¿Cómo hago para que no se muerda las uñas?

Amanda 7 enero, 2016

Lograr que el niño no se muerda las uñas no es una tarea sencilla, pues se trata de un hábito involuntario que puede acompañarlo hasta la adultez. Es una costumbre bastante común, pero para actuar es preciso estar conscientes de que sucede y hacerle saber al niño cuáles pueden ser sus perjuicios.


Esta manía es observada de manera psicológica por los especialistas, quienes la llaman onicofagia; se trata de un hábito que se encuentra entre los desórdenes nerviosos, también asociado con otros como chuparse los dedos. Aunque las causas pueden ser variadas, es probable que se trate de ansiedad, tal vez por imitación o asociación a la realización de cierta actividad.

Existe un alto número de pequeños que se muerden las uñas o caen en alguno de estos hábitos similares, pero es común que lo superen llegada la adolescencia. No obstante, podemos hablar de al menos un 10 % de niños que mantienen este comportamiento hasta la edad adulta.

Posibles causas

Determinar la causa de este problema es la principal manera de combatirlo, se sabe que es una situación nerviosa, por eso es importante observar al niño con detenimiento en casos de estrés o realización de tareas poco usuales. Sin embargo, es recomendable estar atentos también en casos que requieran la concentración del pequeño, como ver televisión o realizar los deberes escolares.

Entre las principales causas de la onicofagia tenemos:

  • Ansiedad. Esta puede derivarse de distintas situaciones, quizá esté angustiado por algún problema familiar o cambio en su vida. También es frecuente que se estrese por algún examen o actividad escolar, es algo común en niños tímidos y atacados por la vergüenza.
  • Confusión. En ciertos casos los niños pueden sentirse algo desorientados, una situación que les impide desenvolverse con normalidad; esto les lleva a buscar concentrarse más de la cuenta, lo que finalmente los hace caer en su hábito. Estar confundido es una causa común que lleva a morderse las uñas incluso a quien no acostumbra a hacerlo.
  • Inseguridad. Es una conducta asociada a la timidez y la baja autoestima, lo cual es algo que forma parte de la vida diaria del pequeño, por eso este hábito es más frecuente.
  • Imitación. Aunque en el menor de los casos, algunos niños llegan a morderse las uñas por imitar esta práctica de algún adulto.

Ayuda para que no se muerda las uñas

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La mejor manera de ayudar a nuestros pequeños a superar este mal hábito, es concentrarnos en ello. Estar conscientes del problema y fomentar que él también lo esté. En lo adelante mucha paciencia y actitud positiva para lograrlo.

Para comenzar podemos seguir las siguientes recomendaciones.

  • Evita morderte las uñas tú mismo y averigua cuál es la causa que lleva a tu niño a hacerlo.
  • Procura no reprocharle esta conducta delante de extraños; para canalizarlo, intenten crear un código secreto entre ustedes para hacerle saber que otra vez cayó en lo mismo.
  • Si acostumbras a decirle que no lo haga, tal vez estés consiguiendo que su manía se fije aún más. Es preferible aconsejarles de manera más objetiva, diciéndoles los posibles problemas de esta costumbre.
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  • Una vez que hayas descubierto la causa de este hábito, procura que en ese momento, sus manos estén ocupadas para que no se muerda las uñas.
  • Promover el ejercicio físico para que el niño drene energía y supere su nerviosismo. También es aconsejable reforzar su autoestima constantemente.
  • Premia su esfuerzo para colaborar con la erradicación de esta manía, esto le permitirá concentrarse en lograrlo. Elógialo por el tiempo que pase sin llevarse los dedos a la boca y de vez en cuando obséquiale algo para estimularlo.
  • Evita ridiculizarlo o avergonzarlo en público y nunca acudas a la violencia o la utilización de elementos extraños, como colocar productos con mal sabor en su uñas.
  • Trata de ayudarlo a comprender sus sentimientos, decirle que has notado que está nervioso o preocupado, esto le permitirá identificar sus emociones y la manera de expresarlo tal vez cambie.
  • Vigila que su alimentación, descanso y convivencia sean acordes a su edad, esto para evitar posibles desórdenes emocionales que lo hagan más propenso al nerviosismo.
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