¿Es arriesgado vacunar a tus hijos? - Eres Mamá

¿Es arriesgado vacunar a tus hijos?

Un nuevo debate se ha adueñado de las consultas pediátricas: vacunar a los niños, ¿sí o no? Para tener una perspectiva más clara queremos explicarte qué se esconde detrás del tema y que así tomes la mejor decisión.

Son muchas las mamás que hoy en día han optado por prescindir del esquema de vacunación recomendado. Consideran que las fórmulas inmunizadoras no son infalibles.

Ante esta premisa, creen que no merece la pena someter a los pequeños de la casa a recibir una medicina que podría generar síntomas secundarios como cuadros febriles y debilidad física.

Mientras que otras madres siguen confiando en el carácter preventivo de estas dosis. Insisten en que se trata de una medida en pro de la salud desde la infancia hasta la adultez.

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¿Cómo funcionan las vacunas?

Lo cierto de todo este asunto, es que las vacunas son fórmulas creadas en un laboratorio para prevenir o aminorar los efectos de una enfermedad específica.

La prevención siempre será la mejor arma en materia de salud

Para crearla, los científicos utilizan agentes debilitados de la misma enfermedad que se quiere evitar. Se combina con otros elementos que buscarán estimular el sistema inmunológico, al ser suministrado por vía oral o subcutánea.

El objetivo es que el cuerpo receptor identifique el agente debilitado en la vacuna. Luego de ser detectado como una posible amenaza se activen los mecanismos biológicos para neutralizarla.

El resultado será que en el futuro, el cuerpo podrá combatir una enfermedad real. En caso de que la afección sea inminente, su sintomatología e intensidad serán significativamente menores.

¿Quiénes se oponen a las vacunas?

A pesar de que el sistema de vacunación y la respuesta del sistema inmunológico parecieran ser sencillos, hay movimientos en Estados Unidos y España -y más recientemente en Latinoaméricaque se resisten a vacunar a sus hijos de manera obligatoria.

Entre sus argumentos destacan la idea de que la no aparición de una enfermedad no depende de una vacuna sino de la oportunidad de vivir en ambientes con poca contaminación.

Estas personas que se niegan a vacunarse ellas y a sus descendientes sostienen que, en ocasiones, el efecto colateral de una vacuna puede incluso ser más fuerte que la misma enfermedad que busca prevenir.

No faltan las organizaciones no gubernamentales que han emprendido una batalla contra lo que denominan “el monopolio” de grandes laboratorios. Estos son acusados de lucrarse a través de la obligatoriedad de la vacunación en muchos países.

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¿Qué recomienda la Organización Mundial de la Salud?

Frente a los movimientos en contra del sistema de vacunación, la Organización Mundial de la Salud ha sabido salirle al paso a las críticas y se ha enfocado en orientar a las familias, a las que insta a proteger a las personas más vulnerables: niños, ancianos y embarazadas.

La OMS reivindica el poder de las vacunas en la erradicación de diversas enfermedades

Científicos asociados a la OMS son enfáticos al señalar que un grupo de personas tiene la oportunidad de subestimar la efectividad de la vacuna en enfermedades como el sarampión, porque precisamente está erradicada y no conocen de primera mano su poder letal.

Destacan que esta erradicación es producto del rigor con el que se asumió que debía protegerse de esta enfermedad mortal. Hablamos de un agente que puede seguir activo, pero al encontrarse con una barrera de personas vacunadas no puede propagarse.

El gran riesgo de no vacunar

No vacunar a un niño es, entre otras cosas, negarle la posibilidad de que su organismo se prepare inmunológicamente para enfrentar infecciones y virus de cualquier tipo.

Una madre puede creer que su hijo no está creciendo en un ambiente amenazante, en el que pululen enfermedades mortales. Pero, ante la duda será mejor prevenir.

Por supuesto que vacunarse no puede ser una medida impuesta a la fuerza. Cada quien tiene el derecho a decidir lo que considere conveniente para la salud de su núcleo.

No obstante, hay que recordar que en el caso de los recién nacidos y lactantes, su sistema inmunológico no está preparado para enfrentar la gran diversidad de agentes externos al que están expuestos desde el primer momento que salen del vientre materno. En lo que respecta a las vacunas sugeridas para adultos y ancianos, estos pueden decidir qué es mejor.

Pero a los padres que nos toca decidir por nuestros pequeños, cuando se trata de salud debemos confiar en que por décadas las vacunas han logrado frenar epidemias y erradicar males. Así que, si lo pensamos bien, no merece la pena arriesgar a nuestros mayores tesoros.