La salud bucal durante el embarazo

Agetna 2 abril, 2016

La salud bucal durante el embarazo es algo que no debe perderse de vista porque de ella también depende la calidad de vida de la mujer embarazada.


En Eres Mamá, te hablamos al respecto.

El esmero de los cuidados bucodentales durante la gestación

Se sabe que durante la gestación la embarazada se vuelve vulnerable a varios padecimientos. Por eso, debe cuidarse más y tomar precauciones que antes no tenía tan en cuenta.

Para mantener una buena salud bucal durante el embarazo uno de esos recaudos que nunca debe dejar a un lado es la higiene y el cuidado de su dentadura.

Futura mamá, ahora que vives uno de los momentos más bonitos de tu vida es imprescindible que aprendas a realizarte un cepillado correcto.

Solo así eliminarás el sarro y las capas bacterianas que se forman sobre tus molares y dientes.

Un correcto cepillado se realiza de la siguiente manera.

Los dientes de la encía superior se cepillan de arriba hacia abajo, tanto por su cara interna como externa.
Y los de la encía inferior, de abajo hacia arriba.

Esta técnica protege las encías y hace que las piezas queden totalmente limpias.

Pero, además del cepillado regular: luego del desayuno, el almuerzo, la cena y antes de acostarte, para disfrutar de una buena salud bucal durante el embarazo debes poner en práctica métodos como los que te enumero a continuación:

Número uno: No muerdas alimentos demasiado duros con tus dientes.

Si todos los dientes deben ser protegidos, en los caninos hay que poner especial cuidado porque son los primeros que se ven cuando hablas, sonríes, bostezas, toses, o cuando haces cualquier otro gesto con la boca.

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Su ausencia, desgaste, manchas, caries… cualquier trastorno, hace mella en tu buena presencia.

Algo parecido sucede con el resto de la dentadura.

Los alimentos duros como los caramelos pueden quebrar las muelas y, además el intenso dolor que esto provoca, va a perjudicar tu aspecto.

Para cuidar tus dientes corta los alimentos duros utilizando las manos, los cubiertos y cualquier otro elemento, o sencillamente, evítalos.

Número dos: No ingieras ácidos en exceso.

Los ácidos son enemigos del esmalte y aunque en ciertas ocasiones pueden servir para depurar las encías no son recomendables si, por ejemplo, tienes desgaste en la dentadura.

El dolor que aparece en tus dientes cuando tienen desgaste y tomas mucho limón, es sumamente molesto.

Número tres: No mastiques alimentos duros con muelas empastadas de amalgama.

Todas las caries deben ser tapadas, y aunque algunas conforman hoyos casi imperceptibles, constituyen un daño irreparable para la pieza.

Cuando una carie aparece, la muela o el diente se debilita y emplearlo en la masticación de elementos muy duros, como las carnes semielaboradas, por ejemplo, puede ocasionar su fractura.

Número cuatro: Hazte reconstrucciones y salva tu molar.

Muchas veces no hay cómo preservar una muela, pero en ocasiones, no hay que llegar a su extracción.

Cuando se reconstruye un diente o una muela se salva la pieza y así puede usarse durante algunos años más.

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Recuerda que ahora que estás “esperando” necesitas todas tus piezas para esbozar esa bonita sonrisa que demuestra lo contenta que te sientes con tu embarazo.

Número cinco: No uses tus dientes ni tus muelas en otros menesteres que estén desligados a su función.

Muchas veces ante la falta de una tijera usas los dientes para cortar hilos.

Si no tienes un abridor empleas las muelas para destapar una botella y así sucesivamente.

A cada rato, te vales de tu dentadura para realizar otras acciones que ponen en juego tu salud bucal.

Número seis: Empástate los dientes apenas creas que tienes caries y visita con frecuencia al estomatólogo.

Padecimientos bucodentales que pueden presentarse durante el embarazo

Mujer, aun si tuviste una salud bucal impecable durante toda tu vida en tu etapa de gestación puedes comenzar a padecer de gingivitis y ver que las encías se te inflaman y sangran a cada rato.

Del mismo modo se te pueden hacer algunas caries, tener mal aliento y notar otras molestias que, antes, te eran desconocidas.

En este período también puedes tener frecuentes vómitos o padecer de reflujo gástrico. Trastornos que van a incidir desfavorablemente sobre el esmalte de tu dentadura.

Pero no debes alarmarte en exceso. Con la alimentación adecuada, una buena higiene dental y la visita regular al estomatólogo remediarás todos tus problemas bucodentales.

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