¿Haces demasiado por tus hijos?

María José · 22 agosto, 2017

Ningún padre o madre pensará que está haciendo demasiado por sus hijos, ¿quién puede pensar que hacer las cosas desde el amor hacia los hijos es hacer demasiado? ¿Hacer las cosas por los hijos no es ser buen padre o madre? Como padres y madres, son muchos los que hacen las cosas por los hijos sin pedir nada a cambio, exactamente igual que hubieran querido cuando fueron niños.

Es posible que cuando eras niño, tus padres no sintieran la necesidad de negociar con el entrenador deportivo, ni de resolver tus problemas en la escuela o entretenerte siempre que tenías tiempo libre o no sabías qué hacer para no aburrirte.

Es una gran diferencia la que hay con respecto al día de hoy, cuando los padres actuales están demasiado involucrados en muchas áreas de la vida de los hijos. 

Los padres hoy en día también, en la mayoría de los casos sin darse cuenta, asumen la responsabilidad de las tareas de sus hijos o incluso su comportamiento. Intentan suavizar los golpes que la vida va dando a los hijos para que no sufran, pero estos golpes u obstáculos son una parte natural de la infancia y evitarlos no es hacerle ningún favor a los hijos.

El peligro de evitar responsabilidades

Cuando los padres se comprometen demasiado con los hijos y evitan que estos sufran las consecuencias naturales de la vida solo para que no sufran, se les estará educando para evitar que asuman responsabilidades.

Entonces los niños crecerán pensando que otros se encargarán de sus responsabilidades y que ellos no tienen que hacer nada aunque sean capaces de cuidar de ellos mismos.

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En este sentido, se les estaría enseñando a los niños que la vida está llena de problemas inmanejables, cuando lo que realmente necesitan es aprender las habilidades básicas para manejar esos problemas.

Los padres deben dar un paso hacia atrás y darse cuenta de que no deben salvar a los hijos, sino desempeñar el papel de guía. Esto es una de las mejores cosas que se pueden hacer como padres para que aprendan las habilidades necesarias en la resolución de problemas y así, que aprendan a ser responsables de sus actos y consecuencias.

La culpabilidad puede hacer que hagas demasiado

Muchos padres sienten gran presión a causa de sus trabajos, de la falta de tiempo, de todo lo que tienen que hacer diariamente. Ser padre conlleva grandes responsabilidades.

Todas estas responsabilidades hacen que los padres no estén en casa, que en muchas ocasiones estén en un segundo plano. Esto hace que se sientan culpables y la culpabilidad lleva a la sobre acción sin que se den cuenta de lo que están haciendo.

La sobre acción la hacen porque la vida tan ocupada que llevan hará que de alguna manera se sientan culpables de no estar al lado de sus hijos todo lo que deberían. En ocasiones los padres prefieren hacer las cosas por los hijos porque lo hacen mejor y más rápido y también porque prefieren hacerlo para que los hijos no se sientan incómodos o abrumados. Gran error.

‘Cada vez que les sobreprotegemos les quitamos los anticuerpos de su futuro’

-Anna Mascaró-

Los padres también pueden hacer en exceso por los hijos cuando están cansados o justos de tiempo. Parece más fácil hacer el trabajo por uno mismo y así acabar antes que enseñar a los hijos una tarea para que aprendan a hacerla en el futuro.

Se necesita paciencia para enseñar a los hijos a hacer una tarea, pero es absolutamente necesario enseñarles las habilidades adecuadas y emplear tiempo en ello.

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¿Estás haciendo demasiado por tus hijos?

Si vuelves a casa después de trabajar y es tarde y te das cuenta de que los deberes de tus hijos no están hechos, tu hijo está enfadado por el motivo que sea y le haces los deberes para que acabe antes y así te dé tiempo de disfrutar de él, no le estás haciendo un favor. Le estás enseñando que otro le solventará las papeletas y que no tiene responsabilidad en sus acciones.

Hazte estas preguntas para saber si estás haciendo demasiado por tus hijos y pon remedio en caso de que ses así:

  • ¿Cedes en las mismas batallas cada día?
  • ¿De quién es la tarea que haces? ¿De tu hijo o tuya?
  • ¿De quién es el desafío que estás afrontando?
  • ¿Quién toma la responsabilidad?
  • ¿Qué haces normalmente en las situaciones en las que tu hijo debería hacer algo y no lo hace?

Si te das cuenta de que la tarea o responsabilidad es de tu hijo y tú siempre la solventas, será necesario que des un paso hacia atrás y cambies el enfoque. No significa que seas un mal padre o una mala madre, ni mucho menos. Solo significa que estás haciendo demasiado por tu hijo y ha llegado el momento de cambiar la forma de actuar. Es necesario ayudarles a crecer.