11 claves para tranquilizar a tu hijo durante una inyección

Para tranquilizar a tu hijo durante una inyección es necesario explicarle la situación y ayudarlo a sentirse seguro. Te contamos las claves para lograrlo. ¡No te lo pierdas!
11 claves para tranquilizar a tu hijo durante una inyección
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 02 febrero, 2022

Entre las noticias relacionadas a la pandemia, las vacunas contra el Covid-19 y otras inyecciones, hoy los niños son mucho más conscientes de ciertos temas de salud que antes. Pero si bien esto tiene sus beneficios, también conlleva la gestión de emociones complejas, tales como el miedo, la angustia y la incertidumbre.

Una de las preocupaciones que ronda en la cabeza de los pequeños se relaciona con las inyecciones: ¿cómo será el pinchazo? ¿Sentiré dolor? ¿Qué pasa si me duele muchos días? Estas y otras inquietudes pueden aparecer con frecuencia y por eso, hoy te vamos a dar algunos consejos para tranquilizar a tu hijo durante una inyección.



¿Cómo tranquilizar a tu hijo durante una inyección?

Niño en el pediatra tapándose la cara porque tiene miedo mientras le vacunan.

El objetivo de brindarte estas recomendaciones es que tengas las herramientas necesarias para llevarle tranquilidad a tus hijos, brindarle seguridad emocional y dejarles un meta mensaje más: la importancia del autocuidado y de la responsabilidad sobre la salud propia y colectiva.

Dicho esto, toma nota de las siguientes claves para tranquilizar a tu hijo durante una inyección:

  1. Muéstrale calma, serenidad y confianza. Las emociones se contagian y se transmiten. Si te muestras inquieta e impaciente, tu niño se dará cuenta y, posiblemente, empiece a sentirse del mismo modo.
  2. Explícale lo que va a suceder y por qué es importante recibir esa inyección. Una estrategia muy importante es la anticipación y para esto, debes plantear el escenario lo más real posible para evitar que haya sorpresas. Bajo ningún aspecto debes mentirle a tu hijo o restarle importancia al evento.
  3. Aprovecha para trabajar sus emociones y preguntarle a qué le teme, cómo se siente y si hay algo que le preocupa. Así, podrás conocer mejor los miedos de tu peque para ayudarlo mejor. Muchas veces, los niños recrean imágenes en sus cabezas a partir de lo que ven en la televisión o de la experiencia de algún compañero.
  4. También puedes preguntarle qué cosas piensa que lo ayudarían a sentirse mejor. A veces, tomar a tu hijo de la mano o fomentar el contacto piel a piel es suficiente. Deja que él mismo te diga lo que necesita.
  5. Evita comentarios negativos como “no te va a doler” o “ya eres grande para llorar”. Esto invalida su manera de sentir y de vivir lo que le sucede. Además, es probable que lo lleve a guardarse sus emociones y no te dé lugar para ayudarlo. Debes saber que, según la edad, hay ciertos miedos que son completamente esperables y debes abordarlos con mucha paciencia.
  6. Revisa el modo en que estableces los límites en el hogar. Muchas veces, se emplean bajo amenazas como “si te portas mal, voy a llevarte a que te pongan una inyección”. Estas situaciones crean temor y nerviosismo en los pequeños y solo acrecientan el estrés ante dicha situación.
  7. De ser posible, habla antes con el personal médico o de enfermería. Pídeles su colaboración y explícales a qué le teme tu hijo. Muchos de los aspectos del entorno resultan decisivos para lograr la calma del pequeño y vale la pena intentar limitarlos. Por otro lado, consulta sobre las estrategias para reducir el dolor, como colocar al bebé al pecho mientras se le aplica la inyección.
  8. Promueve los juegos que ayudan a trabajar las fantasías y los temores relacionados a la situación. Por ejemplo, intenta que tu peque juegue al doctor con sus muñecos y que pueda gestionar sus emociones y sus vivencias a través de dicha actividad.
  9. Lleva su juguete favorito o su objeto de apego para darle seguridad o para distraerlo. También, prueba con una canción o con cualquier otro estímulo que le permita correr el foco de atención durante ese momento angustiante.
  10. Pregúntale a tu hijo cómo se siente luego de haber recibido la inyección. Si se encuentra bien, puedes llevarlo a tomar un helado o a dar una vuelta. De este modo, no se quedará con ese “trago amargo” por lo que acaba de pasar y se sentirá más animado.
  11. Refuerza su comportamiento positivo. Hazle saber que es muy valiente por haberse dejado poner una inyección y felicita su buena conducta y su colaboración.
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Promover la gestión emocional desde la infancia

Acompañar a los niños en la gestión de sus emociones resulta clave para su bienestar presente y futuro. Es enseñarles que está bien sentirse de tal o cual modo y que pueden hacer algo para mejorar el malestar. Es brindarles los recursos para que puedan enfrentarse a sus miedos y no quedarse pasivos ni paralizarse ante ellos.

En las edades tempranas de la vida, los miedos surgen por cuestiones que para muchos adultos pueden resultar insignificantes. Sin embargo, es crucial no desautorizar su voz y apoyarlos para que se hagan escuchar siempre.

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