El uso excesivo del móvil puede dañar a nuestros hijos

Amanda · 24 febrero, 2017

Muchos padres podemos creer que el uso excesivo del móvil no puede dañar a nuestros hijos, sin embargo, investigaciones recientes han determinado que este hábito desmesurado puede causar ciertos prejuicios a los pequeños. Especialistas en comunicaciones explican que el desarrollo infantil puede verse influido por el asunto del móvil e invitan a que seamos más responsables con el uso de este dispositivo cuando tenemos hijos.

Según los estudios, el daño puede darse a nivel emocional y también intelectual, pues en los primeros años de vida es cuando se desarrollan con mayor intensidad los procesos lingüísticos, sociales, emocionales y motores, en el cerebro del niño.

Cuando se trata de  niños más pequeños, esta situación puede llegar a intervenir en la formación de sus principales conexiones neuronales, las cuales para su primer año alcanzan las mil.

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Uno de los procesos más afectados puede ser la adquisición del lenguaje, especialmente en el desarrollo del vocabulario, el cual comienza a producirse a partir de los 15 meses y se mantiene hasta la edad preescolar. Dentro de este mismo elemento se destaca la comunicación e interacción directa, el cara a cara, la gesticulación, las emociones y la expresión.

¿Cómo afecta el uso excesivo del móvil a nuestros hijos?

La adicción al móvil es un proceso que está afectando a muchas personas mundialmente, esto ha hecho que se pierda gran parte de la interacción social directa, sucede con frecuencia en las familias y puede afectar especialmente a los más pequeños. El daño que puede producirse en el cerebro del niño es más agresivo cuando son bebés muy pequeños, pero en realidad puede afectarlos en cualquier etapa de su desarrollo, porque tiene efectos sobre distintos aspectos.

En tal sentido, el uso excesivo del móvil puede dañar a nuestros hijos en cuanto a la manera de relacionarnos con ellos y como les hablamos. Se sabe que la interacción que se produce cara a cara cuando hablamos con otra persona es capaz de trasmitir muchos elementos comunicativos, que el caso de los niños es importante para que se produzca un estímulo emocional y de aprendizaje.

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Investigaciones anteriores han demostrado que la comunicación entre los padres y los hijos desde los primeros meses de vida, es un elemento que incide también en el comportamiento y el desarrollo emocional. Mediante la relación con sus padres los niños aprenden a comprender las emociones y a regularlas, al mismo tiempo, pueden distinguir las expresiones faciales y su significado; por eso es tan importante que podamos hablar con ellos mirándolos siempre a la cara.

Otro aspecto que preocupa mucho a los investigadores, es que mientras los padres están absortos en el teléfono móvil tienden a ignorar a los pequeños; en todo caso, pueden llegar a contestar sin mirar o sin procesar claramente lo que el niño dice. Esta conducta también suele transformarse en molestia, pues la adicción al móvil los lleva a ser un poco más intolerantes con las interrupciones; es por ello que se enfadan más rápido y las consecuencias de dicho enfado por lo general recaen sobre los niños.

También es común que el comportamiento de los niños se altere, pues los pequeños suelen portarse mal para poder atraer la atención de sus padres, esto también provoca un ambiente un tanto más irritable. Los especialistas explican que mientras las personas realizan alguna acción en el móvil se activa la parte del cerebro del “hacer”, razón por la cual tienden a ignorar otras acciones a su alrededor.

Las consecuencias emocionales pueden llegar a ser más complejas y de difícil superación, pero lastimosamente ocupan un lugar muy importante en este proceso.

La mayoría de los niños podrían sentirse ignorados por sus padres, lo que pueden interpretar de diversas maneras, tal vez creer que no son queridos o son menos importantes; la situación es percibida como un rechazo que afecta su autoestima y perjudica sus habilidades sociales.