Cómo hablar con los niños sobre la guerra

Cuando hables con los niños sobre la guerra, bríndales información breve y clara. Con palabras tranquilizadoras y con un mensaje de reflexión que les sirva de enseñanza.
Cómo hablar con los niños sobre la guerra
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 24 marzo, 2022

Muchas personas piensan que los conflictos bélicos solo afectan al mundo adulto y a las relaciones entre ciertas naciones. Sin embargo, los infantes no son ajenos a esta realidad. Si nuestro deseo como padres es llevarles tranquilidad y explicarles de qué se trata este asunto, abordar el tema con ellos puede resultar una tarea difícil. Por eso, hoy te ofreceremos algunas recomendaciones para hablar con los niños sobre la guerra.



7 claves para hablar con los niños sobre la guerra

Más allá de que el conflicto sea lejano, es importante tomar conciencia de que este hecho puede disparar algunos temores en los niños y en las niñas.

Por ejemplo, entre los 5 y los 6 años, los pequeños se angustian ante la perdida de sus seres queridos y por los temas relacionados con la muerte. Entonces, es necesario que nos mantengamos atentos a sus preocupaciones y que no nos contentemos únicamente con compartirles la noticia de que existe una guerra. Por el contrario, debemos mostrarnos sensibles a sus necesidades, según cómo estén procesando esta información.

La edad y el grado de conocimiento de ese niño o niña deben servirnos para orientar nuestra contención y brindarle el apoyo que precisa.

A continuación, te acercamos algunas recomendaciones para tener en cuenta a la hora de conversar con tus niños sobre la guerra.

padre e hijo en el sillon conversan sobre un tema serio tableta
Aprovecha el momento oportuno y conversa sobre el tema con tu hijo. Procura brindarle tiempo y espacio para evacuar dudas y exteriorizar sus emociones.

1. Genera un espacio para que expresen sus dudas y emociones

Seguramente, luego de explicarles a los niños en qué consiste una guerra y por qué es negativa, les surjan temores e inquietudes. Es fundamental que no los minimices, sino todo lo contrario, valida sus emociones.

En general, los niños y las niñas se preocupan por un amplio abanico de temas, que van desde qué pasa con los niños que viven en el país en guerra, hasta qué sucedería si la guerra llegara a casa. Incluso, si podrían llevarse sus juguetes o mascotas en caso de tener que refugiarse en otro sitio.

2. Explora qué conocen tus hijos del tema

Los niños y las niñas no son ajenos a la realidad que los rodea. Es posible que hayan escuchado hablar del tema en los diferentes ámbitos o en los grupos en los que se relacionan.

A veces, la información llega de manera incompleta, distorsionada o incluso, contradictoria. Todo eso no les permite a los pequeños terminar de comprender algunos temas y por eso, es importante chequear previamente cuánto y qué saben al respecto. La escucha activa te permitirá moderar la información que les aportas, para no explicar más de lo necesario y no alarmarlos.

3. Evita la exposición a los medios de comunicación de modo permanente y repetitivo

Los informativos están especialmente dedicados a cubrir la guerra. Sin embargo, es crucial que esta no se vuelva el tema de conversación recurrente ni el único. Incluso, es bueno evitar los programas que abordan el evento de manera morbosa o sensacionalista.

4. Adecúate a su edad

Mientras más grandes sean tus hijos, mayor complejidad le podrás dar a las explicaciones del tema y a las respuestas de sus preguntas. Por eso, es fundamental adecuarse al momento evolutivo en que se encuentran y promover explicaciones sencillas, prácticas y en un lenguaje comprensible.

5. Ten cuidado con la búsqueda de culpables

Encontrar un responsable suele ser una de las formas en que los niños y niñas intentan entender y volver manejable el conflicto. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado cuando se habla de esto, ya que podría llevarte a incurrir en los prejuicios o en los errores.

Por ejemplo, en este caso puntual, no todas las personas que viven en Rusia están de acuerdo con la guerra ni son culpables por ella. Entonces, lo mejor es tratar de abordar el asunto de una manera más amplia y abstracta, como hacer hincapié en lo que falló: el diálogo, la resolución del conflicto de manera diplomática, la falta de acuerdo para buscar una solución.

Incluso, se pueden adecuar estas ideas a las situaciones de la vida cotidiana, ya sea en el patio del colegio, en una pelea entre hermanos por un juguete o en la negociación de ciertos límites con los padres.

6. Ayúdalos a comprender sobre la propia responsabilidad en los conflictos

Al igual que en el punto anterior, muchas veces los niños y niñas quieren encontrar alguna alternativa para resolver el litigio y se preguntan si existe una forma de evitarlo o de ponerle un punto final.

Este interrogante abre la puerta para brindarles una enseñanza fundamental para sus vidas: que los conflictos se resuelven cuando uno aprende a escuchar y a dialogar sin apelar a la violencia.

Educar sobre la empatía es una herramienta clave para disfrutar de un futuro sano y lleno de paz.

7. No intentes ocultar lo que sucede

Una cosa es intentar moderar la exposición a las noticias y otra cosa muy diferente es ocultar el hecho.

Los niños y las niñas pueden percibir lo que pasa alrededor y las preocupaciones del mundo adulto, sin necesidad de que se los comentes. El secretismo dispara mayor temor y nerviosismo que mantener una conversación seria sobre el tema.

Padre hablando con su hija para enseñarle que nadie puede tocar su cuerpo.
Los niños merecen recibir información de calidad y adecuada a su nivel de entendimiento. Porque son parte de este mundo y deben comprenderlo para mejorarlo.



Más allá de la guerra

Es importante que nuestras enseñanzas sobre el conflicto bélico perduren más allá del mismo. Poder promover un aprendizaje a través del cual los niños y las niñas entiendan que se trata de una situación evitable, es algo muy valioso.

También, vale enseñarles que no deben hacer bromas al respecto, pues se trata de un asunto delicado y muy sensible.

Por otro lado, se recomienda evitar promover juegos en los que prime la violencia o se creen escenarios que simulen un enfrentamiento.

Por último, muchas veces los progenitores evitamos abordar un tema por temor a no estar lo suficientemente preparados. En este caso, es mejor reconocer que no sabemos tanto o que necesitamos buscar más información antes de contestar ante que evadirlo. Incluso, podemos proponer construir este aprendizaje juntos.

Si abordamos el tema con tacto y de un modo adecuado, no tenemos por qué tener miedo. Evitar que conozcan el presente que forma parte de su historia es privarlos de ser conscientes del mundo en el que viven. En donde suceden cosas buenas y malas, pero del que, al fin y al cabo, son arte y parte.

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