¿Cómo aliviar el dolor de cabeza en niños?

Maite Córdova · 30 octubre, 2018

Para aliviar el dolor de cabeza en niños no siempre es necesario recurrir a la misma técnica. En este sentido, lo más conveniente es aprender a identificar la causa y, en función de ello, aplicar una medida u otra. Por supuesto, esto debe ir siempre en consonancia con las indicaciones de los profesionales de la salud para evitar contratiempos.

Son muchas las causas que pueden producir dolor de cabeza a los niños pequeños, sin embargo, la gran mayoría no suponen ninguna alarma. Muchas veces se trata de una molestia pasajera derivada del hambre, el cansancio, haber pasado demasiado tiempo frente al televisor o la tablet, entre otras.

  • Alergias, gripes, resfriados y otras infecciones.
  • Cansancio físico por exceso de actividad física.
  • Cansancio visual por haber permanecido demasiado tiempo forzando la vista frente al televisor u otros dispositivos.
  • Deshidratación. Cuando el organismo no ha recibido la cantidad de líquidos suficiente, puede ser que el cerebr o experimente una contracción en su volumen, con lo cual, en pocas palabras, se produce el dolor de cabeza.
  • Hambre. Al igual que en el caso anterior, la falta de alimentos hace que el organismo experimente dolor de cabeza al intentar compensar la falta de nutrientes que necesita.
  • Mal descanso. Si el niño tuvo dificultad para dormir y, en general, tuvo un mal descanso durante la noche, será más propenso a tener somnolencia y dolor de cabeza durante el día.

Es importante hacer un seguimiento al dolor de cabeza del niño, ya que si el dolor persiste en el tiempo o se intensifica, es necesario consultar al pediatra para un diagnóstico y tratamiento oportuno.

¿Cómo aliviar el dolor de cabeza en niños?

Para quitar el dolor de cabeza en niños, podemos recurrir a las medidas que te detallamos a continuación:

  • Colocar una compresa de hielo (siempre envuelta en un paño de tela fino para evitar quemar la piel).
  • Ofrecer agua al pequeño e indicarle que trate de tomar algunos sorbos. Esto le ayudará a concentrarse en la bebida, en lugar del dolor, y conseguirá tranquilizarlo, además de hidratarlo.
  • Sentar al niño en un lugar donde pueda estar cómodo y, preferiblemente, en un punto donde no haya demasiados estímulos (de ruido, luz, movimiento), ya que estos pueden impedir que el niño se sosiegue. Normalmente en dolor de cabeza en los pequeños sele desaparecer tras una siesta.
  • Si las molestias se producen por acumulación de estés, tensión o nerviosismo, es importante incentivar al pequeño a realizar actividades físicas y ejercicios que le permitan relajarse y reducir la tensión.
  • Si sospechas que las molestias puedes estar derivadas de cuadros alérgicos, cansancio visual o infecciones respiratorias, se recomienda consultar con el médico.

Hay medicamentos para aliviar el dolor de cabeza en niños, como Nurofen pediátrico, que gracias a su contenido de ibuprofeno disminuye las molestias.

Para una fácil administración podemos optar por la presentación masticable de la marca, Nurofen Junior 100 mg cápsulas blandas masticables, indicado para el tratamiento sintomático ocasional del dolor leve a moderado, como dolor de cabeza, dolor dental, fiebre y dolor asociados al resfriado común en niños a partir de 20 kilos (7 años) y hasta 40 kilos (12 años). No se debe administrar en caso de úlcera gastroduodenal y es necesario leer siempre el prospecto antes de usar este medicamento y consultar al farmacéutico.

¿Cuándo ir al médico por un dolor de cabeza?

Si el dolor de cabeza persiste y se intensifica pasadas 48 horas, incluso tras haber administrado los analgésicos, y además se acompaña por alguna (o varias) de las siguientes señales, habrá que acudir al pediatra cuanto antes. El médico podrá realizar una evaluación detallada, así como brindar una asistencia más acertada.

  • Vómitos.
  • Somnolencia extrema.
  • Alteraciones del habla.
  • Pérdida de la conciencia.
  • Sangrado nasal o de los oídos.
  • Falta de coordinación al moverse.
  • Hundimiento en la zona del golpe.
  • Ensimismamiento (no responde adecuadamente a los estímulos).
  • Alteraciones en la visión (asimetría de las pupilas, visión borrosa, dificultad para enfocar, etcétera).