Enuresis en la adolescencia, un problema con un gran impacto emocional

Para abordar la enuresis en la adolescencia es importante conversar con los hijos y decidir junto a ellos cómo ayudarlos.
Enuresis en la adolescencia, un problema con un gran impacto emocional
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 18 junio, 2022

Acompañar a los niños a dejar los pañales suele ser una de las tareas evolutivas más desafiantes. Pues no se trata únicamente de enseñarles pautas para ir al baño, sino de acompañarlos en el proceso de controlar sus esfínteres para que adquieran una habilidad crucial para el resto de sus vidas.

Sin embargo, tiene sus altibajos y sus resoluciones no siempre son exitosas. Por este motivo, la enuresis, o pérdida involuntaria de orina, es una problemática frecuente y subdiagnosticada, pero perfectamente tratable.

En el caso de los adolescentes el asunto involucra a otros factores particulares, por lo que hoy te brindaremos algunos consejos para manejarla.

Enuresis en la adolescencia, un problema con gran impacto emocional

Cuando hablamos de enuresis nos referimos a aquella situación de pérdida de control de los esfínteres, que deriva en la pérdida involuntaria de orina. Esta condición debe ser distinguida de la incontinencia urinaria, la cual ocurre de día, mientras que la enuresis es nocturna. Otro dato importante es que se considera una condición patológica cuando se mantiene más allá de los 5 años de edad o reaparece después de un período de control de al menos 6 meses.

En general, la enuresis es un problema típico o propio de la infancia, pero esto no significa que no se perpetúe más allá de esta edad. Se estima que entre un 1 y un 3 % de las veces se mantiene durante en la adolescencia o la adultez (si no se trata a tiempo).

En la adolescencia, la mayoría de los casos son de enuresis secundaria, es decir, aquella pérdida de orina que reaparece luego de 6 meses o más de control de esfínteres nocturno.

Como podrás imaginarte, la enuresis es una condición con gran impacto emocional, ya que causa vergüenza e incomodidad a quien la padece.

Niño con enuresis nocturna mojando la cama.
Poco a poco, esta falta de control vesical afecta el funcionamiento cotidiano de la persona, quien se priva de participar de determinadas actividades por temor a sufrir dicha situación.



Qué hacer ante la enuresis en la adolescencia

En primer lugar, si sospechas que tu hijo tiene enuresis, acércate y habla con él. Quizás no te lo haya comentado por vergüenza, pero es importante poder atender a esto para buscarle una solución. Darle apoyo y seguridad al joven es crucial para que confíe en que se trata de algo pasajero que tiene solución.

En segunda instancia, es necesario que prestes atención a las señales del entorno, que observes qué le puede estar ocurriendo a tu hijo adolescente. También, preguntárselo y generar un espacio para el diálogo. Muchas veces, la enuresis en la adolescencia se desencadena por estrés. De esta manera, resulta óptimo comprender las emociones de tu hijo, pues se trata de una etapa llena de desafíos propios.

Por otro lado, es clave no postergar la consulta con los profesionales y pensar en una doble intervención: médica y psicológica. En muchos casos, la enuresis es la consecuencia de algún aspecto o funcionamiento deficiente en términos físicos, pero también, una comorbilidad de otros trastornos del desarrollo. Por ejemplo, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), estrés postraumático, enfermedades de la vejiga o del riñón, diabetes, entre otros. De allí la importancia de diagnosticarla oportunamente y orientar hacia un tratamiento adecuado.

La enuresis afecta la autoestima de la persona, ya que empieza a creerse incapaz de lograr aquello que sus pares ya dominan. En este sentido, es crucial acompañarlos en el proceso, apoyarlos, recordarles que no es algo que ellos deciden, sino que se trata de una incontinencia involuntaria.

Finalmente, también debemos saber que la enuresis afecta al descanso nocturno y de esta forma, impactar en el rendimiento académico del adolescente. En este sentido, si bien es importante alentar a que continúen con sus estudios, también podemos ayudar con una reducción de la presión que muchas veces ejercemos por los resultados.



madre consuela a hija en el sillon
Conversa con tus hijos al respecto y pregúntales qué esperan ellos de esta situación. También, involúcralos en la búsqueda de la solución para que decidan con base en sus necesidades.

Abordar la enuresis entre todos

Es fundamental no subestimar las consecuencias psicológicas que la enuresis puede suponer, aunque se trate de un problema físico. En muchos casos, los especialistas indican que las alteraciones psicológicas van a atenuarse al solucionar la enuresis, pero esto no siempre sucede así. No hay que descuidar que la persona puede seguir experimentando ansiedad, malestar o angustia por temor a que el suceso se presente nuevamente.

El tratamiento de la enuresis, sea cual sea su causa, trae aparejado un impacto emocional de intensidad variable en el adolescente. Por ello, es necesario que la familia pueda brindar todo el apoyo posible. Muchas veces, se trata de indicar pautas concretas y sencillas, como evitar beber en demasía en las horas próximas al descanso. En cambio, en otras oportunidades, se trata de “sumarse” a esas sugerencias, siendo una fuerte de sostén en dicha iniciativa: por ejemplo, evitando ofrecer en la mesa un refresco dulce que tiente al joven a consumirlo.

Por último, como adultos debemos estar dispuestos a escuchar a los adolescentes, pues no hacerlo los hará sentir aún más “infantilizados”. Entonces, al momento de tomar medidas, debemos considerar qué desean hacer y cómo se sienten para el cambio. Por ejemplo, en lugar de sugerirles que no vayan a dormir a lo de sus amigos, hay que preguntarles si prefieren hacerlo y acordar que llamarán por teléfono si empiezan a sentirse nerviosos. Tenerlos en cuenta les dará mayor seguridad y nos permitirá aconsejarlos y pensar en conjunto.

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