Si quieres que tus hijos te escuchen aprende a manejar tu ira

Educar con el ejemplo es la primera opción que existe para sacar adelante una familia, pues lo que se ve a diario en casa es lo que se tiende a replicar el resto de la vida. Por tal razón, si quieres que tus hijos te escuchen es necesario aprender a manejar tu ira y aprovechar la ocasión para disciplinar de manera positiva.

Aunque se dice sencillo, no lo es. Sin embargo, se trata de hacer el esfuerzo de aplicar en todas las situaciones cotidianas de la vida la inteligencia emocional , herramienta que te hará tomar las mejores actitudes, ante determinadas situaciones que te pueden llevar en pocos minutos a perder la perspectiva.

Y es que, según Salovey y Mayer, la inteligencia emocional es “la capacidad para supervisar los sentimientos y emociones de uno mismo y de los demás, de discriminar entre ellos y de usar esta información para la orientación de la acción y el pensamiento propio”.

De manera que antes de alterarte por cualquier motivo, conviene analizar la situación y reaccionar de forma proporcionada, pues de seguro nunca querrás que ninguna conducta tuya, que como adulto eres consciente que puedes modificar, afecte al desarrollo emocional de tus hijos.

shutterstock_163593371

¿Por qué nos enfadamos?

Según los especialistas, la ira es un sentimiento básico y universal que todos los seres humanos y animales son capaces de sentir y además es considerado como de gran valor para sobrevivir. Sin embargo, la clave está en no convertirse en un padre o madre muy irritable.

Esto no quiere decir en ningún momento que debas esconder aquellas emociones consideradas negativas, porque es normal, ya que todos los tipos de sentimientos forman parte de los seres humano. En todo caso, se trata de que puedas poner en perspectivas los disgustos, ya que la ira incontrolada afecta negativamente todo tu entorno.

Por ejemplo, en el momento en que tu hijo rompió un vaso de vidrio por jugar con la pelota dentro de la casa. Aunque te encuentres muy disgustado porque era el regalo de tu mamá, respira y explícale en un tono de voz moderado y con calma por qué no puede repetir ese comportamiento en el futuro. Seguro te escuchará y la situación sólo pasará sin traumas.

En cambio, si haces todo lo contrario y cuando se rompe el vaso te llenas de furia y comienzas a gritar, seguramente tu hijo se pondrá nervioso, romperá en llanto y no habrá entendido muy bien que no puede repetir esa conducta. Estará demasiado abrumado para poder hacerlo.

shutterstock_89592517

Dale 5 minutos a la ira y haz que te escuchen

El manejo de la ira es de vital importancia en todas las etapas de la vida de tus hijos. A medida que van creciendo, puede ser una situación complicada en fases más complejas como la pubertad o la adolescencia. Sin duda, conviene hacer el esfuerzo de manejar la ira y fomentar la comunicación desde los primeros años de vida.

Ten en cuenta que aunque la inocencia de la niñez puede tapar algunos de estos errores que se suelen cometer como padres, poco a poco los hijos son más conscientes de todo su entorno y estas conductas empiezan a crear precedentes, marcando por completo su integración y desenvolvimiento en la vida cotidiana.

En tal sentido, conviene iniciar la práctica del manejo de la ira y lograr detectar cuando sientas que el disgusto se sale de control. Este será entonces el momento en que debas apartarte y tomar 5 minutos para que baje el nivel de molestia y logres asumir una actitud más positiva al relacionarte con tu hijo.

En vez de mantener la distancia y ser autoritario con tu hijo fomenta la comunicación y disciplina de forma inteligente:

  • Agáchate y háblale en un tono de voz adecuado.
  • Mirándolo a los ojos, pídele que te preste atención.
  • Una vez que obtengas toda su atención, explícale la situación y pregúntale si la comprende.
  • Repite el proceso siempre que lo requieras hasta que se convierta en un hábito, pues de esta forma evitarás llenar tu hogar de tensión y alejarte de tu hijo.

De esta manera, lograrás que la relación afectiva sea mucho más positiva y el trato padres-hijos esté basado en el respeto mutuo y en la enseñanza de valores. Aplica estas herramientas de forma cotidiana y sin duda te ayudarán a llevar tu día a día de forma más sosegada y afianzar constantemente los lazos de cariño con tus hijos.

 

Categorías: Niños Etiquetas:
Te puede gustar