Tipos de anestesia en el parto

La anestesia es uno de los procedimientos más importantes de las cirugías. Brinda confort, bienestar y previene muchas complicaciones provocadas por el estrés y el dolor.
Tipos de anestesia en el parto
Marcela Alejandra Caffulli

Escrito y verificado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli.

Última actualización: 03 diciembre, 2021

La llegada del bebé es un evento muy movilizador para toda la familia, más aun para la madre que está por parir. Las sensaciones y las vivencias son tan únicas, que no es posible generalizarlas y mucho menos, ponerlas en palabras. Pero si hay algo que habitualmente no falta es el dolor y por eso hoy te vamos a contar los tipos de anestesia que existen para transitar mejor el momento del parto.

Como siempre decimos, la anticipación y las estrategias de profilaxis antes del momento de dar a luz son muy importantes. Aún así, no podemos negar ni desconocer los beneficios de estas medidas farmacológicas. Pues, con buena información, seremos capaces de tomar mejores decisiones. ¿Nos acompañas?

El dolor del parto, una experiencia singular

Seguramente te hayas preguntado por qué hay mujeres que pueden parir sin ayuda externa, mientras que otras llegan a desmayarse por los dolores de las contracciones. La explicación de esto es bastante sencilla: el dolor es una sensación relativa y subjetiva.

A continuación, te compartiremos la última definición de esta sensación elaborada por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor en 2020:

“El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada o similar a la asociada a una lesión tisular real o potencial”.

Los expertos en la materia coinciden en que el dolor de parto es una respuesta individual a los distintos estímulos que recibe la mujer. Quiere decir que estas señales son recibidas e interpretados de una forma singular, pues el contexto de cada parto es diferente (Hawkins, 2010). En este sentido, las sensaciones físicas, las emociones, la motivación, las vivencias previas y los componentes sociales y culturales cumplen un rol clave en la experiencia dolorosa.

Entonces, al ser el dolor una entidad tan compleja no siempre es posible controlarla de forma voluntaria. De hecho, muchas veces, las respuestas fisiológicas a los estímulos dolorosos pueden poner en riesgo el bienestar de la mamá y del bebé. Incluso, pueden interferir con la progresión normal del parto. Y en este sentido, la anestesia y la analgesia adecuadas pueden favorecer al desenlace deseado.

Los tipos de anestesia para el parto

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El objetivo principal de la anestesia es reducir la sensación de dolor ante un procedimiento invasivo o traumático, como una cirugía o el mismo parto. Para eso, se administran fármacos que anulan la sensibilidad de cierta región del cuerpo de forma transitoria y reversible. Esto se conoce como analgesia.

En algunos casos, también es necesario relajar los músculos o anular el estado de conciencia, a fin de realizar procedimientos más complejos. Estos efectos son la miorelajación y la sedación, respectivamente.

En el caso del parto (ya sea vaginal o por cesárea), existen varios tipos de anestesia posibles y la elección de uno u otro está sujeta a las circunstancias individuales. En este sentido, no solo solo se consideran las preferencias maternas sino que también se busca brindar las mejores condiciones de cuidado para la gestante y su bebé.

A modo práctico, vamos a clasificar los tipos de anestesia del parto de la siguiente manera:

  • Local: es la administración del anestésico en una zona puntual del cuerpo, a través de una inyección que se coloca en el tejido celular subcutáneo (el que está por debajo de la capa dérmica de la piel).
  • Loco-regional: en este caso, el fármaco busca “dormir” una región determinada del cuerpo. Por ejemplo, la mitad inferior del cuerpo. En este caso, el anestésico se administra dentro del canal medular.
  • General: este tipo de anestesia implica una sedación completa del paciente (anulación del estado de conciencia), la relajación muscular y por supuesto, la analgesia. Los medicamentos se administran a través de las venas y se requiere de asistencia respiratoria externa y otras medidas de soporte vital avanzado.

Algunos conceptos anatómicos

Para entender cada procedimiento es necesario conocer algunas nociones básicas de la anatomía humana. En este sentido, es fundamental saber por dónde circula el estímulo doloroso para entender por qué se administran de tal manera los fármacos anestésicos.

Dentro del cráneo se encuentra el cerebro y este se conecta con el resto de los órganos del cuerpo a través de los nervios. Estos últimos son como cables que envían información sensitiva (como el dolor o el tacto) desde las vísceras, los músculos o la piel hacia el cerebro y a su vez, devuelven las “órdenes cerebrales” a dichos tejidos. Los mensajes del cerebro pueden ser estímulos motores (como correr la mano de una fuente de calor) o conductuales (como el impulso de salir corriendo ante el miedo), entre otros.

Los nervios, en general, no salen directamente desde el cerebro, sino de sus estructuras anexas: el tronco encefálico y la médula espinal. Esta última se extiende desde la base de la cabeza hasta casi la cintura a través de un orificio que queda dentro de las vértebras, llamado conducto o canal medular.

Dentro del canal medular existen diferentes cavidades, pues la médula lo atraviesa envuelta en unas membranas y líquido. Una de las principales envolturas medulares se llama duramadre y según esta quedan definidos los siguientes espacios:

  • Epidural o peridural: es el que queda comprendido entre el hueso de las vértebras y la duramadre.
  • Subdural o intradural: es el espacio entre la duramadre y la médula, el cual está ocupado por el líquido cefalorraquídeo.

Según el sitio en donde se administren los fármacos y las características de los mismos, se podrán llevar a cabo los distintos tipos de anestesia.

1. Anestesia local

Como hemos mencionado, este tipo de anestesia se utiliza para anular la sensibilidad de un área limitada y determinada. Por ejemplo, la zona perineal en donde se realizará la sutura de una episiotomía en una mamá que no recibió otro tipo de anestesia en el parto.

Este tipo de anestesia se denomina infiltración y se realiza por medio de la inyección del fármaco a través de la piel de la horquilla vaginal. En este acto se bloquean las delgadas fibras del nervio pudendo y la mujer pierde sensibilidad de esta parte de su vagina.

Debido a lo delgado del tejido, comienza a actuar rápidamente y por un lapso de tiempo corto. Por eso, es ideal para realizar la episiotomía y para el cierre de la misma.

En contraparte, por su corto tiempo de acción y a su efecto localizado, no resulta una alternativa adecuada para aliviar los dolores de las contracciones del parto.

2. Anestesia loco-regional

Este tipo de anestesia es el más utilizado para los procedimientos obstétricos, pues permite la anulación del dolor intenso en la mitad inferior del cuerpo. De esta manera, la madre puede atravesar el parto de una forma más llevadera y evitar los efectos adversos de la sensación dolorosa intolerable.

Según la vía de parto (vaginal o cesárea), se optará por alguna de las siguientes técnicas:

  1. Anestesia peridural: esta es la más apropiada para el parto vaginal, pues permite la administración de medicamentos de forma sostenida en el tiempo. Esto es gracias a la colocación de un catéter delgado en el espacio peridural.
  2. Anestesia raquídea: este tipo de anestesia favorece la administración de dosis más altas de fármacos, lo que permite un adormecimiento gradual de la zona para practicar una cirugía. Primero anula el dolor, luego el tacto y finalmente, la movilidad de los músculos. En este caso, el medicamento se inyecta en el espacio subdural por única vez antes del acto quirúrgico.

Para realizar ambos procedimientos es necesario realizar una punción en la espalda de la madre. Pero más allá de los temores, esta se realiza a una altura en la que no hay médula espinal, sino delgados filamentos de la misma. Por ende, el riesgo de lesionarla es bastante bajo.

Como todo procedimiento invasivo tiene efectos adversos asociados, pero en general, es una técnica segura tanto para la mamá como para el bebé.

3. Anestesia general

Este tipo de anestesia se reserva para aquellas situaciones de urgencia, como un sangrado masivo o sufrimiento fetal avanzado. Así mismo, para aquellos casos en los que la anestesia loco-regional esté contraindicada, como un trastorno severo de la coagulación, una infección generalizada o patologías de la columna.

En este caso se administran los fármacos por vía intravenosa e inhalatoria. El paciente permanece completamente dormido y requiere de asistencia respiratoria y soporte vital avanzado durante todo el procedimiento.

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Acerca de los tipos de anestesia en el parto podemos decir

La anestesia del parto es una práctica segura y que ha evolucionado mucho a lo largo de los años.

En la actualidad, las complicaciones graves para la madre y el bebé son bajas (la mortalidad materna se estima en 5 por 1.000.000 de nacimientos). En contraparte, los beneficios que se obtienen por medio de ella son considerables y muy importantes para garantizar el bienestar de ambos.

Por este motivo, si estás por parir y deseas conocer tus opciones, conversa con tu obstetra al respecto. La información es clave para poder tomar decisiones conscientes y acertadas.

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