La depresión en la adolescencia: síntomas, causas y consejos para padres

Mervis Romero 26 enero, 2018
La depresión en la adolescencia puede deberse a diversos factores. Por ello, es importante que los padres estén atentos al comportamiento de los hijos para brindarles la ayuda necesaria.

La depresión en la adolescencia es un trastorno del estado de ánimo que puede tener graves consecuencias. Además de una pérdida de interés por realizar diferentes actividades, esta afecta en la manera como el adolescente piensa, se siente y se comporta.

Además, también puede provocar problemas emocionales, funcionales y físicos.

Debido a la depresión, algunos jóvenes quizás sienten que caen en un pozo profundo del que no pueden salir. Este problema puede durar semanas o hasta meses. En vista de eso, es importante que los familiares, principalmente los padres, les den el apoyo oportuno y estén dispuestos a escucharlos.

Aunque puede manifestarse en cualquier momento de la vida, mayoritariamente la experimentan los jóvenes de ambos sexos con edades comprendidas entre 10 y 19 años.

Síntomas de la depresión en la adolescencia

Los adolescentes con depresión a menudo ven todas las cosas de manera negativa y son incapaces de imaginar que todo problema se puede resolver. Pero también se pueden presentar otros síntomas:

  • Trastornos alimentarios como bulimia o anorexia.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Fatiga.
  • Sentimientos de tristeza.
  • Problemas para tomar decisiones.
  • Sienten que nadie los quiere.
  • Irritabilidad, ira o enfado.
  • Perdida de interés en actividades que antes les resultaban divertidas.
La depresión en la adolescencia puede tener diferentes causas.

  • Problemas para dormir o sueño excesivo.
  • Rendimiento escolar deficiente.
  • Consumo de alcohol o drogas.
  • Deseos de estar solos.
  • Baja autoestima.
  • Pensamientos suicidas.
  • Problemas médicos sin ninguna causa aparente.

Posibles causas de depresión

Esta puede ser una respuesta a muchas situaciones y factores como:

  • Factores Biológicos. Esto indica que puede ser algo genético que afecte al equilibrio químico del cerebro.
  • Estrés. Aunque no es malo un poco de estrés, si el joven está sometido siempre a tensión excesiva, esto puede ser dañino para su cuerpo y mente, lo que puede desembocar en depresión.
  • Haber experimentado situaciones como el divorcio de los padres, la muerte de un ser querido, abuso sexual, violencia física o emocional.
  • Tener una discapacidad o una enfermedad grave.
  • Problemas de aprendizaje.
  • El hecho de que los padres esperen demasiado del joven.
  • Ser víctima del bullying.
  • La preocupación por el futuro.
  • Una ruptura amorosa.

Ayudas para superar la depresión en la adolescencia

Para superar la depresión en la adolescencia, hay varias cosas que se pueden hacer:

  • Si la depresión es moderada o grave, por lo general se necesita ayuda psicológica y medicamentos antidepresivos.
  • Tener una alimentación sana.
  • Dormir lo suficiente.
  • Realizar ejercicios con frecuencia, esto aportará más energías al joven y lo ayudará a dormir mejor.
  • Hablar con alguien de confianza sobre lo que sientes.
  • Contar con el apoyo de los padres y amigos.
  • Rodearse de personas positivas y afectuosas.
  • Evitar el alcohol o las drogas, ya que esto afecta el cerebro y empeora la depresión.
Es bueno tratar la depresión en caso necesario.

Consejos prácticos para los padres

Si está preocupado por la posibilidad de que su hijo esté deprimido, deberías realizar varias cosas para ayudarlo:

  • Estar pendiente de cualquier cambio drástico en su comportamiento como nerviosismo, agitación, malhumor o insomnio, en especial si estos síntomas duran varias semanas seguidas.
  • Tomar en serio cualquier comentario del joven que revele algún pensamiento suicida.
  • Si sabes que tu hijo está sufriendo depresión, consultar a un médico y ayudarlo a cumplir el tratamiento que le mande.
  • Demostrarle con frecuencia cuánto lo quieres y preguntarle sobre sus sentimientos.

En conclusión, la depresión en la adolescencia es un trastorno frecuente en algunos jóvenes, y puede deberse a factores genéticos, emocionales o físicos. Por ello, los padres deben estar pendientes de sus hijos y mantener siempre una comunicación franca y abierta con ellos.

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