5 cosas que nunca deberías hacerle a tu bebé

Macarena · 18 junio, 2017

Ya lo aprendiste a fuerza de vivir sin poder evitarlo. Cuando nace un hijo, no solo llega la maternidad. Pues con ellos llega una catarata de consejos. No importa si los pediste o no, y si realmente te interesan. Tampoco si son apropiados o simples mitos. Sin embargo hay una serie de cosas que nunca deberías hacerle a tu bebé.

Se trata de aquellos tips de antaño que se mantienen en el tiempo. Aquellas muy arraigadas en las abuelas generalmente. Aun dados con la mejor intención del mundo, estas sugerencias, lejos de ayudar, complican la maternidad. También ponen en juego el sagrado vínculo madre e hijo, entre otros.

Por más que muchos digan lo contrario, sigue siempre tu instinto y las indicaciones de los profesionales de la salud. Ya verás que ser madre es una experiencia maravillosa, hermosa y satisfactoria. Las complicaciones, temores, dudas y cansancios serán solo un recuerdo cuando sientas la gratificación de haber dado lo mejor de ti.

Por eso, en este artículo de Eres Mamá, te contamos aquellas cosas que por ningún motivo deberías hacerle a tu bebé. Toma nota de los siguientes consejos que es mejor desoír. Desde luego, deja pasar todo aquello que no te hayan indicado tus médicos de confianza.

 Lo que nunca deberías hacerle a tu bebé

Claro, uno no nace sabiendo cómo ser una buena madre. Es todo un desafío. Contexto propicio para estimular un bombardeo de secretos de antaño. Sí, ello puede resultar verdaderamente abrumador. Así que, amiga, con la mejor sonrisa toma todo ello como lo que son: opiniones. Y sigue con tu labor, que eres perfecta para hacerlo.

  • “No lo mal-acostumbres a los brazos”. Y sí, tu cuerpo ha sido siempre su mejor refugio. Nueve meses protegido, calientito y seguro en tu vientre. Tus brazos son la continuidad de esa sensación en el mundo exterior. Por eso, por lo menos hasta los 18 meses del bebé, es indispensable que el niño sienta el afecto. ¿Cómo se logra? Simplemente mediante el contacto piel a piel, que fortalece el vínculo madre e hijo.
  • Jamás lo ignores. Los bebés no lloran por rabia ni tienen el poder de manipular. Su llanto es su única forma de comunicarse y éste varía de acuerdo a la necesidad que manifiesta. El recién nacido ignorado experimenta una gran angustia que expresará llorando. Debería estar de más acotar que se trata de un ser humano pequeño e indefenso, completamente dependiente de sus padres.                                                                                                                              
  • Nunca lo dejes solo. Esta es otra de las cosas que bajo ningún concepto deberías hacerle a tu bebé. Muchos dicen que incurrir en este grave error es beneficioso para enseñarles a ser independientes. No obstante, el resultado de esta práctica es contraproducente. Bajo estas condiciones, el niño termina por convertirse en una persona carente de afecto, con severas marcas emocionales. También es probable que cargue con inseguridad y baja autoestima toda su vida.
  • No le pegues al bebé. La violencia jamás sería una solución o un modo de enseñanza y disciplina. Menos que menos cuando son bebés. Como adultos, tenemos la enorme responsabilidad de guiar, proteger y enseñar al pequeño de manera cariñosa. Lógicamente, sin perder de vista que para ese menor este mundo es novedoso y sorprendente. Simplemente explica con voz firme para que comprenda. Ya que la violencia el único aprendizaje que arroja es la obediencia por miedo a posibles represalias.
  • Desestima los abundantes mitos del sueño. “Que no se duerma en brazos, que lo haga sin ayuda”, se repite con feroz insistencia. Sin embargo, es positivo tranquilizar a los bebés previo a dormirse. Comúnmente, cuando se despierta el pequeño, se siente desprotegido. Ello motiva el llanto que expresa angustia y temor. Así, una canción de cuna, mecerlo, hablar con tono dulce y relajado son la mejor opción. Otra cosa que nunca deberías hacerle a tu bebé es dejar que llore hasta dormirse. Con ello no aprenderá a manejar sus emociones. Solo no podrá desarrollar el sentido de confianza en el mundo, las relaciones y en sí mismo.