Educación para la salud, prevención y promoción

Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga María Matilde
2 julio, 2019
En la actualidad, el concepto de salud ha cambiado y ya no solo significa la ausencia de enfermedad, sino que hace referencia a una concepción más global e integral sobre el bienestar físico, psíquico y social de las personas. Un educación para la salud, por lo tanto, debe organizarse en esta dirección.

El concepto de salud  ha ido evolucionando con el tiempo y se ha pasado de una visión negativa de la salud a una positiva basada en la salud como una forma y estilo de vida. En este contexto, una educación para la salud se plantea objetivos relacionados con la prevención y promoción para la adopción de hábitos de vida saludables.

Concepto actual de Educación para la Salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la Educación para la Salud como “el proceso educativo dirigido a dotar a las personas y a la comunidad de la capacidad de aumentar su control sobre los factores que tienen influencia sobre su salud”.

Se entiende, entonces, que el objetivo es que las personas tengan a su alcance información para conocer cómo cuidar su salud, pero también lograr que se comporten de forma saludable.

La salud tiene estrecha relación con el medio ambiente, los estilos de vida, la asistencia sanitaria, la biología humana y con el contexto socioeconómico y cultural de un país o región concreta.

Todos estos son factores deberán se considerados en la organización de una educación para la salud que deberá incidir, reforzando o ampliando, los aspectos que considere prioritarios con la finalidad de inculcar hábitos saludables en la vida diaria.Educación para la salud, prevención y promoción.

Entonces, educar para la salud implica considerar una función preventiva y correctiva que exige, por parte de la persona, su familia y otros grupos sociales, los conocimientos necesarios para la prevención de ciertas enfermedades. Con lo cual, la principal finalidad de esta educación no es evitar la enfermedad, sino promover estilos de vida saludables.

Educación para la salud: prevención y promoción de hábitos saludables

La educación para la salud, en su finalidad de mejorar la salud de las personas, considera dos dimensiones fundamentales: la prevención y la promoción de la salud.

Prevención de la salud

La prevención está dirigida a evitar problemas de salud a través del control de situaciones de riesgo. En este sentido existen distintos niveles de prevención:

  • Prevención primaria. Dirigida a la población en general y organizada mediante actividades como campañas de información. Campañas antitabaco, relacionadas con la vacunación, la prevención del cáncer, la higiene, la educación sexual, la eliminación y control de riesgos ambientales, la alimentación y control de sobrepeso, la actividad física y mental, y el descanso.
  • Prevención secundaria. Busca descubrir el problema lo antes posible. Es decir, intenta detectar la enfermedad en estadios precoces y establecer, así, las medidas necesarias para impedir su progresión. Se desarrollan actividades de detección precoz y tratamiento precoz.
  • Prevención terciaria. Esta se centra en la terapia y en la rehabilitación, y también en la reinserción social.

Promoción de la salud

La promoción de la salud está dirigida a capacitar a la población para que adopte formas de vida saludables. Su objetivo es ayudar a las personas para que puedan tener un mayor control mediante la participación y la gestión de su propia salud.Educación para la salud, prevención y promoción.

La promoción de la salud abarca una amplia gama de intervenciones sociales y ambientales destinadas a beneficiar y a proteger la salud y la calidad de vida de los individuos. Se centra en la prevención y en la solución de las causas principales de los problemas de salud, y no solo en el tratamiento y en la curación.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la promoción de la salud tiene tres componentes esenciales.

  • La formulación de políticas gubernamentales que hagan de la salud un aspecto central.
  • Una educación sanitaria para que las personas puedan adquirir conocimientos, aptitudes que les permitan elegir opciones saludables.
  • Una planificación urbana saludable, poniendo en práctica medidas preventivas en las comunidades y centros de atención primaria para conseguir ciudades saludables.

Consideraciones finales

La salud es una responsabilidad individual y social, y la participación activa de todas las instituciones y sus agentes es totalmente imprescindible.

En el mismo entorno familiar se debe promover una educación para la salud que responsabilice a los individuos en el cuidado de su propia salud. Posteriormente, es el sistema educativo en tanto subsiguiente contexto formal de socialización el que debe continuar y reforzar esa tarea.

Además, existen otros contextos de formación no reglados, como organizaciones u asociaciones, que también se suman con acciones formativas muy positivas en favor de la salud y el bienestar de las personas.