¿Cómo hablar de la muerte con los niños?

Mónica Heras Berigüete · 24 noviembre, 2018
¿No sabes cómo hablar de un tema tan complejo como la muerte con los niños? Claridad, honestidad y validación, estos son los puntos clave.

Hablar de la muerte con los niños es uno de esos deberes que muchos padres evitan a toda costa. Cómo explicarles el fin de la vida a los más pequeños, si muchas veces como adultos, no lo tenemos del todo asimilado.

Lo cierto es que la muerte está presente en la vida cotidiana de los niños. Ellos lo ven cuando aplastan una hormiga, al enterarse que la mascota de su amigo murió, en los dibujos animados y, en algunas ocasiones, les toca enfrentarlo en primera persona, con la pérdida de alguien cercano.

Si de niños hablamos, a la hora de tratar cualquier tema con ellos, hay una regla fundamental: hacerlo con naturalidad. Pero, ¿cómo se logra esto?

¿Influye la edad de los niños en la forma de explicárselo?

La respuesta es sí. Es fundamental tomar en cuenta la edad madurativa a la hora de hablar de la muerte con los niños. No es lo mismo hacerlo con un pequeño de 3 años, que con uno de 10, tanto por el tipo de lenguaje que emplearemos como por lo que ellos son capaces de interpretar acerca de la muerte.

Hasta los 5 o 6 años, los niños piensan que la muerte es algo temporal y que, por supuesto, poco tiene que ver con ellos. A partir de los 6 años es cuando empiezan a comprender que todos moriremos algún día y que es definitiva. Es muy frecuente que algunos niños comiencen a sentir angustia y a tener pesadillas al caer en la cuenta de ello.

Lo que más les preocupa es perder a mamá o a papá, ya que se preguntan quién cuidará de ellos cuando esto suceda. En este punto, conviene hablarles con claridad, sin engañarlos, pero tampoco asustarlos de más. No sabemos cuándo moriremos y eso es un hecho, pero tampoco hace falta decirles que puede suceder en cualquier momento.

Durante la adolescencia, los jóvenes desarrollan sus creencias y teorías filosóficas al respecto. Es en este momento cuando ya tienen bien asumido lo que la muerte implica.

La muerte de un familiar puede ser sumamente traumática para un niño.

Cuándo debo hablar de la muerte con los niños

Aquí ocurre como con el sexo: nunca es demasiado pronto. Hay que estar abiertos a escuchar sus dudas y, desde el principio, ser muy claros con ellos.

Practica la escucha activa cada vez que te planteen una inquietud. Es decir, no tengas prisa por responder, sé paciente y pon atención en lo que realmente quiere saber. Escucha sus preguntas acerca de la muerte e intenta responderlas con la verdad.

Si veis algunos dibujos animados o leéis un cuento en el que alguien muere, aprovecha. Observa su reacción e incluso puedes preguntarle si comprende lo que está sucediendo. De esta forma, tú tendrás una idea más clara de lo que pasa por su cabeza.

Ahora bien, si habéis vivido la muerte de algún familiar, un amigo o incluso de una mascota, abórdalo cuanto antes y no supongas que por ser pequeño, no lo siente. Es probable que no comprenda lo que sucede en su totalidad, pero sabe que es algo grave y merece toda tu atención y apoyo.

“Es fundamental tomar en cuenta la edad madurativa a la hora de hablar de la muerte con los niños. No es lo mismo hacerlo con un pequeño de 3 años, que con uno de 10”

4 consideraciones prácticas

  • Al margen de tus propias creencias, debes intentar dejarle claro al niño que la muerte es algo universal e irreversible.
  • Los niños se toman todo al pie de la letra, por lo que hay que ser muy claros con frases del tipo: “Ya no respira, no come, no se mueve”. Tendemos a utilizar metáforas y ellos realmente piensan que su abuela está en el cielo o dormida. Evita frases como: “Se fue” o “Está descansando en paz”, esto los confunde.
  • Muestra tu dolor, no te escondas si tienes ganas de llorar, ya que tú eres su ejemplo. Si ven que expresas tus sentimientos, ellos también lo harán. Les ayudará a comprender la muerte como una pérdida dolorosa e inevitable.
  • A la hora de hablar de la muerte con los niños, valida siempre sus emociones, sean cuales sean. La reacción de los niños ante la muerte puede ser muy distinta; mientras que algunos pueden echarse a llorar, otros se dan la media vuelta y siguen a lo suyo. No los fuerces a nada, pero permanece alerta a su comportamiento.
Responder las preguntas más comunes de los niños debe hacerse con paciencia y claridad.

Una ayuda nunca viene mal

Puedes ofrecerle herramientas para que exprese sus sentimientos y crear un ambiente seguro para que puedan hacerlo. Invítalo a que haga algún dibujo o representen una obra de teatro con sus muñecos favoritos. Esto te dará mucha información acerca de cómo se siente.

También existe mucha literatura infantil que te puede ayudar a hablar de la muerte con los niños. Para muestra, estos tres cuentos:

  • El árbol de los recuerdos, de Britta Teckentrup.
  • No es fácil, pequeña ardilla, de Elisa Ramón y Rosa Osuna.
  • ¿Qué viene después del mil?, de Anette Bley.

Finalmente, conviene que no nos olvidemos que estamos ante un duelo y que vivir todas sus fases es importante para una buena salud emocional del niño. Permite que aparezca la negación, el enfado, la tristeza, hasta llegar a la aceptación.