Yoga en el embarazo

Amanda 16 febrero, 2016

El yoga en el embarazo puede ser una práctica muy beneficiosa, pues es vital para el desarrollo del bebé que la madre mantenga un estilo de vida relajado. Frecuentar sitios abiertos, ventilados y ambientes idóneos para tomar aire ayuda a oxigenar al bebé por medio del cordón umbilical, además de muchos beneficios para la madre y el hijo.

Practicar ejercicios, llevar una dieta sana y ser constante con nuestros medicamentos prenatales forma parte del correcto desarrollo, la buena salud y el bienestar integral durante el embarazo; además propicia un adecuado manejo de las emociones al momento de dar a luz.

Además de esto, el buen estado de ánimo que se lleva durante el embarazo servirá de defensa frente a enfermedades u otras afecciones a la que la futura madre está expuesta.

¿Por qué hacer yoga en el embarazo?

El yoga es una disciplina que tiene como objetivo lograr un equilibrio entre la mente, el cuerpo y la respiración, puesto que su fundamento es unir dichos elementos y armonizarlos. Está de más decir entonces que sus beneficios son múltiples; para conseguir resultados favorables es preciso seguir las instrucciones de los especialistas y adecuarnos a nuestro estado.

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Para las gestantes, se recomienda el Yoga Hasha, que enseña las posturas básicas y es ideal para principiantes. Para complementar la práctica, es preciso incluir Pranayama, que son los ejercicios de respiración profunda muy similares a los que se indican en los cursos prenatales; por esta razón son indispensables cuando se hace yoga en estado de embarazo.

Un elemento clave de esta práctica durante el periodo de gestación es el segmento de relajación, pues permite que nos concienticemos de la importancia del proceso y aprendamos a manejar cada etapa de este con calma. Al mismo tiempo, iniciamos un espacio para meditar y enviar mensajes positivos a nuestro sistema.

A muchas embarazadas tomar clases de yoga les ayuda a canalizar sus emociones, disminuir sus preocupaciones y encontrar soluciones de forma más rápida y fluida. Estos puntos claves del yoga también podrían reducir los malestares propios del primer trimestre del embarazo a la vez que nos ayuda a controlar el dolor en el tercer trimestre debido al peso sobre la columna.

La clase de yoga

Una buena clase de yoga es muy conveniente para la mujer embarazada, porque esta práctica incluye muchos aspectos beneficiosos durante el proceso que está viviendo. Ya sea una jornada al aire libre o un espacio cerrado pero ventilado, la experiencia suele ser relajante y provechosa en todos los casos.

Para toda práctica que requiera esfuerzos mínimos es imprescindible el uso de ropa cómoda y holgada, la constante hidratación y el consumo de frutas frescas que sean absorbidas por el organismo y generen bienestar.

Por lo general se trata de sesiones de una hora aproximadamente; los beneficios principales de la rutina se pueden precisar más o menos de esta manera.

  • Estimulación de brazos, piernas y espina dorsal mediante el proceso de calentamiento y estiramiento. Permite aumentar la fuerza y la resistencia; además a las embarazadas estos ejercicios le ayuda a estimular el transporte intestinal, muy beneficioso para las que sufren de estreñimiento.
  • Fortalece la columna e inicia la preparación para un parto menos doloroso
  • Favorece la circulación, el tono muscular y la flexibilidad. Esto es muy conveniente, puesto que durante el tercer trimestre tienden a hincharse los pies por la retención de líquidos
  • Estimula el descanso y el sueño
  • Controla exceso de peso, un elemento de gran importancia para muchas mujeres embarazadas, en las cuales el peso determina un factor de riesgo
  • Ayuda a contrarrestar al volumen hormonal que se produce durante la gestación, generando un clima de armonía y estabilidad emocional en la gestante
  • Mejora los episodios de ansiedad

Posturas no seguras durante el embarazo

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Pese a los aportes que sabemos puede generar la práctica del yoga en el embarazo, no debemos dejar pasar por alto la opinión de nuestro obstetra. En todo caso se recomienda consultar al especialista sobre cuáles son las indicaciones de acuerdo a la condición de nuestro embarazo, ya que en esta disciplina existen posturas que no son recomendadas para ser practicadas por embarazadas, entre estas tenemos.

  • Las que sugieren acostarse boca arriba después de transcurrida la semana 16. Al cambiar de posición es importante hacerlo despacio tomando en cuenta su peso y el peso de la barriga sobre todo en el tercer trimestre.
  • Estiramientos o posiciones difíciles que impliquen fuerza. Si no consigue llevar acabo alguno de los ejercicios no haga ningún tipo de fuerza donde pueda ocurrir algún accidente, una caída o algún desgarre.
  • Cualquiera que sugiera apoyarse sobre el abdomen, esta explicito que esto puede provocar perdida o sangrado durante el embarazo.
  • Con la cabeza hacia abajo, este tipo de ejercicio, no permite que la sangre fluya de manera correcta lo que puede ocasionar mareos, caídas u otro inconveniente de esta índole.

 

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