¿Los bebés también sueñan?

¿Mientras tu hijito duerme mueve sus ojitos, llegando incluso a fruncir sus cejas, hacer muecas o reír a carcajadas? Entonces, seguramente te preguntaste si los bebés también sueñan. Pues así es, mediante un estudio que incluyó pruebas con un electroencefalograma logró conocerse su fascinante mundo onírico.

Aunque se comprobó que los bebés también sueñan, conocer el contenido de sus sueños resulta imposible para cualquier padre, aún sintiendo una gran curiosidad. Sueñan, ¿pero con qué? ¿Tendrán sus sueños relación con sus experiencias del día? Descúbrelo en este artículo de Eres Mamá.

Los bebés también sueñan… ¿pero qué?

Los sueños son manifestaciones mentales de imágenes, sonidos, pensamientos y sensaciones del individuo durmiente, los cuales suelen relacionarse con la realidad. Aunque muchos adultos olvidan sus sueños, la mayoría tiende a soñar cada noche. ¿En los bebés ocurre igual? ¿Qué sueñan los pequeños?

Mientras duerme, la criatura no “desconecta”, es decir, no queda totalmente inactivo durante ese estado de reposo. Contrariamente, al dormir se produce un trabajo cerebral consistente en la asimilación y relación de la información recibida a lo largo del día.

Así como los mayores sueñan con sus experiencias personales y exteriorizan sus deseos, los bebés también sueñan con los suyos. Además, a través de este mundo onírico, los niños pueden elaborar y evolucionar experiencias emocionales y sensitivas.

Los sueños del recién nacido

Algunas investigaciones sostienen que los bebés comienzan a soñar mientras duermen dentro del útero materno, estimulados por los sonidos y luces que provienen del exterior, en el marco de esta vida intrauterina que les ofrece escasas experiencias vitales.

Pues los estudios realizados en torno a este tema, lograron comprobar que los fetos siete meses de gestación -e incluso más pequeños- producen sueños en la fase REM (siglas que en inglés significan “movimiento rápido de ojos”), en las cuales se presentan recreaciones sensitivas.

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Sin embargo, otras voces sostienen que los bebés también sueñan. Uno de ellos es Charles Pollak, Director del Centro para la Medicina del Sueño del Weill Cornell Hospital (Nueva York), quien confirmó que los recién nacidos experimentan esta fase REM, pero también sumando emociones.

Durante este estado en el que los ojos se mueven juntos de lado a lado e incluso de arriba hacia abajo, se produce la mayor parte de los sueños, lo cual puede apreciarse mirando al chico mientras intenta descansar. Sin embargo, el doctor sostiene que es imposible averiguar qué sueñan los infantes.

“Suponemos que los niños sueñan cosas infantiles, pero no sabemos realmente cuáles. No podemos ir más allá”, sentenció Pollak, quien además indicó que los recién nacidos pasan más horas en esta fase que los adultos, por lo cual llevan a cabo una gran actividad cerebral.

¿Sensaciones o vivencias?

Al calor de las investigaciones realizadas, los especialistas consideran que los recién nacidos sueñan especialmente con sensaciones, esto incluye texturas, olores, el sabor de la leche materna, el calor del baño o el frío de los cambios de ropa, entre otros.

No obstante, estos sueños que en principio parecen básicos y difusos, empiezan a enriquecerse conforme al crecimiento del nene. A los 18 meses del niño es posible realizar una aproximación real al contenido de su mundo onírico, siempre y cuando pueda contar lo que sueña.

Pero, de todas maneras, aun así se carece de mayor precisión porque a esta edad todavía les cuesta diferenciar la realidad del sueño que es vivido como una experiencia diaria más e incluso suelen mezclarlos en sus relatos con hechos ocurridos en el día.

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Será entonces el paso del tiempo el que ayudará a separar sueño y realidad y a dejar atrás estos sueños signados por imágenes y situaciones simples y cortas. A los 3 años del pequeño se harán presentes los sueños más elaborados y con sentido, donde el chico se reconocerá a sí mismo como personaje.

¿Los bebés tienen pesadillas?

Los bebés no tienen pesadillas, pues éstas aparecen recién llegando al tercer año de vida del nene para poner de manifiesto sus angustias. Por lo general, estas pesadillas se relacionan con la oscuridad, los monstruos, el miedo al abandono, temor a perderse, etc.

Lo cierto es que muchas veces este tipo de sueño hace que el pequeño se despierte más exaltado en cuanto recuerda ese angustiante contenido de manera más nítida que con cualquier sueño agradable y tranquilo que haya tenido con anterioridad.

A partir de los cinco años, tu hijo se entenderá como un espectador de su sueño, no ya un actor y, lentamente, sus sueños irán introduciendo nuevas sensaciones, emociones y lenguaje.

Como sea, soñar es una manera de descansar y aprender, de echar a volar la imaginación. No te preocupes si ves sus ojos moverse velozmente, ni si presenta muecas. Permite entonces que sueñen mucho.

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