¿Cómo afecta el cambio de hora a los niños?

Aunque no lo notemos, todos nos vemos un poco descolocados cuando adelantamos o atrasamos el reloj. Te contamos cómo hacer este proceso un poco más sencillo para tus hijos.

Los cambios horarios tienen efectos en las personas, aunque muchas veces ni siquiera los notemos. Los niños no quedan exentos de esta situación. El principal problema que causa el cambio de hora a los niños tiene que ver con el descanso y la interrupción de su ciclo de sueño.

No todos están de acuerdo con el cambio de hora, y esto ocurre en la mayoría de los países donde se implementa. Los funcionarios gubernamentales afirman que esto permite un ahorro energético importante. En cambio, quienes los cuestionan sostienen que sus beneficios no son tan evidentes.

En una postura o en otra, todos debemos cumplirlo si no queremos quedar a contramano de la sociedad. Incluso los niños. La modificación consiste en atrasar el reloj una hora al iniciarse el invierno y en adelantarlo una hora en verano. Ambas persiguen la finalidad de aprovechar mejor la luz natural, entre otras.

Las alteraciones que produce el cambio de hora a los niños pueden corregirse en un par de días. Sin embargo, mientras tanto, su ritmo de vida puede cambiar un poco. Te contamos los detalles sobre este tema a continuación.

¿Qué les provoca el cambio de hora a los niños?

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), los niños son el grupo etario en el que el cambio de horario produce efectos más intensos y duraderos. Puede tomarles tres o cuatro días, o incluso una semana adaptarse a ellos.

La explicación de este fenómeno se da en que nuestro cerebro tiene reguladores horarios que se guían por la luz solar. Ellos son los encargados de manejar los tiempos de la alimentación y la actividad física, entre otros.

El cambio de hora a los niños puede provocarles desgano.

Este cambio de hora a los niños les produce una cierta desorientación hormonal. El cerebro se confunde y necesita un tiempo de adaptación para volver a sincronizar las actividades que tenía “programadas”.

Según la edad del niño, los problemas que padecerá serán diferentes:

  • Lactantes: pueden presentar cambios en sus horarios de comida. Esto se puede manifestar durante las noches o también en el día.
  • Niños en edad escolar: estas modificaciones pueden hacerles más costoso el hecho de despertarse por las mañanas. Además, como consecuencia, pueden sufrir déficits de atención y concentración en los primeros días de clase tras el cambio.

“El principal problema que causa el cambio de hora a los niños tiene que ver con el descanso y la interrupción de su ciclo de sueño”

Por otra parte, el mal descanso puede incidir en el estado de ánimo de los infantes. No nos debería sorprender, por lo tanto, si los notamos irritables, fatigados y de mal humor en estos tiempos.

Recomendaciones para atenuar sus efectos

Ante estas consecuencias que producen los cambios de hora a los niños, los expertos recomiendan actuar con anticipación. ¿De qué manera es posible hacerlo? Aquí te brindamos algunas sugerencias útiles.

En primer lugar, es necesario contar con un “trabajo de fondo” que suavice las alteraciones del cambio horario. Con esto nos referimos a que aquellos pequeños que están acostumbrados a un ritmo de vida regular se adaptan con mayor facilidad en estas circunstancias. Por el contrario, aquellos con horarios cambiantes sufren un poco más ante estas modificaciones.

Ante las consecuencias que produce el cambio de hora a los niños, los expertos recomiendan actuar con anticipación.

Sin embargo, eso no es todo. También podemos prestar atención a otros detalles que marcarán la diferencia:

  • Un tiempo antes del cambio, empezar a adelantar las actividades del niño entre 10 y 15 minutos. Así, la transición será más progresiva.
  • Despertar a los niños con la habitación ya iluminada naturalmente.
  • Ofrecerles un buen desayuno para reponer las energías extra que se consumen. Los frutos secos ayudan a los niños mayores a regular si reloj circadiano.
  • Evitar siestas diurnas.
  • Realizar actividad física para favorecer un mejor descanso.
  • Enfatizar los hábitos nocturnos que propicien la producción de melatonina, la hormona del sueño. Alejar a los niños de la televisión, los móviles y el ordenador a estas horas es, por lo tanto, muy importante.
  • En la medida de lo posible, hacerlos participar en actividades relajantes como la lectura, para que su sueño aparezca en el momento debido por las noches.

Finalmente, es necesario saber que deberás ser paciente hasta que los efectos que causan los cambios de hora a los niños se superen. No es su culpa ni tampoco es que no quieran colaborar; solamente se trata de un cambio al que nuestro cuerpo es forzado. Paciencia y colaboración, ya retomarán su vida normal.

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