Señales de alcoholismo fetal

Amanda · 23 febrero, 2017

El síndrome de alcoholismo fetal es una grave afección que padecen los bebés cuya madre fue una asidua consumidora de alcohol durante la gestación. No se trata de haber ingerido alguna copa, sino de casos serios de alcoholismo en la madre; es común que se encuentre presente en aquellos niños puestos en adopción, por lo cual es muy importante poder reconocer sus principales señales.

Existe un grave peligro en el consumo de alcohol  mientras se produce el proceso de gestación; pues, como sabemos este hábito termina por afectar a quien lo lleva y por ende es también perjudicial para el feto, quien recibe todo lo que la madre consume. Una mujer con problemas con la bebida puede afectar gravemente a su hijo, incluso, puede ser perjudicado a nivel físico y mental de por vida.

Si hemos demostrado suficiente interés por este problema y evitamos consumir alcohol durante el embarazo, quizá no tengamos que preocuparnos por este tema. Sin embargo, cuando tenemos hijos adoptados o pensamos tenerlos, es muy importante estar atentos con respecto al origen de la madre biológica y cuáles pueden haber sido sus hábitos mientras esperaba a tu bebé; también es muy conveniente tenerlo en cuenta en casos de maternidad subrogada.

Principales señales que indican alcoholismo fetal

El síndrome de alcoholismo fetal (SAF) y Efectos de Alcoholismo Fetal (EAF), pueden presentarse de la misma manera en bebés que fueron expuestos al consumo de alcohol mientras se hallaban en el útero materno.  Aunque presentan síntomas similares, en el caso del EAF, no se percibe un aparente daño mental y las otras señales se producen en menor grado.

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De manera que, un bebé afectado por el alcohol durante su desarrollo embrionario podría padecer problemas de salud física y mental, los cuales podrían ser permanentes de acuerdo a su daño. Es posible que algunos de estos efectos no sean perceptibles sino hasta pasados los años, incluso, pueden llegar a identificarse mejor en la adultez.

Un diagnóstico precoz siempre es importante, por eso es conveniente estar atentos a los siguientes síntomas y signos.

  • Deformidad facial que incluye anomalía en el tamaño de los ojos, por lo general en menor proporción. Poco desarrollo del surco nasolabial y mejillas planas.
  • Bebés que nacen con bajo peso
  • Bajo desarrollo del tamaño del cráneo
  • Trastorno en la coordinación motriz
  • Retraso en el desarrollo físico y mental
  • Epilepsia
  • Difusión orgánica
  • Poco desarrollo de sus habilidades sociales. Dificultad para establecer relaciones de amistad o mantener vínculos con otras personas y grupos
  • Problemas de aprendizaje. Poca imaginación, falta de curiosidad, memoria insuficiente, poca habilidad para resolver problemas, limitada comprensión lingüística, incapacidad para comprender conceptos tales como dinero o tiempo.
  • Problemas de comportamiento. Apatía, hiperactividad, ansiedad, poca concentración, impulsividad, terquedad.

La mayoría de estas señales comienzan a hacerse visibles a medida que el niño crece, especialmente aquellas donde su comportamiento es diferente al resto de los niños. Cuando se sospecha que nuestro hijo podría padecer el síndrome de alcoholismo fetal, es importante observar aquellos signos que aparecen al nacer y mantenernos atentos con su evolución, pues es posible que se manifiesten durante el resto de la vida.

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Durante la adultez, es común que los bebés que son afectados por este problema, presenten señales propias del comportamiento y el aprendizaje deficiente. Es frecuente que incurran en pleitos legales, además de tener serios inconvenientes para conseguir su independencia financiera y personal.

¿Cómo saber si he puesto en riesgo a mi hijo por el alcohol?

Las cantidades de alcohol que consumimos durante el embarazo, pueden marcar la diferencia entre tener un niño sano o que presente problemas de salud durante toda su vida.

Aunque no se ha podido determinar con precisión cuál es la medida que incrementa los riesgos de alcoholismo fetal, se tiene entendido que se trata de un hábito frecuente; es decir, no puede relacionarse con el hecho de tomar alguna que otra copa aislada, sino del consumo excesivo y habitual.

Los especialistas también relacionan el desarrollo de esta afección con el organismo materno, pues no todas las mujeres metabolizan el alcohol de la misma manera. Además, otros factores inciden, por ejemplo, la edad de la madre o los hábitos que acompañan el consumo de alcohol, como la hora de la bebida y el acompañamiento de las comidas.

Al respecto, se debe aclarar que las copas ocasionales podrían provocar casos de EAF (Efectos de Alcoholismo Fetal), una afección que es capaz de causar síntomas similares al de Alcoholismo Fetal, pero en menor grado. Por lo general, cualquiera de los dos tipos de afecciones, se desencadenan cuando la madre ha excedido los niveles de alcohol durante el primer trimestre del embarazo.