La enfermedad hipertensiva en el embarazo

Gladys3 30 agosto, 2016

La enfermedad hipertensiva en el embarazo, se refiere a un conjunto de síntomas relacionados con la subida o bajada de la tensión arterial en mujeres embarazadas.

Es importante destacar que la hipertensión arterial puede afectar a una mujer desde momentos previos del embarazo. Por lo general, la enfermedad se manifiesta en aquellas que tienen más de 20 semanas de gestación.

Más allá de esto, lo que debes saber es que cualquier cuadro de hipertensión grave es considerado un peligro para la madre y su hijo, siendo un padecimiento muy delicado que merece de atención médica inmediata.

Señales de la enfermedad hipertensiva

Aquí nos referiremos principalmente a la pre-eclampsia. Esta que se manifiesta en féminas embarazadas y cuyos síntomas primarios son el descontrol de la tensión arterial, la proteinuria y el edema. La proteinuria es la presencia de proteínas corporales en la orina superior a la normal.

Por otra parte, el edema es otra de las complicaciones producto de la hipertensión. Esta afectación genera una inflamación que se produce en el tejido debido a una excesiva acumulación de líquidos. Otros síntomas pueden ser cambios en la visión y dolores repentinos de cabeza.

Este cuadro clínico se presenta de forma leve, moderada o grave. Debemos advertirte que un diagnóstico de mayor dificultad como la eclampsia complica el estado de salud. A este se le acuñan más de 20.000 muertes maternas a nivel mundial.

La enfermedad hipertensiva grave: la eclampsia

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“La eclampsia es la aparición de convulsiones o coma durante el embarazo en una mujer después de la vigésima semana de gestación, el parto o en las primeras horas del puerperio sin tener relación con afecciones neurológicas.”

-Wikipedia.org-

La pre-eclamsia es común en algunas mujeres y presentan indicios muy leves. Aunque es poco común que se presente, puede traer graves problemas tanto para el bebé como para la madre durante el parto.

No prestarle la debida atención a este posible padecimiento conlleva a una eclampsia. Lo que caracteriza la llegada de esta afección es la ocurrencia de una crisis epiléptica en la mamá. Cuando las cosas llegan a este punto, tanto la madre como el pequeño entran en un gran riesgo.

Es por eso que debemos ir a emergencias cuando sentimos los primeros indicios de la hipertensión. Lo primero es que la enfermedad hipertensiva genera una disminución importante del líquido amniótico.

Causas de la enfermedad hipertensiva y población en riesgo

Aún se desconocen las causas de estos padecimientos. Los doctores indican que el origen del problema puede encontrarse en factores tan variados como la dieta de la madre, predisposición genética, problemas vasculares o incluso, estrés.

Se sabe también que las mujeres diagnosticadas con diabetes e insuficiencia renal son más propensas a desarrollar este tipo de padecimiento. Si las mujeres presentan estos cuadros, lo ideal es ir a consulta médica de manera permanente.

Otros casos en situación de riesgo son: personas cuyos familiares directos hayan sufrido pre-eclampsia, mujeres con embarazos múltiples o menores de edad o mayores de 35, así como aquellas que sufren de obesidad.

Peligros que corre el bebé ante la pre-eclampsia

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No solo la madre entra en un gran riesgo, el bebé en gestación también sufre un impacto directo, el cual puede afectar su proceso de desarrollo y podría poner en riesgo la continuación del proceso de gestación.

Lo primero es que la enfermedad hipertensiva genera una disminución importante del líquido amniótico. Pero cuando las cosas se complican, la hipertensión puede provocar un desprendimiento prematuro de la placenta.

Una mamá con eclampsia es muy propensa a sufrir un aborto espontáneo. Hay pacientes a los que se ha interrumpido el flujo de sangre que circula por la placenta, pudiendo ser esto mortal para el pequeño.

Cura para la hipertensiva en el embarazo

La pre-eclampsia y la eclampsia son padecimientos que no tienen cura. Lo único que puede frenar la degeneración de este tipo de diagnóstico es el nacimiento del bebé. Esto significa que es muy poco lo que se puede hacer hasta que llegue la semana 32 o 34 de gestación.

Una vez que esto suceda, tu médico evaluará si lo ideal es adelantar el parto, con la intención de evitar mayores riesgos para ti y tu niño.

La prevención es la mejor solución, por ello te sugerimos realizar clases de yoga para embarazadas u organizar salidas con tu pareja al aire libre que te ofrezcan calma durante la gestación.

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