El rinoceronte naranja

Descubre de qué se trata este método para dejar de gritarle a tu hijo.

El rinoceronte naranja supone un desafío. Está planteado por la experiencia propia de una madre que busca cambiar la conducta de su hijo mediante la auto disciplina. Aquí entran en juego otras cualidades como la paciencia, comprensión y la buena comunicación entre padres e hijos.

La vida de padres está llena de retos y uno de ellos es la comunicación con los hijos. Hay ocasiones en las que por las presiones diarias de la vida hace que se llegue a perder la paciencia y se recurra a los gritos.

¿Por qué es malo gritar a los niños?

Obviamente, hay que reconocer que perder los estribos y gritar a los niños no es un método práctico, y la mayoría de las veces no se logra nada con el niño. Aún si el niño obedece, lo hace por miedo y no por respeto.

Además, esta conducta los puede marcar de por vida, y crea en ellos el mal hábito de gritar a otros niños imitando la forma de los padres. Sin embargo, hay maneras de cambiar este mal hábito, y es lo que se conoce como el rinoceronte naranja.

Origen del rinoceronte naranja

El reto surge de una madre con cuatro hijos en los Estados Unidos llamada Sheila McCraith. Ella se sintió avergonzada, cuando sin saberlo, descubrió que le gritaba a sus hijos todo el tiempo.

El rinoceronte naranja.

Su malestar fue tal que se propuso cambiar su conducta. En el ínterin descubrió dos cosas importantes:

  1. Era capaz de controlar el impulso de gritar a sus hijos delante de extraños.
  2. Lo que piensan y sienten los niños es más importante que la opinión de las demás personas.

Este evento la llevó a confesar que tenía la costumbre de gritarle mucho a sus hijos pero quería cambiar este hábito. Así que se le ocurrió la idea de plantearse a sí misma un desafío que denominó el rinoceronte naranja.

Sheila comenta que el nombre del rinoceronte naranja surge porque estos animales son fuertes y solo se defienden cuando se les provoca.

En cuanto al color, para ella el naranja evoca determinación. Precisamente fuerza y determinación era lo que ella necesitaba para dejar fuera este mal hábito.

¿En qué consiste el desafío del rinoceronte naranja?

Este reto consiste en resistir un tiempo sin gritarle a los niños. Claro que para lograrlo, esta madre se valió de algunos tips adicionales que le permitieran mantenerse centrada en su objetivo.

Estos trucos incluyen: poner por escrito su determinación de no gritar a los niños, hacer seguimiento al progreso y apuntar cada vez que se logra el objetivo de no gritar a los niños.

La experiencia particular de esta mujer indica que ha logrado no gritarle a sus hijos en un período de cuatro años completo. Por lo tanto, se considera una herramienta exitosa.

Cómo aplicar la técnica del rinoceronte naranja

La terapia conductual del rinoceronte naranja plantea sugerencias prácticas y un tanto inverosímiles. Ante la idea de inundar a los niños con una larga lista de improperios y una guerra de palabras, prueba con las siguientes medidas:

  1. Respira profundo.
  2. Retírate unos instantes del lugar. Ve a otra habitación o sal al patio.
  3. Sacude tu cuerpo.
  4. Escucha música.
  5. Cierra tus ojos e imagínate en un lugar agradable.
  6. Lávate el rostro con agua fría y cuenta hasta diez.
  7. Ubica en varios lugares de la casa, una prenda u objeto color naranja que te recuerden tu objetivo.
El rinoceronte naranja.

Cambio de conducta a través del reto del rinoceronte naranja

Si bien es cierto que como padre tienes autoridad sobre tus hijos, esto te crea grandes responsabilidades. Recuerda que tú eres el modelo a seguir de tus hijos.

Está claro que aceptar el reto del rinoceronte naranja no es una fórmula mágica para cambiar, pero te permite aceptar y trabajar en los siguientes aspectos:

  • Reconocer que tienes un problema de comunicación con tus hijos.
  • Aceptar que requieres fuerza de voluntad para cambiar.
  • Plantear el reto en base a metas fáciles de cumplir. Por ejemplo, pasar un día completo sin gritar a tus hijos e ir avanzando a partir de allí.
  • Hablar con otros de tu determinación para que puedan animarte a lograrlo.
  • Identificar las situaciones que te llevan a caer en la conducta de gritar a los niños.
  • Anticiparte las situaciones que desencadenan los gritos y evitarlas.
  • Esforzarse por controlar tus reacciones ante el entorno.

Es cierto que como padre ciertas situaciones pueden superarte y terminar gritando a tus hijos. Sin embargo, la idea es que los gritos no sean el patrón de crianza habitual en tu hogar. Así que anímate y aplica el método del rinoceronte naranja.

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