¿Cómo estar lista el día del parto?

Macarena 17 octubre, 2015
Aún no lo crees, después de tanta espera el tan ansiado día se aproxima. Pronto tendrás en brazos a tu bebé. Pero antes debes prepararte para estar lista el día del parto. Estate atenta a los 12 consejos que te damos a continuación

Parece mentira, pero ya debes comenzar poco a poco a ultimar los detalles para estar lista el día del parto. Es que, después de tanta espera, tu embarazo está llegando a su fin y en cuestión de semanas tendrás a tu bebé contigo.

En ese preciso instante, tu tiempo libre se agotará, por lo que debes aprovechar la recta final de tu embarazo a fin de adelantar varios aspectos fundamentales antes de la llegada de tu hijo y, sobre todo, para evitar que cualquier imprevisto te arruine el día más importante de tu vida.

La habitación, su canastilla, el bolso, el parto, son algunos detalles que no puedes olvidar en la previa a su bienvenida. Toma nota de los consejos que debes aplicar ni bien cumplas las 36 semanas de embarazo para estar lista el día del parto.

12 Consejos para estar lista el día del parto

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  • El bolso. Ya superado el séptimo mes de embarazo, tu fiel compañero que irá a donde te dirijas será el bolso con los objetos imprescindibles tuyos, del bebé y, por qué no, del papá.

Para el bebé guarda pañales tamaño recién nacido, algodón y óleo calcáreo. Coloca un par de bodies de algodón con mangas largas y abiertos por delante, gorros y medias. No estaría de más una manta y escarpines. Puedes incluir también cremas para raspaduras y elementos para la limpieza del cordón umbilical.

La madre no debe olvidar camisones con una abertura por delante para facilitar la lactancia, una bata, pantuflas, bragas tiro alto y fajas posparto, sujetadores de lactancia y protectores mamarios. Además, cremas de caléndula, apósitos femeninos grandes y objetos de aseo personal.

El padre puede contar con una muda de ropa, ropa interior, medias, pijama, pantuflas y diversos elementos de higiene personal masculina.

  • Los estudios pre-parto. Seguramente, en esta etapa tu ginecólogo solicitó una serie de exámenes para saber si estás en condiciones físicas de dar a luz, tal como pruebas de sangre y un electrocardiograma. No olvides también tenerlos siempre a mano por si surge alguna eventualidad, incluso puedes organizar en una carpeta todos los estudios realizados durante tu embarazo.
  • Documentación importante y teléfonos útiles. Si quieres estar lista el día del parto, lleva siempre contigo tanto tu documentación y credenciales de la obra social, como aquellos números clave, como el de tu ginecólogo, el de la clínica y de la obra social.
  • Su habitación. Es hora de ultimar los detalles del cuarto del bebé: la cuna, el mueble cambiador y hasta los juguetes. Es que tu hijo necesita un espacio confortable para dormir y jugar, por lo que este es el momento de dotarlo con lo necesario. Respecto a la decoración, es recomendable utilizar colores cálidos, aprovechar la luz natural directa y mantener una temperatura agradable. Recuerda que colocar un sillón para la lactancia puede ser de gran ayuda y comodidad.
  • La canastilla, moisés o cuna. Durante los primeros meses se aconsejan las dos primeras debido a que son más chicas y, por ende, más acogedoras para el pequeño. Incluso, puedes utilizar cojines o mantas para achicar aún más el espacio y conformar así su cálido “nido”. Además, para evitar el malestar de tu bebé a causa del típico reflujo gástrico, puedes inclinar ligeramente su cuna.
  • Comida preparada en el congelador. Considera dejar algún que otro tupper en el freezer con comida hecha para estar lista el día del parto. Pues cuando llegue el bebé, él será el centro de atención y atracción. De este modo, ahorras el tiempo que escaseará y trabajo en el regreso a casa para poder disfrutar plenamente el regalo de la vida.
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  • Que no falten los pañales. En pos de estar lista el día del parto, no está de más armarse de una buena dotación con pañales porque, como verás, se irán como el agua. No permitas que te falten bajo ninguna circunstancia, pues pañales, algodón, óleo calcáreo y toallitas húmedas siempre tienen que estar como stock en casa y en el bolso de las salidas.
  • Las horas de sueño. Seguramente los nervios y la ansiedad pongan piedras en el camino para cumplimentar este consejo, pero la realidad es que debes relajarte y descansar todo lo que puedas antes de la llegada de tu hijo. Pues, una vez que conozcas a tu niño, comprenderás lo difícil que es conciliar el sueño durante los primeros meses de vida del pequeño. Por eso recuerda dormir todo lo que puedas ya que si llegas cansada, te costará aún más llevar adelante esos preliminares y agotadores días de adaptación que son todo un reto para cualquier madre.
  • Practica los ejercicios de Kegel. Entrena y tonifica el músculo perineal para aumentar la elasticidad necesaria para estar lista el día del parto. Los famosos ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar sucesivamente los músculos del periné como si quisieras contener y largar la orina.
  • Repasa las respiraciones para el parto. Estás por enfrentar un momento para el que necesitas estar preparada. Si tomaste clases de educación maternal o preparto, éste es el momento de repasar lo aprendido. En caso contrario, es hora de informarte y aprender los tipos de respiración apropiados para cada fase del parto, capaces de reducir el dolor y de relajarte en ese momento tan importante.
  • El aseo personal. ¿Quieres estar lista el día del parto? Bien, recuerda que las uñas de manos y pies deben estar cortas y sin esmalte para evitar rasguñar al bebé. Quítate argollas, aretes y manillas, no sólo porque son objetos peligrosos para tu hijo sino también porque en la sala de parto está prohibido el ingreso de objetos no esterilizados que puedan generar riesgo de infección. La depilación no es un requisito, es la mujer quien decide hacerlo o no.
  • El aviso a la familia. El momento ideal para dar voz de aviso a familiares y amigos queda a criterio de cada uno. Quizás es conveniente, para apaciguar la ansiedad de la pareja, que se haga el anuncio al entorno con posterioridad al nacimiento. Así evitaremos una larga espera en las salas, ya que a veces acuden de inmediato al hospital pero el niño no se decide a salir.

 

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