¿Qué responder a los que ven necesario pegar a los niños?

Marisol · 22 agosto, 2017

¿Qué responder a los que ven necesario pegar a los niños? ¿Cómo justificar por qué no estás de acuerdo con el castigo físico? Las conversaciones muchas veces se prestan para compartir ideas acerca de la educación infantil y métodos de crianza. Ante aquellos padres o familiares que opinan que pegar es la mejor opción para educar, debemos saber responder por qué no estamos de acuerdo.

Lo cierto es que, si escogemos la violencia, siempre vamos a estar en el camino equivocado.

Una gran enseñanza que puedes dejar a tus hijos, es que los comportamientos violentos no deben justificarse bajo ninguna circunstancia.

El auto control y los buenos argumentos son los medios más efectivos para evitar el conflicto y dar solución real a los problemas. No hace falta maltratar al otro para probarnos a nosotros mismos.

Detente por un momento a pensarlo. ¿Eres mejor si pegas a alguien? La respuesta es NO. Ni lo serás NUNCA. El que predique lo contrario solo demuestra una vulnerabilidad y una inseguridad tan grandes como para tener que recurrir a la fuerza bruta, ese recurso tan primitivo y nada inteligente.

En muchas ocasiones habrás escuchado a otro padre o madre hablar de lo “efectivo” que resulta dar una nalgada o un pellizco a sus hijos. Por muy impactante que parezca, muchas veces al compararnos con otros padres podemos terminar imitando su violencia y desarrollarla en nuestro propio hogar, creyendo que así ganamos más respeto e imponemos más disciplina a nuestros hijos.

Está claro que la forma de sanar la sociedad de la violencia y de la falta de amor es reemplazar la pirámide de dominación con el círculo de la igualdad y respeto.

–Manitonquat–

Las siguientes son algunas razones importantes a las que puedes apelar si no estás de acuerdo con el uso del castigo físico.

Consecuencias del castigo físico infantil

  • Deficiencias en el desarrollo emocional.
    Un niño que recibe castigos físicos y emocionales severos llevan a la baja autoestima, la falta de atención, dificultades para relacionarse en sociedad, ansiedad y depresión.
  • Aprobación del abuso físico como modelo de interacción.
    Los comportamientos violentos tienden a repetirse. Es por esto que un niño que ha sido maltratado físicamente tiene más posibilidades de convertirse en perpetrador de abuso contra otras personas.
  • Aumentan los niveles de irritabilidad y agresividad.
    Los niños no se encuentran en edad de distinguir cuál es la diferencia entre el comportamiento inaceptable que el padre busca reprimir y el medio violento con el que lo hace. A corto plazo esta contradicción se convierte en detonante de agresividad.
  • El castigo corporal atenta contra el proceso de desarrollo de la ética y los valores.
    Cuando un padre exige a sus hijos se comporten adecuadamente, que obedezcan e interactúen de una forma sana y a la vez los castiga corporalmente, está causando un conflicto interno en el niño.

Por un lado se le juzga por un comportamiento inaceptable y por el otro el castigo que se emplea es aún menos aceptable.

Pegar está mal. Evita a toda costa la violencia infantil

Qué responder a los que ven necesario pegar a los niños

  • Golpear a tus hijos no es una conducta que genere buen ejemplo. Cuando te golpean, aprendes a golpear, sobre todo si eres pequeño y aún no conoces muchos comandos sociales que es necesario cumplir.
  • Los niños tienden a imitar los comportamientos de las personas a las que aman y respetan. Asimilan que lo que tú haces es lo correcto. Es probable que los comportamientos que tienes, sean los que e emplearán con otros niños, y en un futuro, con otras personas, inclusive sus propios hijos.
  • Los golpes no corrigen el comportamiento inadecuado. En muchísimos casos las conductas que un padre desaprueba se vuelven recurrentes cuando hay malos tratos. Un niño que recibe retroalimentación física negativa, se siente mal en su interior y lo refleja actuando de una manera más reprobable.
  • La interacción física violenta promueva la ira en niños y padres. Aunque aparentemente los niños actúan de la forma esperada luego de un castigo físico, las emociones negativas en su interior se convierten en una bomba de tiempo. En un momento de ira desmedida es posible que el padre se exceda en la fuerza física que dirige a su hijo y esto es algo que se graba en su memoria emotiva.

En resumen

  1. El castigo físico le resta valor al niño. El auto imagen en un niño, se genera a partir de cómo siente que los demás lo perciben. Por más que te esfuerces por hacerle sentir a tu hijo que lo amas, si le das un golpe estarás enviando un mensaje confuso. Las cachetadas, apretones y pellizcos, hacen sentir a los niños que son débiles e indefensos, que cualquiera puede vulnerarlos.
  2. El castigo físico le resta valor al padre. El castigo físico deteriora la relación del padre con los hijos. Pone una gran distancia entre unos y otros porque genera barreras emocionales muy fuertes y tensiones a la hora de comunicarse.