El síndrome postvacacional en niños

Óscar Dorado · 2 octubre, 2018
La vuelta a la normalidad tras un período de descanso siempre es complicada para adultos y pequeños. En este artículo, repasamos cómo repercute la vuelta al cole en los niños.

La vuelta a la normalidad después de las vacaciones no solo afecta a los mayores, sino que también repercute en los niños. El hecho de volver a sincronizar relojes y abandonar los días de sol y playa por las interminables explicaciones de los profesores provoca un contraste que no siempre es fácil de digerir. Por ello, en este artículo vamos a tratar cómo afecta el síndrome postvacacional en niños y de qué manera enfrentarlo.

El verano es un momento para desconectar de los meses escolares y reponer fuerzas para el siguiente curso. Es una temporada del año que viene marcada por el tiempo libre, los días de piscina y las escapadas familiares.

Sumado a esto, los niños son especialmente vulnerables a los cambios, con lo que es normal que también sufran una especie de síndrome postvacacional tras finalizar los meses de verano y al reanudar su ritmo natural.

Como madre, tu papel y tus estrategias de motivación son fundamentales. Por el contrario, si observas que tu hijo no mejora en un plazo de 2 o 3 semanas, te recomendamos la visita a un especialista con el objetivo de reconocer las causas que provocan este sentimiento.

¿Cómo combatir el síndrome postvacacional en niños?

A continuación, te contamos cómo puedes disminuir las consecuencias del síndrome postvacacional en niños. ¡Toma nota!

1. Tu actitud importa

El primero de los consejos para aprender a lidiar con el síndrome postvacacional en niños tiene que ver con tu actitud, que es uno de los aspectos más importantes. Si tus hijos observan que tú eres la primera que tiene dificultades a la hora de retomar los horarios de trabajo, entonces es muy normal que les suceda lo mismo.

El síndrome postvacacional en niños afecta sus horarios de descanso.

2. Reajustar horarios

El fin del verano provoca que sea el momento de volver a sincronizar relojes, poner fin a los horarios descontrolados e implantar algo de disciplina. Así que te recomendamos que os vayáis a dormir antes hasta que el cuerpo se adapte a su nuevo horario; de esta manera, el niño se sentirá menos cansado a la hora de levantarse.

3. Busca el lado positivo

Cualquier decepción puede superarse con positividad. Por ello, es sugerible que tu hijo afronte este momento con felicidad y de manera positiva.

Es sumamente factible que, si se para a pensarlo un segundo, tenga muchos motivos por los que sonreír con la vuelta al cole. Puede ser por el hecho de volver a ver a sus amigos o el incentivo de superar otro curso educativo.

“Los niños son especialmente vulnerables a los cambios, con lo que es normal que también sufran una especie de síndrome postvacacional tras finalizar los meses de verano y al reanudar su ritmo natural”

4. Preparar juntos el retorno a la escuela

Por último, te recomendamos que prepares con tu hijo la vuelta al cole para tratar de motivarlo y hablar con él sobre qué le espera el próximo curso. Una de las maneras de hacerlo es la compra de material escolar, ya sea lápices, carpetas, mochilas, etc. Utiliza este argumento como un punto fuerte para preparar el regreso a las clases con una dosis extra de motivación.

Reconoce las señales del síndrome postvacacional

Para saber si el síndrome postvacacional ha afectado a tu hijo, es muy importante que estés atenta en reconocer los signos que puedan indicar que algo sucede en su interior. Por ejemplo, si discute en casa mucho más que lo habitual o está triste, puedes comenzar a plantearte si no es el caso.

En estas situaciones, es el momento de escuchar sus preocupaciones y de motivarle ante la nueva etapa escolar. Del mismo modo, te recomendamos que, en este proceso de transición, trates de mantener a los niños unidos con aquellas conexiones que han mantenido durante las vacaciones, como puede ser la familia, los amigos o un espacio natural.

La falta de motivación en el colegio puede tener su origen en muchos factores ligados al entorno y la personalidad del niño.

Por el contrario, si observas que tiene muchas dificultades para levantarse, unidas a la poca motivación por ir a la escuela, es posible que se trate de una de las señales más obvias de síndrome postvacacional. En todo caso, debes tener paciencia, ya que toda vuelta a la normalidad siempre tiene su dificultad.

En definitiva, el síndrome postvacacional en niños es algo que afecta a un número muy elevado de alumnos al reanudar los horarios habituales. Como madre, debes saber que se trata de algo totalmente común y que no debe provocarte ningún tipo de preocupación.

En la mayoría de los casos, unas pocas semanas de transición son el mejor aliado. Por último, como mencionamos antes, si la situación no mejora, será necesaria la visita a un especialista.