Lactancia materna: ¿reduce el riesgo de padecer cáncer de mama?

Macarena46 15 febrero, 2017

La lactancia materna representa un sinfín de beneficios para la salud de madres e hijos. Sin embargo, actualmente se dio a conocer una virtud incalculable. Dar el pecho a tu bebé se ha convertido en la mejor arma en la lucha contra el cáncer de mama.

Aunque no lo creas, esta práctica tan bonita, sencilla y natural puede ser clave para prevenir esta enfermedad. No es un dato menor si consideramos que se trata de una patología que afecta a miles de mujeres por año. Ahora bien, cabe preguntarse, ¿cómo es posible que la lactancia materna reduzca el riesgo de padecer cáncer de mama?

Lactancia materna y cáncer de mama: ¿qué dice la ciencia?

La Asociación Española Contra el Cáncer afirma que la lactancia materna es una elección -siempre que sea posible- capaz de prevenir esta afección. Sin embargo, la AECC detalla que para adquirir tal enfermedad influyen otros factores imposibles de modificar.

Así, la disposición genética, el sexo, la edad y otros condicionamientos son condicionantes de peso para incurrir en tal mal. No obstante, si das el pecho a tu hijo durante un período superior a los 12 meses. Por ello, los especialistas recomiendan que, por razones laborales, lo mejor es acudir al método diferido.

Vale aclarar que varios estudios que se han realizado en torno a esta problemática han arrojado los mismos resultados. La lactancia materna no solo reduce el riesgo de padecer cáncer de mama, sino también el de ovarios. Pero veamos algunas estadísticas que dan cuenta de las bondades de dar a mamar.

lactancia  con mastitis

La lactancia materna, entre estudios y estadísticas

Una investigación realizada en el año 1994 por la Massachusetts Medical Society sostiene que amamantar durante 6 y 25 meses reduce el cáncer de mama entre un 11 y un 24%. En 2007 se llevó a cabo otro estudio, en esta oportunidad por la Escuela de Medicina Kerck de Los Ángeles.

Para el documento se tomaron muestras de mil pacientes de entre 55 y 64 años, además de unas 1500 mujeres sanas. El análisis comprobó que las posibilidades de padecer cáncer de mama aumenta en madres mayores de 30 años. Sin embargo, ese vínculo tan solo se producía con aquellas que no amamantaban a sus bebés.

Y estos no son los únicos estudios que se desarrollaron para investigar al respecto. Paralelamente, un grupo de científicos de la Universidad de Granada también persiguieron el mismo interrogante. ¿El resultado? Nada más ni nada menos que llegar a la misma conclusión que los anteriores.

Este último añadió un nuevo dato verdaderamente clarificador y sorprendente. La incidencia del cáncer de pecho se reduce en un 4,5% por cada 12 meses de lactancia materna. A más tiempo prolongando el mejor alimento de tu hijo, menos oportunidades de caer en las garras de esta grave enfermedad.

mamá dando el pecho

Las explicaciones brindadas

Según los investigadores, las conclusiones a las que han arribado tienen mucho sentido. Pues, en primera instancia, el hecho de que la lactancia materna reduzca la probabilidad de enfrentar cáncer de mama tiene sus motivos. La explicación se relaciona con dos consecuencias básicas de la lactancia.

Es decir, ello tiene que ver principalmente con un restablecimiento tardío de la función ovárica y la disminución de estrógenos. Estos últimos, íntimamente ligados al cáncer. Asimismo, se observó que, en aquellos casos de madres menores de 21 años, se relaciona con la maduración de las células mamarias.

“La producción de leche tiene un efecto protector”, sostienen los científicos. Esto se debe a que durante el amamantamiento se generan innumerables cambios en el desarrollo corporal materno. Ello ciertamente se constituye en un factor elemental para evitar el desarrollo de células cancerígenas.

Existe otra investigación que se llevó a cabo con ratas. La misma demuestra que durante el período de la lactancia se da una menor síntesis de ADN. Por esto mismo, decrece la probabilidad de producirse mutaciones o alteraciones genéticas. Ello necesariamente se traduce en un menor riesgo de contraer la enfermedad.

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