Cuidados de verano para tu niño

Macarena · 23 diciembre, 2015

Los días lindos propician un mayor disfrute del aire libre para cualquier pequeño, quien se llena así de energía. El buen tiempo da paso a innumerables momentos de esparcimiento y diversión, mas es imperioso mantener una serie de cuidados de verano para tu niño.

Pues, por un lado, el sol emite radiaciones solares que pueden ser muy perjudiciales para nuestros hijos, ocasionando quemaduras (enrojecimiento o ampollas). Por otro lado, las altas temperaturas pueden derivar en golpes de calor y deshidratación, e incluso en enfermedades cutáneas severas.

Por eso, en este artículo te mostramos los cuidados de verano para tu niño a fin de evitar las consecuencias del calor combinado con una exposición solar durante prolongados períodos de tiempo. ¡Pon atención!

Los pequeños están más expuestos al sol y, por ende, al calor durante el verano, con el consiguiente aumento de la sudoración. Por eso es imperioso considerar los siguientes cuidados de verano para que tu niño no sufra golpes de calor, deshidratación, insolación u otros problemas asociados a esta época.

Exposición al sol

El sol del verano es causante de uno de los dolores de cabeza de toda madre ya que las insolaciones y quemaduras solares son cada vez más comunes. Para evitarlo, se sugiere pasear al bebé a primera hora de la mañana o a última de la tarde, con rayos solares más tenues y una sensación térmica menos sofocante.

El horario aconsejable para la exposición al sol es antes de las 10 y después de las 16, incluso en días nublados, pues los rayos ultravioletas penetran las nubes y provocan quemaduras en la piel severas. Recuerda que tanto el efecto acumulativo del sol como la exposición intensa por períodos cortos, predisponen al cáncer de piel.

No olvides que los especialistas recomiendan no exponer bebés menores de seis meses al sol puesto que pueden sufrir quemaduras y golpes de calor. Al año del bebé, puedes apelar a filtros solares de gran nivel de protección, preferentemente aquellos que contienen dióxido de titanio.

Debes distribuir el filtro solar a lo largo del cuerpo del bebé, incluidas cara y orejas, media hora antes de exponerlo al sol. Los expertos además aconsejan volver a colocarlo cada dos horas, o bien, cada vez que el niño se moje.

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Golpes de calor e hidratación

El calor del verano hace que los chicos pierdan mucha agua, corriendo el riesgo de deshidratarse. Por eso, los médicos sugieren que tienen que beber e hidratarse mucho, preferiblemente con agua o sales de rehidratación oral.

Consecuentemente, entre los cuidados de verano fundamentales se encuentra la hidratación. Si el bebé se alimenta a pecho, no es necesario darle líquido, si bien tampoco está contraindicado hacerlo. Sin embargo, en tal caso es vital que la madre ingiera frutas y verduras, además de beber al menos dos litros de agua por día.

Ahora bien, si el bebé se alimenta con leches maternizadas u otras, es menester ofrecerle al menor agua y frutas frescas. Pon atención a los cuidados de verano relacionados con la vestimenta: prendas de algodón de colores claros y gorro deben estar a la orden del día.

Otros cuidados de verano para tu niño

Alimentación

Uno de los cuidados de verano relacionados con la alimentación es no obligar a los niños a comer. Además, puedes ofrecerles frutas y verduras de estación ricas en agua, así como suministrar hidratos de carbono para que gasten en su actividad física.

Los helados suelen ser una opción buena y nutritiva, más aún si los elaboramos en casa con leche, huevo y fruta, con lo cual proporcionamos una alimentación completa, sana y sin colorantes. ¡Dejemos que los disfruten en esta época!

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Accidentes por inmersión

Entre las crónicas rojas más conmovedoras y lamentables, podemos ver cada verano que muchos niños mueren tras caerse en piletas de natación de casas y countries. Incluso, esos casos que afortunadamente no llegan a la prensa por tener un final feliz, representan un gran susto para la familia.

Por eso, uno de los cuidados de verano para tu niño es la extrema vigilancia del adulto mientras tu hijo este en el agua o cerca de ella. Considera que los niños muy pequeños pueden ahogarse incluso en pocos centímetros de agua, como en las piletas plásticas e inflables.

Asegúrate de que las bañaderas y piletas queden vacías luego de utilizarlas y no olvides retirar los juguetes que haya adentro de la piscina una vez finalizada la actividad, pues algunos accidentes se originan cuando el chico regresa al lugar para buscar un juguete que quedó flotando en la misma.

Mosquitos y otros insectos

Uno de los cuidados de verano tiene que ver con la prevención de las picaduras de mosquitos, la cual se basa en la aplicación de cremas o lociones con Citronella sobre la piel del bebé o de repelentes en caso de tratarse de niños que superan los 2 años.

Tratándose de ambientes cerrados, se recomiendan los repelentes eléctricos de acción continua, como los dispositivos que utilizan pastillas o líquido. El uso de aerosoles y de espirales quizás requiere de un mayor cuidado, sobre todo habiendo niños en casa.

Para prevenir las picaduras de insectos en tu hijo, sigue estos consejos adicionales:

  • Evita la ropa de colores vivos y los perfumes cuando estés al aire libre.
  • Utiliza los repelentes corporales recomendados por tu pediatra de confianza.
  • Coloca mosquiteros en las ventanas del cuarto de los niños.
  • Ten a mano siempre alguna crema con antihistamínicos para aliviar la picazón.

Cuidado con los hongos

Que no se te pase por alto uno de los cuidados de verano olvidados por los padres pero que es igual de importante que los anteriores. Durante el verano, se incrementan considerablemente los casos de infecciones por hongos (micosis) que afectan la piel, las uñas y las mucosas.

Puedes anotar estas pautas básicas para evitar que tu hijo se contagie:

  • Que el niño use siempre calzado para caminar por el borde de piscinas o en las duchas públicas.
  • Enséñale al niño a mantener una buena higiene en los pies y a secarse bien entre los dedos.
  • Que el calzado del chico favorezca la ventilación de los pies.