padecen enfermedades crónicas terminales. Esos que luchan día a día con todas sus fuerzas.

El caso fue dado a conocer por su madre, Ruth, quien detalló con emoción y orgullo las últimas horas de su hijo. Desde luego, el relato que sacaba a relucir la grandeza de su hijo impactó a nivel mundial. Es que el chiquillo, en plena partida, se resignaba a dejar el mundo sin decirle algo muy importante a su mamá.

Por eso, en este artículo de Eres Mamá te invitamos a conocer al dulce Nolan. Ese niño que, al igual que otros tantos, conquistaron el cielo luego de dejar en la tierra una lección de amor y valentía. Un artículo en honor a todos estos gladiadores de la vida.

Nolan: una historia que merece ser contada

Cuando Nolan era muy pequeño, una congestión preocupó a su madre. Pues apenas podía respirar, por lo que Ruth no dudó en consultar con su médico. Pero las noticias no pudieron ser más nefastas para esta familia: el niño presentaba un cuadro de Rabdomiosarcoma.

En muy poco tiempo, este extraño y agresivo tipo de cáncer, se adueñó del cuerpito de Nolan Ray. Él libró una batalla en la que no pensaba rendirse, hasta que los doctores volvieron a golpear con nuevas malas noticias. El cáncer había hecho metástasis y se extendía rápidamente por todo su cuerpo.

Según el cuerpo médico, ya no quedaba nada por hacer. Entonces, al ver sufrir a su hijito, Ruth inició una charla que la marcaría a fuego para siempre. Esta, su última conversación con el niño, es la que compartió en sus redes y recorrieron el globo. Sin dudas, vale la pena darla a conocer.

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Las últimas palabras de Nolan, un guerrero de ley

Ruth: Cielo, ¿te duele cuando respiras, no?

Nolan: Bueno, sí.

R: Sientes mucho dolor, ¿no es así, bebé?

N: Sí…

R: Cielo, este asunto del cáncer es asqueroso. No tienes que seguir luchando.

N: ¿No tengo que hacerlo? Pero lo haré por ti, mami.

R: ¿Eso es lo que has estado haciendo, luchando por mamá?

N: Bueno, sí.

R: Nolan Ray, ¿cuál es el trabajo de mami?

N: Protegerme (con una gran sonrisa).

R: No puedo hacerlo aquí. La única forma de mantenerte a salvo es en el cielo.

N: Entonces voy al cielo y me pongo a jugar hasta que llegues. ¿Vas a venir, cierto?

R: Por supuesto, ¡no puedes deshacerte tan fácil de mami!

N: Gracias mami. Voy a jugar con Hunter y Brylee y Henry.

Ruth, emocionada, se dirigió al baño y, al regresar, encontró a los médicos esperándola con los ojos inundados en lágrimas. “Tu hijo cayó en coma. Ya no siente dolor, pero no volverá a despertar”. La madre, resignada, no se movió de al lado de su hijo, asumiendo que entraban en la recta final.

La cosa más importante en la enfermedad es no perder nunca corazón.

-Nikolai Lenin-

Y cuando pensaba que las palabras que había proferido hace un momento serían las últimas, Nolan abrió los ojos. Volvió con sus últimas fuerzas. Pues no quería marcharse sin antes decir algo muy importante con su último aliento: “Te amo mamá”. Fue entonces cuando cerró sus ojos definitivamente.

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Nolan y un legado para madres e hijos en iguales circunstancias

Nolan quedará inmortalizado en el corazón de cada ser humano. Por su pureza e inocencia en un duro momento. Por la gratitud y valentía para con su madre, también generadora de un amor leal e infinito. Un inspirador ejemplo de lucha para muchos niños que también enfrentan situaciones complejas.

Del mismo modo, Ruth depositó algo más que un grano de arena en la lucha contra el cáncer. Concienciación y difusión de la patología y, especialmente, colaboración ciudadana fueron los fines perseguidos. El puntapié inicial fue mostrando a su guerrero, el conocido “niño de la alfombra”.

Una alfombra que cobijaba a su hijo, temeroso, mientras ella tomaba una ducha. Esa misma alfombra a la que ahora ella misma teme. Porque ahora quedó un vacío donde antes cobijaba un pequeño y hermoso niño esperando por su madre.

Por lo pronto, Ruth no baja los brazos ni pierde la fe. Por un lado, invita a la ciencia a investigar más tratamientos para que ninguna madre deba enterrar a un hijo. Por otro lado, porque abraza la seguridad de que volverá a ver a su angelito en ese sitio donde el sufrimiento no existe. ¡Hasta pronto pequeño gran valiente!