El cerebro de la madre cambia durante el embarazo

Fernando Clementin · 26 marzo, 2018
El embarazo es, sin dudas, una etapa especial y mágica. Tanto es así que la ciencia ha comprobado cambios inesperados en el cerebro de la mujer embarazada. La idea, claro, es ayudarla a cuidar de su pequeño.

Que el embarazo produce cambios significativos en el cuerpo de la madre está más que a la vista. Sin embargo, lo que no muchas mujeres saben es que el cerebro de la madre también experimenta modificaciones en esta época. ¿De qué hablamos? Te lo contamos a continuación.

El aumento de peso, las náuseas, los dolores de espalda y esos cambios hormonales que tanto molestan parecen no ser la única consecuencia del embarazo en el cuerpo de la mujer. Seguramente se estarán preguntando “¡¿Todavía hay más?!”. Y sí, hay más que eso.

No obstante, no se trata de alteraciones negativas. Por el contrario, su finalidad es cuidar del bebé. Se podría decir que el instinto maternal comienza a ejercer su rol desde antes de que la mujer se lo proponga.

Cambios en el cerebro de la madre en el embarazo

Básicamente, la ciencia ha informado de que se produce una reducción en la cantidad de materia gris en el cerebro de la madre. La materia gris está situada en la médula espinal y en la parte externa del cerebro. Es la responsable del procesamiento de la información y, de hecho, su cantidad está directamente ligada a la inteligencia de una persona.

Exactamente, esta reducción se da en las áreas relacionadas a la empatía. El fin principal es captar mejor las sensaciones del pequeño que vive en su vientre.

Ahora bien, esta quita de neuronas resulta algo contradictoria. Los autores de la investigación remarcan que esta disminución en las conexiones neuronales se da, justamente, porque aumenta la eficiencia para esta tarea. Por lo tanto, no es equivalente a una pérdida o merma en esta habilidad.

Además, también posee un efecto poderoso en lo que se refiere a su entorno. La mujer es capaz de percibir amenazas a su alrededor con mayor susceptibilidad que antes. Esto, aseguran, se mantiene hasta por dos años después del parto. Al fin y al cabo, el instinto maternal que tantas veces salva a los pequeños tiene claros fundamentos neurocientíficos.

La conexión entre mamá y bebé es tan profunda que el cerebro de la madre cambia desde el embarazo.

Efectos secundarios

Dado que el cerebro de la madre sacrifica algo de racionalidad para dar lugar a pensamientos más instintivos, sería normal que algunas de sus capacidades se vieran reducidas y otras potenciadas. Estos serían algunos ejemplos:

  • Memoria: muchas futuras mamás han manifestado sentirse más olvidadizas que en el resto de su vida. Estos cambios en la cantidad de materia gris podrían ser una explicación a ello.
  • Estrés: en este caso, la reducción de estrés se debe, en gran parte, a la oxitocina. Así, se puede explicar que una madre atraviese tantos cambios y pase tantas horas sin sueño sin sufrir complicaciones ligadas a esta patología.
  • Sociabilidad: ¿Has notado que las madres parecen tener un sexto sentido para leer los pensamientos? En gran parte, se debe a que el cerebro se prepara para interpretar señales no verbales. Lógico: el bebé no habla, por lo que esta aptitud se vuelve fundamental y se puede expandir a otros planos de su vida.
  • Valentía: tanto antes como después del parto, la mujer adquiere coraje “extra” para hacer frente al nacimiento mismo y a los posibles riesgos que puedan amenazar la vida de su pequeño.

¿Qué ocurre con los padres?

Los estudios realizados consistieron en el análisis de grupos de aproximadamente 20 mujeres y varones, unos con hijos o en su espera y otros no. Mediante resonancias magnéticas, detectaron alteraciones en la sustancia gris de las madres, pero no así en los hombres.

No obstante, hay que considerar que este estudio se centró en hombres cuyo rol no era el de cuidador principal. Ciertas teorías afirman que cuando debe asumir el papel de único responsable a cargo de un pequeño, su mente también experimenta alteraciones que hacen mejorar ciertas aptitudes.

Específicamente, estos cambios tienen que ver con la producción de oxitocina. Sí, es una hormona característica y necesaria en las madres durante la lactancia, pero también la producen los hombres. Con ella, logran interpretar mejor las necesidades del bebé y también sus emociones.

El cerebro de la madre está trabajando para el bebé incluso desde antes de su nacimiento.

“El cerebro de la madre sufre alteraciones en las áreas relacionadas a la empatía. El fin principal es captar mejor las sensaciones del pequeño que vive en su vientre”

¿Cuál es la explicación de estas modificaciones?

Como casi todo lo que se produce en el embarazo, este proceso tiene una estrecha relación con los cambios hormonales. Es tal la revolución que se produce que incluso el mismo cerebro se ve afectado por ella.

Sin embargo, cabe remarcar que se trata de una adaptación positiva. Es una muestra científica y valedera de que verdaderamente existe una conexión especial entre madres e hijos. El instinto de protección tantas veces discutido se evidencia en el mismísimo cerebro de la madre.

La próxima vez que notes capacidades “mágicas” de una madre en la relación con su hijo, tendrás una idea de dónde viene. Todo está en el cerebro: esa herramienta mágica que se adapta a las diferentes fases de la vida humana.