Una chica documenta el día a día de su maternidad

 

En nuestra sociedad muchas personas cuando ven a una mamá que se queda en casa para cuidar a sus hijos o que es ama de casa, enseguida la critican o la tachan de que en casa se está muy bien, porque no se hace nada. En muchas ocasiones estas personas que juzgan lo hacen sin saber y ante el desconocimiento de lo que conlleva ser una madre que se queda en casa para cuidar a sus hijos y tener la casa bien cuidada.

Hay madres que incluso reciben críticas de por qué se quejan de su vida si lo único que tienen que hacer es cuidar de su bebé y estar en casa. ¡Qué lujo de vida al tener todo el tiempo del mundo en el hogar!

Ese es el pensamiento más común, pero por supuesto, es un pensamiento distorsionado y que dista mucho de cómo es la realidad de muchas madres que se quedan en el hogar. Ser madre es agotador.

Lo peor es cuando una madre se queda en casa todo el día y cuando llega la pareja o cualquier otra persona a casa, le preguntan ante el desorden, que qué ha hecho durante todo el día, si está la casa patas arriba. Una mujer de Moscú, cansada de tantas habladurías sin conocimiento por parte de los demás ha decidido mostrar en su día a día la dureza de la maternidad con su palo selfie. Ella se llama Yuliya Skorobogatova.

Cada día es diferente

Es cierto que ella no tiene que salir a las 6 de la mañana para ir en metro a la oficina a trabajar, tampoco tiene que estar en el coche metida durante una hora en los atascos de las ciudades para poder acudir a su jornada laboral.

No, su jornada es diferente y la maternidad no es más fácil solo por estar en casa. Ella se queja de otras cosas, porque cada vida es diferente. Solo quiere que los demás se den cuenta que ser madre, también es agotador.

Ella quiere que se acaben los juicios de las personas que piensan que por quedarse en casa a cargo de sus hijos no hace nada de provecho o lo que es peor, ‘que no hace nada’. Ha sido capaz de documentar su día a día para que todos puedan descubrir qué es ser madre… Y para que aquellas personas que ya lo son, se puedan sentir reconocidos/as y acompañados en su maternidad. 

Las cosas no se hacen solas

Esta mamá no se levanta siempre a la misma hora, puesto que es su hija quien le marca el horario del despertador, hay días que puede levantarse a las nueve de la mañana (sí, todo un privilegio), pero hay otros días que su despertador empieza a reclamarle a las 5 de la mañana, ¡cuando las estrellas aún están en el cielo! Y por supuesto, los despertares nocturnos son un habitual.

Ella nunca está sola, no tiene un momento de intimidad, ni de poder ir a hacer gimnasia tranquilamente… Eso de salir a caminar con los auriculares puestos con la única compañía de la naturaleza, es toda una utopía. Incluso cosas tan normales como darse una ducha o lavarse los dientes, siempre lo hace en compañía de su pequeña, quien observa curiosamente cada uno de sus movimientos.

Muchos la envidian porque puede dormir durante el día, aprovechando las siestas de su pequeña… Lo que los demás no saben es que sus siestas son cortas y en muchas ocasiones inexistentes, porque tiene que aprovechar el tiempo de tranquilidad para poder hacer cosas en casa que de otro modo es más complicado hacer, como fregar los platos o planchar… Porque no tiene otra ayuda más que sus propias manos. 

Cuando va a la compra tiene que ir con su pequeña metida en el carro, y tiene que pensar en comprar todo lo necesario para que cuando llegue a casa, no le falte de nada. Mientras compra, también está muy pendiente de todo lo que no puede faltar para que exista una alimentación sana en casa, y además que sean alimentos para recetas rápidas, no hay mucho tiempo para platos sofisticados.

Son muchas las tareas que tiene que hacer esta mamá a lo largo del día, tareas que hace ella sola mientras está a cargo de su preciosa bebé. Sin ayuda, ella sola… Y con unas horas que pasan tan rápidamente que cuando llega la noche, está tan cansada que no se da cuenta de las horas de sueño que debe disfrutar para reponer energías. Ser madre es agotador, ¡le pese a quien le pese!

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