De la cuna a la cama: ¿cómo facilitar el proceso?

20 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el educador infantil Pedro González Núñez
Hablamos del, a veces, temido paso de la cuna a la cama para que aprendas algunas claves que facilitarán el proceso y permitirán que el bebé lo vea como algo natural.

No siempre es fácil para el niño el paso de la cuna a la cama. Solo los pequeños que previamente han aprendido y tienen la suficiente madurez emocional lo suelen hacer sin problemas.

Además, a los posibles riesgos que suponga para el bebé este paso habrá que sumar los que corren los padres. Solo si la familia ha seguido la rutina adecuada de forma previa se creará la seguridad y el sentimiento de que nada sucederá en dicho proceso.

Por eso, es interesante que los hábitos del sueño del pequeño sean correctos. Si todos los días se sigue la misma rutina, todos los miembros sabrán que nada sucederá, y el pequeño aprenderá rápido la novedad.

El paso de la cuna a la cama

La autora y pedagoga Noelia Esteban de la Casa es especialista en este tipo de situaciones que, de no estar bien llevadas, podrían provocar una frustración innecesaria en los pequeños.

Según ella, el cambio se puede producir a partir de los 18 meses. Eso sí, es necesario contar con la madurez emocional de padres y niño para que el paso sea seguro.

Madre con su bebé empezando el proceso de la cuna a la cama.

Luego, también es importante que el pequeño sea partícipe del proceso. Es habitual aludir a su edad, a su responsabilidad y a su capacidad para asumir retos y superarlos. Por ejemplo, diciéndole que ya es mayor y por eso puede dormir solo en su cama.

También es clave no dar demasiadas explicaciones al respecto para que el proceso sea más natural. Eso sí, será bueno explicar y responder a cualquier duda que surja de forma coherente, con concisión.

Estimulando del proceso

El proceso de la cuna a la cama del niño ha de ser estimulado. Para ello, no hay nada mejor que el juego para que sea tan natural como divertido.

A partir de los 12 meses, el pequeño ya sabe jugar repitiendo patrones de la vida diaria, como hacer que come con una cuchara de juguete, por ejemplo.

Podemos aprovechar esta situación para facilitar que se acostumbre a la cama más adelante, ya que, a partir de los 18 a 24 meses, los niños comienzan con este tipo de juegos con sus muñecos. De esta forma, haremos que duerma a los peluches y aprenda y acepte la nueva situación jugando.

Es muy importante que actuéis como ejemplo, de forma que durmáis vosotros mismos a los muñecos como si fueran vuestros hijos. Podéis contar un cuento, cantar una canción y aprovechar todo lo que se os ocurra para que el pequeño se quede durmiendo junto a su peluche en la cama.

Cómo dejar al peque durmiendo relajado y seguro

El paso de la cuna a la cama necesita de bebés seguros, sabiendo que los niños se sienten bien y no sufren por esta transición que, por lo general, suele ser tranquila y relajada para ellos, pero que se puede complicar en ciertas ocasiones muy puntuales. Para rebajar niveles, anota estas ideas que nos ofrece la experta Noelia Esteban:

Madre haciendo una caricia a su bebé.
  • Hay que hablar mucho con el niño. Aunque parezca que no entiende, es bueno que se acostumbre a escucharos desde bien pequeño.
  • A la hora de explicar cualquier cosa al bebé, hay que ponerse a su altura, así que, agáchate y mira a sus ojos.
  • Consuela su llanto y no lo dejes solo. Que no asocie la cama a algo malo.
  • Si sufre un berrinche, primero lo calmaremos. Cuando esté más tranquilo, hablaremos con él pausadamente. Hay que tener paciencia, pues es un proceso que podría ser lento.
  • Hay que generar una rutina. Con un cuento, una nana, un rato de charla…

Luego, si el pequeño se despierta, cosa que no sería rara, también daremos unas pautas que puedes usar para racionalizar el proceso y tranquilizar al pequeño:

  • Ve a ver a tu pequeño sin que tengas que encender la luz. Túmbate con él hasta que se relaje.
  • Atiende su llanto para darle seguridad.
  • Si tiene pesadillas, túmbate para que note tu presencia. Déjalo que se calme y no lo despiertes.

Cada niño es un mundo, por eso, el paso de la cuna a la cama puede diferir. Sobre todo, ten paciencia y dale mucho cariño, comprensión y cercanía. Seguro que, al final, lo logra con tu ayuda. Y, si no lo supera, siempre puedes consultar con un especialista.