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La regla de los nueve minutos para criar niños más felices

8 minutos
Esta es una forma sencilla pero poderosa de fortalecer los lazos familiares y criar niños más felices y seguros. Descubre de qué se trata.
La regla de los nueve minutos para criar niños más felices
Última actualización: 26 junio, 2024

En un mundo donde el tiempo es un bien preciado y las demandas diarias son muchas, encontrar formas efectivas de conectar con nuestros hijos se vuelve fundamental. En este contexto, la neurociencia propone la regla de los nueve minutos como una estrategia en la crianza que puede influir de manera positiva en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños.

Esta técnica propone dedicar nueve minutos diarios a la conexión emocional con los hijos. Brindar tiempo de calidad en ciertos momentos clave del día, además de fortalecer el vínculo y la comunicación con tu pequeño, tiene un impacto significativo en su bienestar y desarrollo integral.

¿Qué te parece si contribuyes al fortalecimiento del autoestima, seguridad emocional y resiliencia de tus hijos con esta técnica? Te contamos en detalle de qué se trata.

¿En qué consiste la regla de los nueve minutos?

La regla de los nueve minutos es una técnica simple que puede transformar la dinámica diaria entre padres e hijos. Consiste en reservar un total de nueve minutos cada día, repartidos en 3 momentos claves, para conectarse de manera emocional con los pequeños, ya sea a través de actividades compartidas y conversaciones significativas, dedicándoles atención exclusiva y mostrando interés por sus emociones y experiencias.

Durante estos nueve minutos, es esencial que los padres se enfoquen por completo en sus hijos, dejando a un lado las distracciones y mostrando empatía hacia sus sentimientos y necesidades. Este breve período de tiempo no solo fortalece el vínculo afectivo entre padres e hijos, sino que también proporciona a los niños un espacio seguro donde pueden expresar sus emociones y sentirse comprendidos.

La neurociencia respalda la importancia de estas experiencias tempranas para la salud mental y el bienestar futuro de los niños. Por lo tanto, procurar que las interacciones diarias sean positivas, se vuelve fundamental para promover un crecimiento saludable y una vida más feliz. 

Si bien los nueve minutos son la base de esta regla, no implican que el resto del tiempo deban descuidarse. Al contrario, todas las interacciones de calidad con los niños son importantes y contribuyen a su desarrollo cognitivo y emocional.

¿Cómo aplicar la regla de los nueve minutos durante el día?

En su cuenta de Instagram, la neuropsicóloga Fernanda Guevara propone dedicar tres momentos del día, cada uno de tres minutos, para maximizar su impacto en el bienestar de los pequeños. Veamos en detalle cuáles son.

 

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Los tres minutos durante la mañana

La forma en que nos despertamos puede influir en nuestro estado de ánimo y nivel de energía durante toda la jornada, y lo mismo ocurre con los niños. Los tres minutos de la mañana representan así un momento valioso para que nuestros hijos comiencen su día rodeados de amor, tranquilidad y seguridad.

Despertar a los niños de manera suave, progresiva y respetuosa, evitando interrumpir bruscamente sus ciclos de sueño, es fundamental. Para lograrlo se debe evitar abrir las persianas de forma abrupta o usar frases como «¡levántate ya!» o «vamos que llegamos tarde».

En cambio, puedes acostarte con tu hijo en su cama durante dos minutos y aprovecharlos para demostrarle tu cariño, con besos, caricias y abrazos. También dile palabras positivas y expresa lo mucho que te alegra comenzar el día junto a él. Además, puedes iniciar una conversación preguntándole qué actividad tienen planeada para ese día.

Estos tres minutos de conexión matutina no solo ayudan a establecer un tono positivo y amoroso para el día que comienza, sino que también fortalecen el vínculo emocional entre padres e hijos. Al iniciar la jornada de esta manera, creamos un ambiente de afecto y seguridad que beneficia el bienestar emocional y el desarrollo de los niños.

El momento de la mañana puede incluir abrazos, palabras de aliento y compartir unos minutos de conversación mientras se preparan para el día que comienza.

Tres minutos al volver de la escuela

Después de los tres minutos de la mañana, llega otro momento importante en la rutina diaria: los tres minutos al regresar a casa del colegio. Este tiempo representa una oportunidad para reconectar con nuestros hijos y estar presentes en sus vidas.

Demostrarles nuestro interés genuino por lo que hacen en su día a día y lo que les preocupa les hace sentir valorados y comprendidos. Además, es una manera de fortalecer su confianza para con nosotros como padres. Esto es fundamental para fomentar una relación sólida y abierta, donde los niños se sientan cómodos compartiendo sus inquietudes y problemas.

Al llegar a casa luego de la escuela, evita preguntarles de manera directa sobre lo que han hecho en clase o entregarles un dispositivo electrónico de inmediato. En cambio, puedes iniciar una conversación con frases positivas como «estoy muy feliz de verte».

También puedes compartir con ellos lo más interesante que has hecho en tu día. De esta manera, motivas un intercambio de experiencias y emociones enriquecedoras para ambos.

Este momento de la regla de los nueve minutos promueve una comunicación abierta y una relación de confianza duradera. Al demostrar interés en su vida diaria y estar disponibles para escucharlos, les proporcionamos un apoyo invaluable en su camino hacia la madurez emocional y el bienestar general.

Tomarse tres minutos para escuchar cómo les fue en la escuela, qué aprendieron, cómo se sintieron o qué experiencias tuvieron, les hace sentir comprendidos y valorados.

Los tres minutos antes de irse a dormir

La manera en que los niños se preparan para descansar puede influir en la calidad de su sueño y en su bienestar emocional. Establecer rutinas de higiene del sueño que favorezcan un descanso reparador, como evitar el uso de pantallas antes de dormir y realizar actividades tranquilas, ayudan a relajar la mente y el cuerpo.

En este contexto, los hábitos emocionales también desempeñan un papel crucial en este momento del día. Por este motivo, los tres minutos antes de irse a dormir son muy importantes.

A pesar de que todos solemos estar cansados a esas horas de la noche, el momento de ir a descansar puede ser una oportunidad para culminar nuestra jornada de manera amorosa y respetuosa. Se deben evitar las amenazas a los niños si no quieren acostarse o la actitud de enviarlos a dormir solos si tienen miedo.

En su lugar, dedicarles tres minutos de atención plena antes de dormir ayuda a establecer una conexión emocional con los pequeños y hacer de ese último rato del día un momento especial.

Durante estos tres minutos, podemos iniciar una conversación suave preguntándoles cuál ha sido el mejor momento de su día o recordándoles algo por lo que estamos agradecidos, como su valentía y perseverancia. Este tiempo de calma y cariño les ayuda a relajarse y prepararse para un sueño reparador.

También podemos aprovechar estos momentos para compartir cuentos antes de dormir, expresiones de amor y gratitud o disfrutar de unos minutos de silencio juntos antes de cerrar los ojos. Estas interacciones fortalecen el vínculo entre padres e hijos y promueven la sensación de seguridad y tranquilidad que los niños necesitan para conciliar el sueño.

Cerrar el día con tres minutos de calma y cariño puede ayudar a los niños a relajarse y prepararse para un sueño reparador.

Consejos para aplicar la regla de los nueve minutos

Aquí tienes algunos consejos prácticos para aplicar la regla de los nueve minutos y maximizar su efectividad en la conexión emocional con tus hijos.

  • Escucha: practica la escucha activa para comprender las necesidades, preocupaciones y alegrías de tus hijos. Valida sus emociones, hazles preguntas abiertas que fomenten la reflexión y la expresión de sus sentimientos y demuestra empatía hacia sus experiencias.
  • Crea rutinas: puedes establecer una rutina diaria en torno a la regla de los nueve minutos para que sea más fácil de seguir y mantenerla a lo largo del tiempo. Trata de hacer de estos momentos una parte regular y especial de su día a día.
  • Concéntrate en la calidad, no en la cantidad: durante estos nueve minutos dedica, de manera exclusiva, toda tu atención a tu hijo. Apaga los dispositivos electrónicos, elimina las distracciones, olvida las preocupaciones y enfócate en estar presente y consciente en ese momento.
  • Adapta los momentos según las necesidades: aunque la regla de los nueve minutos sugiere tres momentos específicos del día, es importante adaptarlos según las necesidades individuales de tu familia. Puedes elegir otras situaciones que se ajusten mejor a tu horario y estilo de vida, siempre y cuando mantengas el enfoque en la conexión y la calidad del tiempo compartido.

Una estrategia beneficiosa

La regla de los nueve minutos ofrece muchos beneficios, tanto para los niños como para los padres. Esta simple estrategia ayuda a fortalecer los lazos familiares para así criar hijos más felices y seguros.

Para los padres, dedicar nueve minutos diarios a conectar emocionalmente con sus hijos les permite demostrarles su amor, comprensión y apoyo. Se trata de una oportunidad simple para fortalecer el vínculo afectivo con ellos.

Para los niños, la regla de los nueve minutos les ayuda a sentirse escuchados, valorados y comprendidos por sus padres. Esto promueve su bienestar emocional, les brinda seguridad y les permite desarrollar una mayor confianza en sí mismos.

Además, esta técnica enseña a grandes y chicos a manejar las emociones de manera efectiva, a comunicarse de forma adecuada y a construir relaciones saludables. No dejes de probarla en tu hogar y aprovechar esta dinámica sencilla que traerá bienestar a toda la familia.


Todas las fuentes citadas fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad, confiabilidad, vigencia y validez. La bibliografía de este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.



Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.